Perplexity ha presentado una oferta no solicitada de 34.500 millones de dólares para adquirir Google Chrome, un movimiento que irrumpe en plena fase de posibles remedios del caso antimonopolio que afecta a la unidad de búsquedas de Google en EE. UU. La operación solo tendría encaje si el tribunal considerase una venta forzada del navegador como medida correctiva.
La startup de IA afirma contar con apoyo de grandes fondos para financiar la transacción, mientras que Alphabet no ha mostrado intención de desprenderse de Chrome. En paralelo, otros actores como OpenAI (e incluso Yahoo) han deslizado interés si se abre la veda. El valor real del activo es motivo de debate entre analistas, con estimaciones que varían de forma notable.
La oferta y sus condiciones

Según la carta enviada por Aravind Srinivas a Sundar Pichai, la propuesta de Perplexity pretende encajar como un “remedio eficaz” si el juez lo considera apropiado. La compañía asegura que el pago estaría respaldado íntegramente por inversores, algo que también ha apuntado su director comercial, Dmitry Shevelenko.
- Mantener Chromium como proyecto de código abierto y seguir invirtiendo en su desarrollo.
- Invertir 3.000 millones de dólares en dos años para acelerar la evolución del navegador.
- Conservar a Google como motor de búsqueda predeterminado en Chrome.
- Ampliar las ofertas laborales a una parte sustancial del talento de Chrome.
- Evitar que Google reciba participaciones en Perplexity para sortear conflictos de competencia.
- Compromiso de no introducir cambios “discretos” en Chrome que alteren sin aviso la experiencia del usuario.
Por qué Chrome es clave

Chrome es la puerta de entrada a Internet para miles de millones de personas y concentra una cuota de mercado holgadamente superior al 60% a escala global. Su posición convierte al navegador en un canal estratégico para la búsqueda, la publicidad y la integración de servicios.
Más allá de métricas puntuales, la relevancia de Chrome reside en su rol dentro del ecosistema de Google: distribución de productos, recopilación de señales para mejorar la búsqueda y ventaja en datos. No extraña que las valoraciones estimadas oscilen desde decenas de miles de millones hasta cifras muy superiores, alimentando el debate sobre si 34.500 millones retribuyen su verdadero peso estratégico.
El contexto antimonopolio en EE. UU.
Tras un fallo que concluyó que Google ejerció un monopolio ilegal en el mercado de búsquedas, el juez Amit Mehta sopesa ahora los remedios para restaurar la competencia. Entre las opciones que han circulado figuran una venta de Chrome, licencias de datos de búsqueda a rivales, límites a los pagos por ser motor predeterminado y mecanismos de compartición de información.
En ese marco, la oferta de Perplexity funciona como señal de que hay compradores dispuestos si el tribunal impone una desinversión. El Gobierno estadounidense se ha mostrado favorable a medidas estructurales, mientras que Alphabet no ha respondido públicamente al precio planteado por la startup.
Google defiende que separar Chrome dañaría la seguridad y frenaría la innovación, por lo que no contempla vender el navegador voluntariamente. De imponerse remedios de calado, el proceso podría incluir apelaciones y alargarse en el tiempo.
Qué persigue Perplexity con el navegador
La compañía no oculta su ambición de integrar agentes de IA en la propia experiencia de navegación. Ha anunciado Comet, un navegador basado en Chromium con funciones nativas de IA capaz de asistir en tareas online, desde compras hasta la gestión de información.
De prosperar una operación así —o cualquier giro que impulse esa dirección—, el consumo de información podría desplazarse de los “enlaces azules” a respuestas generadas y contextualizadas. Esto afectaría a SEO, editores y marcas, obligándoles a optimizar para asistentes y modelos que deciden qué mostrar en cada momento.
¿Movimiento realista o golpe de efecto?
La mayor parte de analistas califica la maniobra como una apuesta de visibilidad más que una adquisición probable. Aun así, la carta de intención sitúa a Perplexity en el tablero y presiona para que se contemple un comprador viable si el juez exije desinversión.
De dictarse una venta, podría abrirse una puja con nuevos interesados, elevando el precio final. Entre los nombres que han sonado están OpenAI y otros actores del sector, atentos a un activo que define el acceso a la web.
Es importante que los usuarios y las empresas vigilen cómo se gestiona la transición para garantizar la continuidad, estabilidad y protección de sus intereses. La actualización y seguridad en la plataforma serán clave en cualquier movimiento futuro.