Telefónica acelera su red de nodos de edge computing en España

  • Telefónica despliega 17 nodos de edge computing en España apoyándose en sus centrales para crear minicentros de datos distribuidos.
  • Ya hay 10 nodos operativos y se sumarán 7 más en ciudades clave para ofrecer baja latencia, servicios de IA y GPUs como servicio.
  • El plan refuerza la soberanía europea del dato al mantener la información bajo jurisdicción local y alineada con la hoja de ruta digital de la UE.
  • La red se apoya en la fibra FTTH y el 5G de Telefónica, y puede escalar hasta un centenar de nodos en función de la demanda.

Infraestructura de edge computing en España

Telefónica ha puesto en marcha un ambicioso despliegue de 17 nodos de edge computing en toda España con la idea de acercar la potencia de cálculo allí donde se generan los datos. Se trata de una red distribuida de minicentros de datos que quiere dar respuesta al crecimiento del tráfico digital, el auge de la inteligencia artificial y la necesidad de reducir la latencia en servicios cada vez más críticos.

Este movimiento, enmarcado en la estrategia digital europea, persigue ofrecer infraestructuras tecnológicas competitivas, sostenibles y seguras para empresas y administraciones públicas, al tiempo que se refuerza la soberanía del dato dentro de la Unión Europea. La compañía aprovecha su extensa red de centrales para transformarlas en pequeños centros de datos de proximidad y crear así una capa adicional sobre su fibra óptica y su red 5G.

Una red de 17 nodos repartidos por todo el país

Mapa de nodos de edge computing en España

El plan de Telefónica ya tiene en servicio 10 nodos de edge computing operativos: dos en Madrid y otros en Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Bilbao, A Coruña y Terrassa (Barcelona). Son las primeras piezas de una red nacional que, según la hoja de ruta de la compañía, se completará con siete emplazamientos adicionales.

A lo largo del periodo previsto de despliegue se irán sumando nuevos nodos en Zaragoza, Las Palmas de Gran Canaria, Valladolid, Gijón, Santa Cruz de Tenerife, Santiago de Compostela y Mérida. Con estas incorporaciones, en 2026 la operadora aspira a tener conformada una malla de 17 puntos de computación distribuida capaz de cubrir tanto grandes áreas urbanas como zonas con menor densidad de población.

Telefónica subraya que este proyecto es pionero en Europa en el ámbito del edge computing y que su dimensión puede crecer si la demanda lo justifica. La compañía calcula que, aprovechando su parque de centrales, podría llegar a desplegar del orden de un centenar de nodos adicionales a medio plazo, lo que ampliaría de forma notable la capilaridad de la red.

Para la operadora, la clave está en reutilizar edificios ya conectados y con acometida eléctrica, lo que reduce tiempos y costes frente a la construcción de grandes centros de datos desde cero. De esta manera, las antiguas centrales de cobre se reconvierten en nuevas piezas de infraestructura digital, con requisitos reforzados de seguridad física, disponibilidad y capacidad energética.

Qué es un nodo edge y cómo se diferencia de la nube tradicional

Nodo de edge computing y centro de datos

Un nodo de edge computing actúa como un minicentro de datos capaz de procesar, analizar y almacenar información muy cerca del lugar donde esta se genera. A diferencia de los grandes centros de datos centralizados o de las nubes públicas tradicionales, el procesamiento no se realiza a cientos de kilómetros, sino en el “borde” de la red.

Esta arquitectura permite mantener ventajas del cloud como la elasticidad y la alta disponibilidad, pero sumando latencias más bajas y un control mucho más estricto del recorrido del dato. En la práctica, parte de la lógica y del cómputo se ejecuta localmente, mientras que otros componentes pueden seguir apoyándose en infraestructuras de nube de mayor tamaño.

Gracias a este enfoque, la información puede permanecer en entornos sujetos a la regulación local y a la normativa europea, algo especialmente relevante para sectores críticos como la sanidad, la industria, la banca, la administración pública o cualquier actividad sometida a exigentes reglas de protección de datos.

Telefónica defiende que el modelo edge no pretende sustituir a los centros de datos “hiperescala”, sino complementarlos. Los nodos de proximidad se encargan de las cargas sensibles a la latencia y al control del dato, mientras que las infraestructuras centralizadas siguen siendo el respaldo para almacenamiento masivo, copias de seguridad o tareas de cómputo menos urgentes.

IA, GPUs como servicio y nuevos casos de uso empresariales

Inteligencia artificial en nodos edge

Una de las apuestas del plan es que estos nodos ofrezcan capacidades avanzadas de inteligencia artificial. La idea es que empresas e instituciones puedan ejecutar modelos de IA cerca del usuario final sin comprar hardware especializado ni desplazarse a infraestructuras remotas.

Para ello, la red de edge computing de Telefónica permitirá consumir GPUs como servicio, de forma que las compañías paguen por el uso de potencia gráfica y de cálculo sin realizar una inversión inicial elevada en tarjetas y servidores. Esta modalidad busca rebajar la barrera de entrada a proyectos de IA, visión artificial, analítica de vídeo o gemelos digitales.

