¿Qué me hace falta para entrar en el metaverso?

Las empresas tecnológicas no paran de hablar del metaverso y de cómo va a revolucionar el mundo tal y como lo conocemos. Microsoft, Google, Nvidia… incluso Facebook se ha cambiado el nombre a Meta para que todos la veamos como la compañía que va a liderar este sector. No obstante, si esto llega a triunfar, no lo hará de la noche a la mañana. Sin embargo… ¿Qué es necesario para poder participar en esto que las empresas llaman ‘Metaverso‘?

Antes que nada… ¿Qué es el metaverso?

El metaverso es un concepto realmente difícil de explicar. A grandes rasgos, supone utilizar las tecnologías de realidad virtual y realidad aumentada para crear un espacio ficticio, pero altamente hiperrealista, inmersivo e interactivo.

Las capacidades del metaverso son infinitas. Desde protagonizar un videojuego sin salir del salón hasta estar trabajando en una oficina enorme, repleta de compañeros y con un escritorio con varias pantallas, cuando realmente estamos en nuestro pequeño despacho y no hemos salido de nuestro domicilio. Básicamente, el metaverso busca fusionar lo digital y lo físico en un entorno sencillo que permita la interacción de personas a través de la tecnología. Suena extremadamente distópico y solo los consumidores decidiremos si nos convence o si preferimos dejar las cosas tal y como están. Que vendan esta tecnología como el futuro no significa necesariamente que vaya a triunfar. No obstante, seguro que has interactuado alguna vez con el metaverso, aunque no seas consciente de ello. Por ejemplo, Pokémon Go, ese juego que nos enamoró a todos en el verano de 2016, demostró las capacidades de la realidad aumentada de una forma sencilla y amena. O Fortnite, con sus eventos especiales y conciertos, también ha logrado lo mismo. Son dos ejemplos de metaversos primitivos y básicos, pero metaversos al fin y al cabo.

¿Cuál es el ‘Starter Pack’ para acceder al metaverso?

Supongamos que estás convencido. ¿Qué tengo que tener para iniciarme en este mundillo virtual? Pues toma nota:

Gafas VR y controles

Lo primero que debes tener es un equipo de realidad virtual. El más asequible es el de Meta, es decir, los Oculus Quest 2, que parten de los 349 euros aproximadamente. Este propio sistema ya te ofrece un gran ecosistema de aplicaciones, experiencias y posibilidades de adentrarte en mundos virtuales. También podrás interactuar con otros usuarios que posean este producto. No obstante, no es el único producto. HTC también tiene un buen catálogo de cascos y gafas de realidad virtual, tales como los HTC Vive Flow o el HTC Vive Pro 2. Debes analizar sus ecosistemas, junto al de Valve y Sony para decidirte por un modelo u otro en función de tus gustos.

Familiarízate con las criptomonedas (y los NFT)

criptomonedas

Si el mundillo de las criptomonedas te sigue dando un poco de vértigo, el metaverso no está hecho para ti. Muchas de las aplicaciones que corren o van a funcionar de forma virtual operarán directamente con criptos. La tecnología blockchain asegura las transacciones dentro de estos mundos virtuales, siendo rastreables y garantizando la seguridad de ambas partes.

Un claro ejemplo de ello es Decentraland. Este proyecto corre sobre la red de Ethereum, y es una especie de Second Life repleto de juegos y mundos virtuales.

Preparar tu mente

VR

Este requisito es aún más importante que los otros anteriores. De nada servirá tener la mejor conexión a Internet del mercado, las gafas más punteras o conocerlo todo acerca de la nueva economía virtual que se avecina si no tienes la predisposición a querer aprender sobre este mundillo.

Dentro de unos años, echaremos atrás la vista, la pondremos en 2022 y nos reiremos comparando la visión de metaverso que teníamos y la que acabó siendo. El metaverso traerá cosas positivas y cosas negativas. Como con toda tecnología, habrá quien la utilice de una forma implacable, pero también habrá algún que otro tarado que utilice estas herramientas para hacer el mal. Del mismo modo, Roma no se construyó en un día. Toda esta tecnología avanzará lentamente, acertando en ocasiones, pero también cometiendo cientos de errores. Estará en tu mano —o más bien en tus sentidos— si quieres entrar ahora y ser un betatester, o esperar un tiempo para encontrarte productos más maduros.

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