Reino Unido dispara el uso de VPN tras la Ley de Seguridad en Línea

  • Fuerte incremento de descargas de VPN en Reino Unido tras la nueva normativa.
  • El Gobierno británico aclara que no planea prohibir las VPN.
  • Ofcom vigilará el cumplimiento con multas elevadas y posibilidad de bloqueo.
  • Las VPN complican la verificación de edad y la segmentación publicitaria.

Ilustración genérica de VPN y privacidad

El uso de redes privadas virtuales se ha disparado en Reino Unido tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad en Línea, una norma que refuerza los controles de edad en servicios con contenido potencialmente nocivo. En cuestión de días, varias apps de VPN se han colado entre las más descargadas del país, reflejando un cambio de hábitos ante las nuevas exigencias.

Al mismo tiempo, el Gobierno ha querido enfriar el debate: el secretario de Tecnología del Partido Laborista, Peter Kyle, ha afirmado que el Ejecutivo no contempla prohibir las VPN. El mensaje institucional intenta separar el uso legítimo de estas herramientas de su posible empleo para esquivar controles, cuestión que el regulador Ofcom tendrá que vigilar con lupa.

Qué postura mantiene el Gobierno y el regulador

En declaraciones radiofónicas, Peter Kyle subrayó que las VPN son usadas mayoritariamente por adultos y que el Ejecutivo no baraja vetarlas. El responsable insistió en que el objetivo de la ley es proteger a los menores, no restringir tecnologías que también sirven para reforzar la privacidad de usuarios legítimos.

Desde el regulador, la directora ejecutiva de Ofcom, Melanie Dawes, ya advirtió a los parlamentarios que un joven “muy decidido” podría recurrir a una VPN para eludir limitaciones. De hecho, nada en el texto legal prohíbe expresamente su uso, lo que plantea un reto operativo: cómo aplicar los controles sin empujar a parte de la audiencia a buscar vías alternativas.

La norma obliga a plataformas clasificadas como “servicios de usuario a usuario” —redes sociales, apps de citas y portales para adultos, entre otros— a verificar la edad cuando ofrezcan contenidos de riesgo. En la práctica, esto puede implicar aportar un documento oficial o una selfi analizada por IA, medidas que algunos usuarios desean evitar por motivos de privacidad.

Para garantizar el cumplimiento, Ofcom dispone de un considerable abanico sancionador: puede imponer multas de hasta 18 millones de libras (o el 10% de la facturación global) y, en casos graves, ordenar el bloqueo de servicios que incumplan de forma reiterada.

Descargas récord, verificación de edad y efecto en la publicidad

Señal genérica de conexión segura por VPN

El interés por estas herramientas se refleja ya en los rankings: cuatro de las cinco aplicaciones gratuitas más descargadas en la tienda de Apple en Reino Unido han sido VPN. Proveedores especializados reportan incrementos inusuales; por ejemplo, Proton habló de un 1.800% de altas diarias tras la entrada en vigor de la ley.

La otra cara del fenómeno es la eficacia real de la verificación de edad. Aunque el objetivo es limitar el acceso de menores a contenidos inapropiados, el uso extendido de VPN puede dificultar la aplicación de barreras basadas en ubicación o huella técnica, y obligar a las plataformas a refinar sus sistemas de control.

Este nuevo entorno también afecta al negocio publicitario. Las VPN opacan datos de localización y reducen el rastro digital, lo que complica la segmentación. En Europa ya hay pasos en esa dirección: Meta limita la publicidad basada en comportamiento para menores de 18 años, y el uso masivo de VPN podría hacer aún más difícil dirigir anuncios por área geográfica.

El trasfondo social no es menor. Datos de Ofcom recabados el último año indican que cerca del 70% de usuarios de 8 a 17 años perciben que las redes sociales les ayudan a sentirse más cerca de sus amigos. Estudios académicos han estimado, además, que los menores de 18 pueden representar una parte significativa de los ingresos publicitarios en varias plataformas, lo que ilustra los incentivos y tensiones del ecosistema.

Otros países observan con interés. En la Unión Europea, Francia y España, entre otros, están probando aplicaciones de verificación de edad, mientras que estados de EE. UU. como Carolina del Norte, California o Utah trabajan en sus propios marcos. El caso británico podría marcar la pauta de cómo conviven privacidad, protección de menores y negocio digital.

Reforzar el control de acceso sin erosionar la confianza del usuario ni incentivar soluciones de elusión es una tarea delicada. Lo que resulta evidente es el aumento de descargas de VPN y un debate que va más allá de la tecnología, desde la gestión de la identidad online hasta el modelo de publicidad en internet.

Xbox verificación de edad
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