El despliegue está pensado para dar soporte a una nueva generación de servicios digitales en tiempo casi real: automatización industrial, vehículos conectados y conducción asistida, monitorización de infraestructuras críticas, control de drones, logística inteligente o experiencias inmersivas, entre otros ámbitos. En todos estos casos, unos milisegundos de diferencia pueden ser determinantes.

Además de los sectores industriales, la operadora ve recorrido en áreas como retail, puertos, gestión de ciudades, comunicaciones masivas o Internet de las Cosas (IoT), donde miles de dispositivos intercambian datos de manera constante. Procesar parte de esa información en el borde reduce el tráfico hacia grandes centros de datos y permite respuestas más rápidas.

Sinergia con la fibra FTTH y el 5G de Telefónica

Red de fibra y 5G para edge computing

El proyecto de edge computing se apoya sobre la red de telecomunicaciones de nueva generación de Telefónica. La compañía dispone de una infraestructura de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) que llega a más de 31 millones de unidades inmobiliarias en España y ha alcanzado una cobertura 5G cercana al 95% de la población.

Esta capilaridad, que abarca tanto entornos urbanos como zonas rurales, es la base sobre la que se integran los nodos Edge como una capa adicional. Al situar capacidad de computación sobre puntos ya conectados mediante fibra y movilidad, es posible ofrecer servicios de baja latencia en ámbitos muy diversos, no solo en las grandes ciudades.

Telefónica ha llevado a cabo en los últimos años el cierre progresivo de la red fija de cobre, liberando instalaciones que ahora se reutilizan como centros de datos de proximidad. De este modo, el suelo técnico, la energía disponible y las infraestructuras existentes pasan a formar parte de una nueva red digital distribuida.

El despliegue también se integra con el ecosistema de APIs de red impulsado por el proyecto Open Gateway, una iniciativa global del sector de las telecomunicaciones para exponer capacidades de red de forma estandarizada. Esto abre la puerta a que desarrolladores y socios tecnológicos construyan aplicaciones que aprovechen de forma más sencilla la baja latencia, la ubicación de los datos y otros servicios de red avanzados.

Soberanía europea del dato y apoyo de la Unión Europea

Más allá de la vertiente técnica, el despliegue de estos 17 nodos se enmarca en una estrategia europea de soberanía digital. El proyecto está alineado con la hoja de ruta de la Comisión Europea para el desarrollo de soluciones Cloud-Edge de nueva generación y con los objetivos comunitarios en materia de datos.

La iniciativa forma parte de un Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI) en el ámbito del cloud y el edge computing, coordinado por Bruselas. En 2021, la propuesta de Telefónica España fue la mejor valorada a nivel nacional y obtuvo el respaldo de la Comisión Europea, lo que ha permitido financiar parte del plan con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España.

El enfoque europeo busca que empresas y administraciones públicas no dependan en exclusiva de plataformas ubicadas fuera de la UE y puedan desarrollar aplicaciones sobre infraestructuras situadas en territorio comunitario. Con ello se pretende reforzar la protección de los datos, garantizar el cumplimiento normativo y fomentar una industria tecnológica propia.

El modelo defendido por Telefónica se distancia de soluciones cerradas y altamente centralizadas de algunos grandes proveedores de nube. La operadora aboga por una arquitectura abierta e interoperable, donde distintos operadores y empresas tecnológicas compartan interfaces estandarizadas, facilitando la portabilidad de aplicaciones y evitando el bloqueo con un único proveedor.

Inversión, socios tecnológicos y escala futura

Para hacer realidad este plan, Telefónica está combinando recursos propios, fondos europeos y acuerdos con socios tecnológicos. La empresa no ha detallado públicamente el volumen total de inversión, aunque sí ha indicado que alrededor de 100 millones de euros procedentes de programas comunitarios se han destinado a iniciativas vinculadas al edge computing.

La teleco trabaja con proveedores como Nvidia y Nokia en distintas capas de la solución, desde la parte de hardware y aceleración gráfica hasta la conectividad avanzada y la gestión de red. Paralelamente, mantiene conversaciones con grandes compañías de nube para integrar sus servicios y facilitar que las empresas combinen el edge distribuido con recursos de cloud a gran escala.

Uno de los argumentos de la operadora es la capacidad de escalar la red de nodos en función de la demanda. Partiendo de las 17 ubicaciones actuales y planificadas, la compañía considera que podría habilitar decenas de minicentros adicionales utilizando otras centrales que ya forman parte de su infraestructura. Este modelo incremental permite ajustar el crecimiento al ritmo real de adopción de servicios digitales avanzados.

En paralelo, el sector todavía tiene por delante retos como la orquestación de tantos puntos de computación distribuidos, la eficiencia energética global del sistema o la adopción masiva por parte de pymes, que en muchos casos siguen en fases tempranas de digitalización. La apuesta por el edge abre un abanico de posibilidades, pero también obliga a consolidar un ecosistema de desarrolladores, integradores y clientes finales que aproveche todo el potencial.

Con la creación de esta red de 17 nodos de edge computing, Telefónica da un paso relevante en la evolución de la infraestructura digital española, combinando su red de fibra y 5G con minicentros de datos de proximidad para ofrecer baja latencia, capacidades de IA y mayor control sobre el dato, dentro de un marco alineado con la estrategia europea de soberanía digital y preparado para escalar si la demanda tecnológica del país lo requiere.

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