Meta, la matriz de Facebook e Instagram, ha puesto fecha a su próxima gran reestructuración: el 20 de mayo comenzará una oleada de despidos masivos que afectará a miles de empleados en todo el mundo. La compañía, que lleva años reconfigurando su estructura interna, da así un nuevo paso en su estrategia de priorizar de forma agresiva la inteligencia artificial frente a otras áreas de negocio.
Según distintas informaciones adelantadas por Reuters y otros medios especializados, la tecnológica prevé recortar en torno al 10% de su fuerza laboral global en esta primera fase, lo que se traduce en unos 8.000 puestos de trabajo menos sobre una plantilla de aproximadamente 79.000 personas. Los recortes no se limitarán a ese día: la dirección ya ha deslizado que estudia nuevas rondas de despidos en la segunda mitad del año, condicionadas a la evolución de sus proyectos de IA.
Una primera oleada de recortes el 20 de mayo
De acuerdo con varias fuentes internas citadas por Reuters, Meta ha fijado el 20 de mayo como fecha de inicio de la primera ronda de despidos de este año. Esa jornada marcará el arranque visible de un ajuste que la empresa lleva meses preparando y que podría extenderse mediante salidas progresivas por bajo rendimiento, menor reposición de vacantes y aplanamiento de niveles jerárquicos.
En esta primera tanda, la compañía prescindirá de alrededor de 8.000 empleados, cerca del 10% de la plantilla mundial. Los recortes afectarán a equipos que no se consideran esenciales para el desarrollo inmediato de productos y herramientas de inteligencia artificial, así como a mandos intermedios que la empresa ve como capas redundantes dentro de su nueva filosofía organizativa.
La firma ya ha realizado en los últimos meses ajustes parciales en divisiones como Reality Labs (realidad virtual y metaverso), reclutamiento, ventas y operaciones globales, además de en determinadas áreas de Facebook. Documentación presentada ante reguladores en California ha dejado constancia de despidos programados en oficinas como Burlingame y Sunnyvale, que se suman al recorte global que se prepara para mayo.
Los directivos, sin embargo, han evitado concretar públicamente el alcance total del proceso. Oficialmente, Meta declina comentar los detalles del calendario y la magnitud exacta de los recortes, que en cualquier caso se sitúan entre los más significativos de su historia reciente.
Internamente, el mensaje que se transmite a la plantilla es que el 20 de mayo será un hito relevante, pero no necesariamente el final del ajuste. Algunas filtraciones en foros anónimos de empleados apuntan a que la empresa quiere alcanzar sus objetivos de reducción de personal de forma gradual, combinando despidos directos con evaluaciones más estrictas del rendimiento.
Una plantilla en transformación: de Reality Labs a «IA Aplicada»
El grueso de la reestructuración no se limita a reducir cabezas. Meta está llevando a cabo un rediseño profundo de su organigrama para volcar recursos en la inteligencia artificial, dejando en segundo plano proyectos que hace solo unos años eran estratégicos, como el metaverso.
En las últimas semanas, la compañía ha reorganizado equipos dentro de Reality Labs, la división encargada de las gafas de realidad virtual y las iniciativas de metaverso, que ya venía acumulando fuertes pérdidas operativas. Parte del personal de esta área, así como ingenieros de otros departamentos, se ha trasladado a una nueva estructura interna denominada «Applied AI» o «IA Aplicada».
Esta nueva organización tiene como misión acelerar el desarrollo de agentes de IA capaces de escribir código y realizar tareas complejas de forma autónoma, un ámbito en el que Meta compite directamente con otros gigantes como OpenAI, Anthropic o Google. Los objetivos internos incluyen aumentar el uso de herramientas de codificación asistida por IA entre los propios desarrolladores de la empresa.
Junto a ese movimiento, la dirección ha creado Meta Small Business, una unidad orientada a pymes que absorberá a parte de los trabajadores reubicados como resultado de la reestructuración. Con este tipo de cambios, la compañía intenta recolocar a algunos empleados cuyas funciones originales desaparecen o pierden peso frente a las prioridades de IA.
La idea que se repite en mensajes internos y presentaciones a inversores es la de una organización más plana, con menos niveles jerárquicos y equipos más pequeños, que se apoyan en herramientas de inteligencia artificial para multiplicar su productividad. Proyectos que antes requerían decenas de personas, sostienen en Meta, podrían ahora recaer en un número muy reducido de perfiles altamente especializados asistidos por IA.
Del «año de la eficiencia» a la nueva ola de despidos
Los recortes del 20 de mayo se enmarcan en un proceso de ajuste que viene de lejos. En 2022 y 2023, la compañía vivió lo que su propio consejero delegado, Mark Zuckerberg, bautizó como el «año de la eficiencia». Entonces, Meta eliminó alrededor de 21.000 puestos de trabajo en varias oleadas, coincidiendo con una fuerte caída de sus acciones y con la corrección de las previsiones de crecimiento infladas durante la pandemia.
Aquellos despidos, que supusieron la salida de un 13% de la plantilla en una sola tanda y más recortes en meses posteriores, se atribuyeron a excesos de contratación durante la era COVID, cuando el auge del comercio electrónico y del consumo digital llevó a la empresa a sobredimensionar su estructura. Zuckerberg llegó a reconocer públicamente que se había equivocado al anticipar que ese crecimiento sería permanente.
