La isla de Ibiza vivió una noche diferente y cargada de matices sonoros gracias al concierto ofrecido por Evgeny Grinko en el Palacio de Congresos de Santa Eulària. La actuación formó parte del Suau Festival, un evento que apuesta por propuestas neoclásicas y ambientales y que busca aportar una visión alternativa a la oferta musical tradicional del verano ibicenco.
Se trató del segundo concierto que el pianista y compositor ruso realiza en territorio español, ya que su debut se había producido poco antes en Madrid, en el Teatro Fernando de Rojas. La presencia de Grinko en Ibiza fue posible gracias a la labor de la productora Eivissa Escènica, que impulsa la primera edición de un festival enfocado en escucha atenta y experiencia emocional en un entorno más íntimo.
La gestión logística y el acompañamiento del artista han estado en manos de su tour manager Erdem Çapar, quien destacó el recorrido internacional del músico, especialmente en países como Turquía, donde realiza decenas de actuaciones anuales y ha ganado gran popularidad con temas como ‘Valse’. Aunque en Ibiza Grinko aún es un descubrimiento para buena parte del público local, muchos acudieron con ganas de explorar nuevos sonidos.
El evento congregó tanto a curiosos como a seguidores fieles, motivados por recomendaciones o por la reputación de los organizadores. Destacaron testimonios de Sonia Torres y su hija Julia Juan, quienes asistieron por invitación de Carlos Vesperinas y Elisa Ortiz, responsables del festival, o la coreógrafa Nur Banu, que reconoció haber descubierto la música de Grinko gracias a la programación del festival y a su interés en vivir una noche llena de buen gusto musical.
Grinko subió al escenario acompañado por Yana Chekina (chelo) y Pavel Matckevich (violín), dos intérpretes habituales en sus conciertos. Aunque ha trabajado con formaciones más amplias, el trío fue suficiente para llenar el auditorio con matices, alternando el piano con el teclado y la guitarra en algunos momentos.
El repertorio fue extenso y abarcó 22 piezas emblemáticas de toda su carrera, desde éxitos como ‘Lullaby for Erik’, ‘Valse’, ‘Man in old rumpled hat’ hasta composiciones más recientes como ‘Winter Moonlight’. El público respondió con entusiasmo, aplausos prolongados y gestos como palmas y chasquidos de dedos en sincronía con las piezas más conocidas.
La atmósfera en la sala fue sobria y envolvente, potenciada por una iluminación tenue y efectos de humo, creando una sensación de viaje introspectivo y proximidad. Las emociones transmitidas variaron desde la melancolía y la nostalgia hasta momentos más vibrantes y triunfales, manteniendo el carácter minimalista y emocional que caracteriza la obra del músico.
El responsable del festival, Carlos Vesperinas, confesó haber conocido a Grinko a través de las redes sociales, después de ver un reel viral de uno de sus temas. La intención de traerlo a la isla surgió tras la positiva experiencia con Yann Tiersen, consolidando el interés del equipo por una oferta cultural más sofisticada y alternativa.
Al finalizar, tras los aplausos y algunos «olés» espontáneos, Grinko expresó su agradecimiento en ruso y castellano antes de despedirse con ‘It’s foggy today’ como bis. La conexión emocional fue palpable, como reflejan los comentarios de asistentes como Maria José, uruguaya, y Eylul, turca, quienes valoraron la música de Grinko como arte en estado puro.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de visitar el espacio de merchandising tras el concierto para adquirir discos firmados y otros recuerdos, dejando la sensación de haber sido parte de algo especial y distintivo en la escena musical de Ibiza.
La presencia de Evgeny Grinko en Ibiza aporta un aire fresco a la agenda cultural isleña. Su propuesta ha logrado conectar con un público ávido de nuevas experiencias y demuestra que la música instrumental, interpretada con sensibilidad y autenticidad, puede emocionar y dejar huella en lugares tan acostumbrados al bullicio como Ibiza.