Starlink Mobile: así será el 5G por satélite directo al móvil en España y Europa

  • Starlink Mobile promete conexión 5G por satélite directamente al móvil, sin antenas adicionales y con velocidades de hasta 150 Mbps en condiciones ideales.
  • España será el primer país europeo en probar el servicio móvil de Starlink con MásOrange, con un piloto en Valladolid y foco en zonas sin cobertura.
  • La segunda generación de satélites V2 y V3, lanzados con Starship, permitirá una constelación global de unos 1.200 satélites dedicada a móviles y soporte para 5G NTN.
  • Starlink se alía con operadoras como MásOrange y Deutsche Telekom para integrarse en redes 4G/5G existentes y cubrir los vacíos de cobertura, no para sustituirlas.

Starlink Mobile con 5G por satélite

La telefonía móvil está a punto de dar un giro importante: la cobertura ya no dependerá solo de las antenas en tierra, sino también de satélites que actúan como torres 5G en el espacio. SpaceX ha aprovechado el Mobile World Congress de Barcelona para detallar cómo será Starlink Mobile, su propuesta de 5G por satélite que aspira a que el usuario note la conexión prácticamente igual que si estuviera enganchado a una red móvil convencional.

Lejos de ser una simple función de emergencia, el plan de la compañía pasa por ofrecer voz, datos, vídeo y mensajería con velocidades de hasta 150 Mbps directamente al móvil, incluso en lugares donde hoy no llega ni una rayita de cobertura. La clave está en una nueva generación de satélites y en acuerdos con operadoras en cada país, con España en primera fila gracias a MásOrange.

De Direct to Cell a Starlink Mobile: del SMS de emergencia al 5G completo

Satélites Starlink Mobile con 5G

Lo que ahora conocemos como Starlink Mobile empezó en Estados Unidos bajo el nombre de Direct to Cell, un servicio pensado inicialmente para mensajes y llamadas en zonas sin red terrestre. Esa primera hornada de satélites móviles funciona con tecnología 4G adaptada al espacio y ya permite servicios básicos, aunque con velocidades modestas y centradas en texto y datos de baja intensidad.

Con el cambio de marca a Starlink Mobile, SpaceX quiere dejar claro que entra en otra liga: una constelación de satélites diseñada desde cero para comportarse como una red 5G no terrestre (5G NTN). La empresa asegura que, en exteriores y con buena visibilidad del cielo, la experiencia de uso puede llegar a ser “idéntica” a la de una red terrestre 5G de alto rendimiento, al menos fuera de las zonas urbanas más saturadas.

En esta fase inicial, Starlink ya tiene unos 650 satélites preparados para el servicio móvil dentro de su constelación de miles de unidades en órbita baja. Esa red empezó ofreciendo solo mensajes de texto en 2024 y ha ido sumando capacidades de datos, voz y videollamadas, hasta alcanzar millones de usuarios móviles únicos mensuales, especialmente en Estados Unidos y otros países donde ya se ha desplegado.

El siguiente paso consiste en escalar desde esta primera generación 4G adaptada hasta una segunda generación plenamente 5G, capaz de soportar aplicaciones exigentes, navegación fluida y streaming sin cortes, manteniendo la compatibilidad con teléfonos convencionales.

Satélites V2 y V3: torres 5G en órbita con hasta 150 Mbps al móvil

Cobertura Starlink Mobile 5G por satélite

Para hacer viable ese salto, Starlink se apoyará en sus satélites de segunda generación V2, y posteriormente en los V3, mucho más potentes. Según los datos técnicos expuestos por la compañía, estos nuevos satélites funcionarán como auténticas estaciones base 5G en el espacio, empleando el estándar 3GPP NR-NTN y tecnologías como MIMO junto a antenas significativamente más grandes que las actuales.

Esta combinación permite incrementar de forma notable la capacidad del enlace: SpaceX habla de multiplicar por 20 el rendimiento respecto a su primera generación y alcanzar, en buenas condiciones, velocidades cercanas a 150 Mbps para un usuario. A efectos prácticos, esto debería permitir disfrutar de cobertura satelital directa en el móvil: navegación rápida, apps pesadas, videollamadas y vídeo en alta calidad en lugares donde ahora apenas hay cobertura o ni siquiera existen antenas.

En paralelo, la compañía está desplegando una infraestructura aún mayor con los satélites Starlink V3, pensados para reforzar tanto el servicio residencial de alta velocidad como las capacidades móviles. Estos satélites, de gran tamaño y con una potencia muy superior, permitirán aumentar drásticamente la densidad de datos disponible para los usuarios móviles, algo clave si se quiere dar servicio a un volumen de población que, sobre el papel, puede superar los 1.700 millones de personas; además, deberán competir con competidores como China que también planean mega-constelaciones.

