Meta se plantea echar al 20% de su plantilla para volcarse en la inteligencia artificial

  • Meta estudia despedir alrededor del 20% de su plantilla global, hasta unos 16.000 empleados.
  • El recorte busca liberar recursos para una inversión de hasta 600.000 millones de dólares en infraestructura de IA.
  • La medida sería el mayor ajuste desde el llamado "año de la eficiencia" de 2022-2023.
  • La compañía acelera adquisiciones y fichajes millonarios en IA mientras otras grandes tecnológicas aplican recortes similares.

Meta despidos por inversión en inteligencia artificial

Meta, matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, baraja una nueva oleada de despidos que podría dejar fuera a uno de cada cinco empleados a nivel mundial. La posible reestructuración, aún sin fecha ni cifras cerradas, se enmarca en el giro estratégico de la compañía para destinar una cantidad colosal de recursos a la inteligencia artificial (IA).

Según varias fuentes internas citadas por Reuters, los directivos de alto nivel ya han pedido a sus equipos que preparen planes de recorte de personal. Mientras la empresa insiste públicamente en que todo se basa en escenarios hipotéticos, en los pasillos de Meta se asume que viene otro ajuste de calado, muy en la línea del denominado “año de la eficiencia” que marcó la etapa 2022-2023.

Un despido potencialmente histórico: hasta 16.000 personas

Los últimos datos corporativos sitúan la plantilla de Meta en torno a 79.000 empleados repartidos por todo el mundo. Si finalmente se aplicase un recorte cercano al 20%, podrían perder su empleo cerca de 16.000 trabajadores, lo que convertiría la operación en una de las reducciones de personal más grandes de la historia de la compañía.

Para hacerse una idea del alcance, los despidos de 2022 y 2023 supusieron la salida de unos 21.000 empleados en dos rondas consecutivas. Entonces se justificó como una corrección del exceso de contrataciones durante la pandemia y el arranque del citado “año de la eficiencia”. Ahora, el argumento es distinto: hay que liberar recursos para pagar la factura de la IA.

Las fuentes consultadas destacan que aún no hay un calendario oficial ni un porcentaje definitivo cerrado, pero reconocen que la cúpula ha transmitido a los mandos intermedios la necesidad de revisar estructuras, fusionar equipos y reducir costes de forma notable. En la práctica, en muchos departamentos se trabaja ya con la idea de redimensionar plantillas y priorizar aquellos proyectos directamente vinculados a IA.

Desde la oficina de comunicación, el portavoz de la empresa, Andy Stone, ha tratado de rebajar la tensión al señalar que los informes publicados son “especulaciones sobre enfoques puramente teóricos”. Sin embargo, el tono prudente de la declaración no ha logrado disipar la sensación de que Meta se prepara para un ajuste profundo.

La factura de la IA: una inversión de hasta 600.000 millones de dólares

Meta invierte en centros de datos de inteligencia artificial

El contexto de estos posibles despidos está en la estrategia de Meta de apostar de lleno por la inteligencia artificial generativa y los sistemas de “superinteligencia”. La compañía proyecta destinar hasta 600.000 millones de dólares en centros de datos y hardware de IA de aquí a 2028, una cifra que la sitúa entre los actores que más capital están comprometiendo en esta carrera tecnológica.

Estas infraestructuras —granjas de servidores, chips especializados, redes de alta capacidad y sistemas de refrigeración— son la base para entrenar modelos de IA cada vez más avanzados y desplegarlos a gran escala en sus plataformas sociales, productos publicitarios y futuros servicios digitales. El coste, sin embargo, es tan elevado que la empresa busca recortar de forma agresiva por otros lados.

Dentro de este mismo movimiento, Meta ha cerrado adquisiciones específicas en el ámbito de la IA. Entre ellas destaca la compra de Moltbook, una red social diseñada para agentes de inteligencia artificial, que anticipa un futuro en el que no solo interactuarán personas, sino también sistemas autónomos. Además, la compañía ha acordado invertir al menos 2.000 millones de dólares en la startup china Manus, especializada también en tecnologías de IA.

Paralelamente, la empresa se ha lanzado a ofrecer paquetes salariales millonarios para captar a los mejores investigadores del sector. Algunas ofertas, según las filtraciones, pueden alcanzar compensaciones de cientos de millones de dólares a repartir en cuatro años, lo que evidencia que Meta está dispuesta a pagar cantidades muy elevadas por el talento clave, incluso mientras ajusta el resto de la plantilla.

Este contraste —despidos masivos en unas áreas y fichajes desorbitados en otras— alimenta la percepción de que Meta está reconfigurando su fuerza laboral alrededor de la IA, priorizando perfiles extremadamente especializados y recortando puestos que pueden ser automatizados o considerados menos estratégicos.

Zuckerberg y la idea de hacer más con menos gracias a la IA

Mark Zuckerberg estrategia de inteligencia artificial

El director ejecutivo, Mark Zuckerberg, lleva meses defendiendo en público y en privado que la inteligencia artificial permite completar proyectos complejos con equipos mucho más reducidos. En intervenciones recientes ha comentado que hay iniciativas que antes exigían grandes grupos de ingenieros y que ahora pueden sacarlas adelante una sola persona con el apoyo de las nuevas herramientas de IA.

Dentro de la empresa, esta visión se traduce en la creación de un equipo específico centrado en el desarrollo de sistemas de “superinteligencia”, con el objetivo de competir frente a gigantes como OpenAI, Google o Microsoft. Este grupo trabaja en modelos avanzados —como el proyecto interno conocido como Avocado— con los que Meta quiere recuperar terreno tras los tropiezos que sufrió con versiones anteriores de su familia Llama.

