La red social TikTok no deja de expandir sus horizontes. Lo que comenzó como una plataforma de vídeos cortos se ha convertido en un ecosistema digital en el que conviven el entretenimiento, el comercio electrónico y, próximamente, los pagos entre particulares. Mientras tanto, la compañía sigue navegando en aguas turbulentas por el impacto de su algoritmo en los más jóvenes, un asunto que ha vuelto a ponerla en el punto de mira tanto en Estados Unidos como en Europa.
En las últimas semanas, la plataforma ha acaparado titulares por dos frentes muy distintos. Por un lado, el descubrimiento de código en su aplicación para iPhone que sugiere el desarrollo de una función para enviar dinero a través de los mensajes directos. Por otro, la publicación de un informe de Bloomberg que vincula el sistema de recomendación de TikTok con el suicidio de un adolescente estadounidense. Dos realidades que dibujan el retrato de una empresa en plena transformación, pero que no termina de despejar las dudas sobre su responsabilidad social.
Pagos entre usuarios: el nuevo paso hacia la superapp

La compañía propiedad de ByteDance está explorando la posibilidad de que sus usuarios puedan enviarse dinero directamente desde los mensajes privados, una funcionalidad que recuerda a servicios como Bizum, Venmo o incluso WeChat. Según ha podido saberse, la herramienta aparece en el código de la versión estadounidense de la aplicación para iPhone, aunque la empresa ha confirmado que la función no se está probando actualmente en ningún mercado y se encuentra en una fase temprana de desarrollo.
El funcionamiento previsto sería sencillo: un usuario podría iniciar una transferencia desde una conversación, introducir el importe y añadir un mensaje asociado. El destinatario tendría que aceptar el pago antes de que se complete, y existiría un plazo para ello. Además, el remitente recibiría notificaciones sobre el estado de la operación. Todo ello integrado en la propia interfaz de los mensajes directos, sin necesidad de salir de la aplicación.
Esta iniciativa se apoyaría en TikTok Pay, el sistema de pagos que la compañía ya tiene desplegado en mercados como Vietnam, Malasia o Tailandia, donde se utiliza principalmente para las compras en TikTok Shop. La intención no es otra que ampliar el papel de esta infraestructura para permitir también movimientos de dinero entre particulares, un movimiento que acercaría a la plataforma al concepto de superapp que tanto éxito ha tenido en Asia.
La decisión responde a una lógica clara: retener a los usuarios dentro del ecosistema de TikTok. Si una persona descubre un producto, habla con un amigo y puede realizar un pago sin salir de la app, la plataforma consigue controlar una parte mayor del recorrido del consumidor. Un modelo que ya han explorado otras redes sociales como X, con su proyecto X Money, o WhatsApp, que permite pagos en algunas regiones como Brasil.
Sin embargo, la incorporación de pagos entre particulares no está exenta de complicaciones. La regulación financiera en cada mercado será uno de los principales escollos, especialmente en Europa, donde la normativa de pagos es especialmente estricta. La verificación de identidad, la prevención del blanqueo de capitales o la protección de los fondos son solo algunas de las cuestiones que la compañía tendrá que abordar antes de lanzar cualquier servicio de este tipo.
TikTok Shop: el motor que impulsa a las pequeñas marcas

Mientras los pagos entre usuarios siguen en fase experimental, TikTok Shop se ha consolidado como una de las grandes apuestas de la compañía. Según datos recogidos por Forbes, la plataforma generó alrededor de 19.000 millones de dólares en ventas a nivel mundial entre julio y septiembre de 2025, una cifra que la sitúa a la altura de gigantes como eBay. En Estados Unidos, el número de marcas presentes en TikTok Shop prácticamente se duplicó el año pasado, hasta alcanzar las 215.000, con un aumento de las ventas del 120%.
El éxito de TikTok Shop se explica, en gran parte, por su capacidad para convertir el entretenimiento en un canal de descubrimiento de productos. Un estudio encargado por la propia compañía a GlobalData concluye que el 67% de los compradores online acude a TikTok para descubrir nuevas marcas, frente al 57% que lo hace en Amazon. Además, el 72% de quienes afirmaron haber conocido una marca a través de TikTok durante el último año señaló que se trataba de una pequeña empresa.
Historias como la de Jared Mortensen, fundador de Real Men Apparel Co., ilustran perfectamente este fenómeno. Mortensen creó su cuenta de TikTok Shop en octubre de 2023, apenas un mes después del lanzamiento de la plataforma en Estados Unidos. Hoy cuenta con 11 presentadores de transmisiones en directo y contratos con unos 2.000 creadores independientes que generan vídeos para su línea de ropa interior. Aunque TikTok Shop solo representa el 15% de sus 10 millones de dólares de ventas anuales, el empresario asegura que la plataforma le salvó el negocio.