La idea no es reemplazar las redes terrestres, sino complementarlas: las antenas en tierra seguirán siendo imbatibles en capacidad por área en núcleos urbanos, mientras que la red satelital se centrará en esos huecos donde hoy no compensa o es técnicamente muy complicado desplegar infraestructura tradicional: carreteras secundarias, montaña, costa, pueblos aislados o zonas remotas.

El papel de Starship: 1.200 satélites móviles en seis meses

El despliegue masivo de Starlink Mobile depende directamente de Starship, el cohete reutilizable de gran capacidad de SpaceX. Los satélites V2 y V3 son tan voluminosos y pesados que no resulta viable montar una constelación móvil global usando únicamente lanzadores más pequeños como Falcon 9.

SpaceX ha marcado en el calendario la segunda mitad de 2027 como el momento clave: a partir de entonces quiere lanzar más de 50 satélites V2 por vuelo, con la vista puesta en desplegar alrededor de 1.200 satélites dedicados a la conectividad móvil en un plazo de apenas seis meses. Esa cifra es la que la empresa considera necesaria para garantizar cobertura global y prácticamente continua, de polo a polo.

Junto con la ampliación en número, cada unidad de esta nueva generación aporta una capacidad de datos mucho mayor que sus predecesores, lo que repercute en mayor caudal individual para cada usuario y en una red capaz de soportar más móviles conectados a la vez. La compañía ya cuenta con autorización para seguir incrementando de forma muy considerable el número de satélites en órbita baja, con la meta de eliminar por completo las zonas sin cobertura.

Todo esto encaja con la estrategia de negocio de Starlink, que busca consolidarse como pieza clave de la infraestructura de telecomunicaciones global. Además de su servicio de banda ancha fija, la compañía espera que el internet directo al móvil sea uno de los grandes motores de crecimiento en la próxima década; de hecho, ya hay señales sobre cómo plantea sus ofertas en mercados como Argentina.

España, banco de pruebas europeo: el piloto con MásOrange

En el contexto europeo, España tiene un papel protagonista en la hoja de ruta de Starlink Mobile. El país será el primero en el continente en probar de forma oficial el servicio móvil de la mano de MásOrange, fruto de la fusión entre Orange y MásMóvil. Ambas compañías han anunciado un piloto en Valladolid para evaluar la tecnología antes de un posible lanzamiento comercial.

En este proyecto, MásOrange cede parte de su espectro a Starlink para ofrecer conectividad satelital allí donde la red terrestre no llega. La idea es que, si el usuario entra en una zona de sombra sin cobertura de antenas, el móvil pueda engancharse automáticamente a la señal de Starlink Mobile y seguir comunicándose como si nada, sin tener que cambiar de SIM ni hacer ajustes complicados.

Para aprovechar este tipo de servicio, no hace falta un móvil “especial” con antenas externas, pero sí un dispositivo relativamente moderno. SpaceX menciona compatibilidad desde iPhone 13 en adelante, junto a modelos recientes de Google Pixel, Motorola Edge y Razr o Samsung Galaxy S y Galaxy Z Fold/Flip, entre otros. La lista va creciendo a medida que los fabricantes actualizan sus módems y añaden soporte a los estándares necesarios.

Eso sí, la puesta en marcha comercial dependerá también de los permisos regulatorios. En España, el Ministerio deberá autorizar formalmente el uso de determinadas frecuencias móviles desde el espacio, algo que todavía está en proceso de análisis. Hasta entonces, los ensayos como el de Valladolid servirán para comprobar el comportamiento real del servicio sobre el terreno.

Alianzas en Europa y Latinoamérica: Deutsche Telekom, Entel y otros socios

Más allá de España, SpaceX está tejiendo una red de acuerdos con operadores móviles en distintos continentes para facilitar el desembarco de Starlink Mobile. En Europa, una de las alianzas más relevantes es la alcanzada con Deutsche Telekom, que ha confirmado su intención de utilizar la segunda generación del servicio móvil de Starlink para ofrecer cobertura 5G en áreas remotas de 10 países europeos a partir de 2028.

Esta estrategia se extiende también a Latinoamérica. SpaceX ha anunciado un acuerdo con Entel en Chile y Perú para cubrir zonas rurales y regiones poco atendidas por las redes actuales, y ha adelantado que ya cuenta con un operador confirmado en México, previsiblemente dentro del ecosistema de América Móvil. La meta común en todos estos casos es la misma: rellenar los vacíos de cobertura de las redes móviles tradicionales con una capa satelital integrada.