En esta ocasión, el contexto es distinto. Meta llega a la nueva ronda de despidos en una situación financiera claramente más desahogada, con ingresos anuales superiores a los 200.000 millones de dólares y beneficios alrededor de los 60.000 millones, pese a un gasto en capital mucho más elevado. Sus acciones han registrado fuertes subidas en los últimos ejercicios, aunque se mantienen por debajo de algunos máximos recientes.
La diferencia clave es el motor que impulsa el recorte: la apuesta masiva por la inteligencia artificial. La empresa ha comunicado a los mercados un rango de gasto de capital para este año y los siguientes que se sitúa entre 115.000 y 135.000 millones de dólares, una cifra que prácticamente dobla los niveles del ejercicio anterior y que eclipsa la inversión previa en realidad virtual y metaverso.
Ese esfuerzo inversor se financia, en parte, mediante una reducción agresiva de personal y un uso intensivo de automatización en procesos internos. Para Meta, se trata de reorientar su presupuesto y su talento hacia lo que la dirección considera la próxima gran plataforma tecnológica: modelos de IA más potentes, asistentes virtuales avanzados y experiencias sociales impulsadas por algoritmos.
Ola global de despidos tecnológicos y efecto en Europa
El movimiento de Meta no se produce en el vacío. En paralelo, otras grandes tecnológicas, como Pinterest, han anunciado recortes de empleo de magnitud similar, también vinculados al auge de la inteligencia artificial y a la búsqueda de mayor eficiencia operativa.
Según datos recopilados por Layoffs.fyi, una plataforma que sigue de cerca los despidos en el sector tecnológico, decenas de miles de trabajadores han perdido su empleo en pocos meses a nivel global. Solo en los primeros compases del año, las cifras se acercan ya a las de todo 2024, cuando se registraron alrededor de 153.000 despidos en el sector.
En Europa y España, donde Meta y otras grandes tecnológicas mantienen centros de trabajo relevantes en ciudades como Madrid, Barcelona, Dublín o Londres, el impacto se analiza con especial atención. Aunque la compañía no ha detallado públicamente el reparto geográfico de los próximos despidos, los sindicatos y autoridades laborales europeas siguen de cerca el proceso, conscientes de que muchos de estos ajustes globales acaban teniendo reflejo en sus oficinas regionales.
Al mismo tiempo, los gobiernos europeos tratan de atraer parte de la enorme inversión en infraestructura de IA que prevén las multinacionales, ya sea a través de centros de datos, hubs de desarrollo o programas de colaboración público-privada. Este doble movimiento —más inversión en tecnología, menos empleo tradicional— genera un debate intenso sobre el tipo de puestos que se crearán y el perfil de trabajadores que podrán acceder a ellos.
Inversión en IA, tensiones internas y dudas sobre el futuro laboral
La hoja de ruta de Meta para los próximos años se resume en una idea: volcar recursos en inteligencia artificial a una escala sin precedentes. La compañía compite por situarse en la primera línea de la carrera global por los modelos de lenguaje avanzados, la generación de contenido automatizado y los agentes capaces de operar de forma casi autónoma.
Para sostener este esfuerzo, la empresa está reorientando su estructura de costes hacia la compra masiva de hardware especializado, como unidades de procesamiento gráfico (GPU), y hacia la contratación de perfiles altamente especializados en IA, aprendizaje automático e infraestructura técnica. Incluso mientras anuncia despidos, Meta sigue publicando ofertas para estos puestos clave.
Esta estrategia, no obstante, convive con una creciente inquietud entre los empleados sobre la estabilidad de sus puestos. En foros internos y plataformas anónimas, algunos trabajadores relatan un clima más competitivo, con mayor presión por demostrar resultados rápidos y por adaptarse al uso intensivo de herramientas de IA en su trabajo diario.
En mensajes enviados a la plantilla y declaraciones públicas, la compañía insiste en que los equipos se reorganizan regularmente para «estar en la mejor posición» de cara a sus objetivos estratégicos, y asegura que intentará ofrecer alternativas internas a quienes se vean afectados por cambios de rol. Aun así, el volumen de recortes previstos deja claro que no todos los puestos encontrarán una recolocación.
El caso de Meta se ha convertido, en poco tiempo, en un símbolo de cómo la carrera por la inteligencia artificial puede transformar el empleo en las grandes tecnológicas: grandes inversiones de capital, estructuras más ligeras, plantillas reducidas y un peso creciente del trabajo asistido o directamente sustituido por algoritmos. En este contexto, el 20 de mayo se perfila como una fecha marcada en rojo tanto para los trabajadores de la empresa como para el conjunto del sector digital.
Todo apunta a que los despidos del 20 de mayo serán solo uno de los hitos de un ajuste más largo, que Meta justifica en su giro total hacia la inteligencia artificial y en la búsqueda de una compañía más ágil y rentable. Mientras los recortes se acumulan y las cifras de inversión en IA se disparan, el debate sobre el equilibrio entre innovación, beneficios económicos y estabilidad laboral gana peso en Estados Unidos, España, Europa y en cualquier lugar donde una oficina de Meta se prepara para saber quién seguirá dentro y quién quedará fuera.