El empeño por liderar el campo de la IA llega después de diferentes críticas por parte de la comunidad especializada. Algunos expertos cuestionaron el rendimiento real de modelos anteriores y el modo en que la empresa presentaba sus resultados, algo que generó dudas sobre cuánto había avanzado Meta en comparación con otros actores del sector.

A este escenario se suma la cancelación de un modelo especialmente ambicioso, de nombre en clave Behemoth, que nunca llegó a ver la luz pública pese a las expectativas creadas internamente. Estos contratiempos han intensificado la presión sobre el equipo de IA, que se ve obligado a demostrar que las enormes inversiones —personal, centros de datos y adquisiciones— se traducirán en productos competitivos en el corto y medio plazo.

En este contexto, el mensaje que baja desde la cúpula es claro: la empresa debe ser más “ligera” en personal tradicional y más intensa en capital y talento para IA. La idea encaja con un patrón que se repite en buena parte de la industria tecnológica, donde el discurso de la eficiencia y la automatización justifica reducciones de plantilla incluso en compañías muy rentables.

Una ola de recortes que se extiende por toda la gran tecnología

Despidos en grandes tecnológicas por apuesta en IA

El plan de Meta no es un caso aislado. Otras grandes tecnológicas estadounidenses han seguido una hoja de ruta muy similar, combinando recortes de personal con fuertes inyecciones de capital en infraestructuras y proyectos de IA. Amazon, por ejemplo, ha confirmado la eliminación de alrededor de 16.000 empleos, una parte significativa de su plantilla, alegando la necesidad de ajustar el negocio y financiar nuevas iniciativas de automatización y servicios en la nube.

La fintech Block, por su parte, ha llevado a cabo un recorte todavía más drástico, reduciendo aproximadamente la mitad de su plantilla. Su dirección ha subrayado abiertamente que la expansión de las herramientas de inteligencia artificial permite operar con menos trabajadores, manteniendo —o incluso mejorando— los niveles de productividad previos.

Fuera del entorno estrictamente tecnológico, diversos informes de bancos de inversión y consultoras llevan tiempo advirtiendo de que la IA transformará la distribución del empleo y el peso de determinados perfiles en la economía. Uno de los mensajes más repetidos es que los puestos ligados a tareas rutinarias o fácilmente automatizables serán los más expuestos

En esa línea, directivos de empresas como Palantir han advertido de que el auge de la IA puede alterar el equilibrio de poder económico entre distintos grupos profesionales. Técnicos altamente especializados y determinados roles operativos podrían reforzar su posición, mientras que otros perfiles administrativos o de soporte verán reducidas sus oportunidades dentro de las grandes corporaciones, especialmente en Estados Unidos.

La propia evolución de Meta encaja en este diagnóstico: la compañía reorienta su estructura hacia equipos pequeños y muy cualificados, confiando en que los sistemas de IA asuman una parte creciente del trabajo que antes recaía en equipos amplios y repartidos por múltiples áreas.

Impacto global y posible efecto arrastre en Europa

Aunque por ahora no se ha detallado qué regiones podrían soportar el grueso de los despidos, el alcance global de la empresa hace prever que la reestructuración se notará en buena parte de sus centros internacionales, incluidos los que tiene en Europa. Meta cuenta con miles de empleados en el continente, con hubs importantes en Irlanda, el Reino Unido, Alemania y otros países donde sitúa tanto funciones comerciales como unidades de ingeniería y soporte.

De confirmarse un recorte de esta magnitud, los reguladores y gobiernos europeos seguirán de cerca el impacto sobre el empleo local. En los últimos años, Bruselas ha puesto el foco en la regulación de la IA —a través del futuro paquete normativo conocido como AI Act— y también en la responsabilidad social de las grandes plataformas digitales, por lo que una oleada de despidos ligada precisamente a la automatización podría alimentar el debate político.

Para los trabajadores del sector tecnológico en Europa, estos movimientos envían una señal clara: ni siquiera los gigantes más rentables ofrecen garantías de estabilidad a medio plazo si la dirección considera que la automatización y la optimización de costes justifican un rediseño profundo de la plantilla. Muchos profesionales se plantean ya reciclarse hacia áreas con más proyección —IA, ciberseguridad, ciencia de datos— ante el temor a quedarse desfasados.

Al mismo tiempo, las empresas europeas que compiten en el ámbito digital observan con atención lo que hace Meta. Los gigantes de Silicon Valley marcan el ritmo en inversión, producto y organización interna, y no es extraño que sus decisiones terminen influyendo en cómo las compañías europeas diseñan sus propias estrategias de automatización y reorganización laboral.

En este escenario, los sindicatos y organizaciones de trabajadores han empezado a reclamar más transparencia y planes de transición para los afectados por la automatización, pidiendo que parte de los beneficios derivados de la IA se destinen a formación, recolocación y protección social, especialmente en los mercados más regulados como el europeo.

Lo que Meta está valorando —un posible despido de hasta el 20% de su plantilla para liberar recursos y volcarlos en centros de datos, adquisiciones y talento de inteligencia artificial— refleja un cambio de época en la industria tecnológica. Las grandes compañías priorizan la inversión en algoritmos, hardware y expertos muy escasos, incluso a costa de reducir de forma significativa el empleo tradicional. Si finalmente se materializa, este ajuste no solo redefinirá el futuro de la propia Meta, sino que servirá como referencia para el resto del sector en Estados Unidos y Europa, donde ya se da por hecho que la próxima década laboral estará marcada, para bien o para mal, por la expansión imparable de la IA.

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