En el discurso oficial, Starlink insiste en que no pretende sustituir a las telecos, sino convertirse en un aliado clave. El servicio se concibe como parte de una red híbrida que combina capacidades 4G/5G terrestres con conectividad desde órbita baja. Para el usuario final, lo ideal es que el cambio entre una y otra sea transparente: el móvil se mantendría siempre conectado, eligiendo automáticamente la mejor opción disponible en cada momento.

Este enfoque llega en paralelo a otros movimientos del sector: grandes grupos como Telefónica también exploran soluciones de conectividad directa al móvil vía satélite con diferentes socios, buscando reforzar la cobertura en áreas remotas o en situaciones excepcionales. El resultado es un ecosistema en el que las redes no terrestres empiezan a verse como un complemento natural de las infraestructuras móviles ya desplegadas.

Frecuencias, estándar 5G NTN y móviles compatibles

El salto de Starlink Mobile a un 5G “real” desde el espacio no depende solo de poner más satélites en órbita: el uso del espectro y los estándares técnicos es igual de importante. SpaceX ha adquirido espectro en banda S y en la banda n256 alrededor de los 2.100 MHz, en buena parte del planeta, lo que le permite operar bajo el paraguas del estándar 3GPP para redes 5G no terrestres (NR-NTN).

Trabajar con un estándar global tiene dos ventajas claras. Por un lado, facilita la integración de la conexión satelital en los móviles y en las redes de las operadoras, ya que se apoya en tecnologías 5G conocidas (como MIMO o FDD) adaptadas a las particularidades del enlace con un satélite en movimiento. Por otro, abre la puerta a que los fabricantes de chips y smartphones incorporen soporte nativo a 5G NTN en sus próximos modelos.

De hecho, SpaceX afirma estar colaborando ya con algunos de los principales proveedores de silicio del mercado. El objetivo es que los futuros procesadores móviles incluyan de serie compatibilidad con bandas como la n256, de modo que un smartphone común pueda hablar directamente con los satélites sin requerir hardware adicional. A medio plazo, se espera que esta capacidad esté integrada en una parte importante del catálogo de móviles de gama media y alta.

Mientras tanto, la primera generación de Starlink Mobile sigue apoyándose en móviles LTE y 5G actuales, siempre que dispongan del conjunto de bandas y características necesarias. El usuario, en teoría, solo tendrá que contratar una tarifa que incluya el servicio satelital y encontrarse en una zona con visibilidad hacia el cielo para que el teléfono pueda conectarse cuando la red terrestre falle.

De la zona sin cobertura a la banda ancha espacial cotidiana

El planteamiento de Starlink Mobile responde a un problema muy concreto que cualquier usuario de móvil conoce bien: la imposibilidad de cubrir el 100 % del territorio con torres terrestres. Por coste, por orografía o por pura falta de interés comercial, siempre quedan huecos en los mapas de cobertura, especialmente en áreas rurales, de montaña o en trayectos de carretera alejados de los núcleos de población.

La promesa de SpaceX es que, con su red de satélites de órbita baja, esas zonas “blancas” desaparecerán progresivamente del mapa. Allí donde hoy el teléfono pierde cobertura por completo, la idea es que pueda engancharse a Starlink Mobile y seguir funcionando de forma muy parecida a como lo haría en una red 5G convencional. La latencia será mayor que en una célula urbana cercana, pero lo bastante contenida como para permitir videollamadas, mensajería en tiempo real y uso de aplicaciones exigentes.

En la práctica, eso supone que viajes por carretera, excursiones a la sierra, rutas por zonas rurales o estancias en pueblos aislados puedan hacerse sin perder del todo la conectividad. También abre la puerta a usos profesionales en sectores como el transporte, la logística, la energía o la agricultura, donde la fiabilidad de la conexión es clave y la infraestructura clásica no siempre llega.

Al mismo tiempo, la red satelital se perfila como un respaldo muy valioso en situaciones de emergencia, cuando las infraestructuras terrestres se ven afectadas por catástrofes naturales u otros incidentes. Aunque en este ámbito ya existen servicios específicos, la integración directa en el móvil multiplica el alcance potencial y reduce la necesidad de equipos dedicados.

Si los plazos que maneja SpaceX se cumplen, la segunda mitad de esta década estará marcada por la llegada paulatina de móviles compatibles con 5G NTN, acuerdos con operadoras europeas como MásOrange y Deutsche Telekom, y el despliegue de miles de satélites capaces de comportarse como torres 5G en órbita. Todo apunta a que, en unos años, hablar de “quedarse sin cobertura” será mucho menos habitual de lo que es hoy.

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