Algo similar ocurre con Michael Corrigan, fundador de Trtl, una marca de almohadas ergonómicas de viaje con sede en Glasgow. Corrigan comenzó en Amazon en 2015 y se incorporó a TikTok Shop el verano pasado. Este año prevé vender 40 millones de dólares en productos, y aunque solo el 5% de sus ventas proviene directamente de la pestaña de shopping de TikTok, atribuye a la plataforma el crecimiento de sus otros canales. La visibilidad que aporta TikTok está impulsando las búsquedas en Amazon, un efecto que también confirma Brandon Himmel, fundador de Ruff Liners, cuyas búsquedas en Amazon han aumentado un 26% desde que comenzó a promocionar su marca en TikTok.
Para Patrick Nommensen, responsable de iniciativas estratégicas de TikTok Shop, la plataforma representa un nuevo modelo de compras en el que el entretenimiento impulsa el descubrimiento de marcas de una manera escalable. Los vendedores destacan además las comisiones más bajas que las de Amazon, así como la posibilidad de interactuar directamente con los consumidores a través de las transmisiones en directo, algo que las grandes marcas no pueden hacer con la misma agilidad.
La sombra del algoritmo: el caso Chase Nasca
Pero no todo son buenas noticias para TikTok. Un informe de Bloomberg, publicado en el contexto de una demanda judicial, ha revelado que el algoritmo de la plataforma pudo contribuir al suicidio de un adolescente de 16 años llamado Chase Nasca. El joven formaba parte de un grupo de control de aproximadamente el 10% de los usuarios estadounidenses, unos 15 millones de personas, a los que no se les aplicó una actualización del algoritmo diseñada para reducir el contenido dañino.
Según el documento confidencial, en las dos semanas previas a su muerte, TikTok recomendó a Chase 7.563 vídeos, de los cuales al menos el 73% trataba sobre sufrimiento emocional, soledad o depresión. Casi el 10% de esos vídeos incumplía las normas sobre autolesiones y suicidio de la plataforma. El informe concluye que las búsquedas del joven sobre canciones relacionadas con sentirse solo activaron el algoritmo y su cuenta quedó atrapada en una burbuja de filtros que le recomendaba repetidamente contenido relacionado con el suicidio.
La respuesta de TikTok no se hizo esperar. La compañía aseguró que lamenta profundamente cualquier pérdida trágica y que la seguridad de los usuarios, especialmente de los adolescentes, sigue siendo su prioridad. Sin embargo, el hecho de que el documento afirme que las estrategias de prevención no tuvieron efecto en este usuario «por diseño» ha dado la razón a quienes acusan a las plataformas de haber diseñado sus productos deliberadamente para generar adicción en los jóvenes. TikTok ya ha sido juzgada en Estados Unidos y está en el punto de mira de la Unión Europea por este asunto.
Este caso se suma a otras investigaciones que señalan los riesgos de la plataforma. Un estudio de la Universidad de Bolonia, publicado en la revista Crime Media Culture, advierte de que los algoritmos de TikTok pueden conducir a los usuarios desde contenidos que celebran la cultura y las tradiciones de una región hasta otros que justifican comportamientos vinculados con el crimen organizado. La investigadora Anna Sergi habla de una «deriva cultural mafiosa» desencadenada involuntariamente por el mecanismo de los «rabbitholes», secuencias interminables de contenidos relacionados entre sí.
La plataforma también ha sido señalada por albergar comunidades que idealizan a perpetradores de violencia masiva. Un informe de GPAHE destaca que al menos 22 ataques o complots en Estados Unidos entre 2024 y 2026 se han vinculado a personas que participaron en espacios en línea conectados con la comunidad de crímenes reales, y que TikTok se ha convertido en un canal de difusión de este tipo de contenido, a menudo presentado en forma de vídeos editados que remezclan imágenes de archivo, memes y clips generados por IA.
En definitiva, TikTok se encuentra en una encrucijada. Por un lado, su expansión hacia los pagos y el comercio electrónico la consolida como un actor cada vez más relevante en la economía digital, capaz de competir con gigantes como Amazon. Por otro, las críticas por el impacto de su algoritmo en la salud mental de los jóvenes y la difusión de contenidos peligrosos siguen lastrando su reputación. La compañía tendrá que demostrar que es capaz de equilibrar su ambición comercial con la responsabilidad social, un reto que no será fácil de superar.