Índice
La inteligencia artificial también tiene sus fallos
Como podrás imaginar, el sistema implantado por el gobierno chino es espectacular (otro día hablaremos de la privacidad), pero parece que necesita un par de ajustes para que no vuelva a pasar lo que le ocurrió a Dong Ming, presidenta de la marca de aires acondicionados Gree Electric Appliances. El rostro de esta señora aparecía en una serie de banners de publicidad colocados en los autobuses de Ningbo (Zhejiang), unos anuncios que confundieron a las cámaras de seguridad haciéndoles creer que Ming estaba cruzando la calle mientras existía tráfico por la vía (algo que implica que el semáforo estuviese en rojo).
Con una efectividad pasmosa, el circuito de vigilancia detectó el rostro y lo mostró inmediatamente en las pantallas, advirtiendo que esa persona había cometido una falta. Casi nada. Lejos de causar un problema grave, la propia presidenta parece hacerse tomado el caso con bastante simpatía e incluso agradeció el excelente trabajo que realiza la policía cada día, sin embargo, los oficiales de tráfico de la ciudad comunicaron rápidamente a través de su perfil oficial en la red social Weibo que iban a subsanar el problema de inmediato para evitar que vuelva a ocurrir.
Un sistema de reconocimiento del futuro
Pero dejando a un lado este curioso caso de falso positivo, el sistema de reconocimiento desarrollado es increíble. Con más de 170 millones de cámaras de vigilancia repartidas por todo el territorio, la red es capaz de relacionar la identificación facial con otros servicios como redes sociales o números de teléfono ofrecidos por las operadoras del país, controlando así al detalle a más de 1.400 millones de ciudadanos. Teniendo en cuenta estas cifras, es normal que compañías chinas vayan tan adelantadas en cuestiones de inteligencia artificial, ya que la tecnología forma parte de sus vidas de una manera mucho más profunda de la que podríamos imaginar. ¿Estamos viviendo un Gran Hermano?
Sé el primero en comentar