El capítulo arranca con Chris en libertad provisional y emocionalmente a la deriva, mientras A.R.G.U.S. activa el portal interdimensional que él mismo entregó. En paralelo, los 11th Street Kids intentan recomponer el equipo, conscientes de que A.R.G.U.S. y Luthor mueven ficha a gran escala y que nada de lo que está pasando es casual.
ATENCIÓN: contiene spoilers del 2×08 de Peacemaker (El Pacificador). Si aún no has visto el episodio, quizá quieras verlo antes de seguir leyendo.
El plan Salvation

Con órdenes directas y apoyo logístico de Lex Luthor, A.R.G.U.S. envía patrullas a través del portal de Chris para abrir puerta tras puerta en el multiverso. El objetivo, como revela Rick Flag, es localizar un mundo vacío y habitable que funcionaría como prisión permanente para metahumanos. Esa búsqueda deja víctimas por el camino, porque cada realidad explorada esconde amenazas imprevisibles.
Una vez identificado el destino, Flag lo bautiza como Salvation. La idea es contundente: deportar allí a todo individuo con poderes para “liberar” a la Tierra de sus riesgos. La propuesta recuerda a la miniserie Salvation Run (2007), donde gobiernos y agencias despachaban supervillanos a un planeta remoto. Aquí, el plan de Luthor y A.R.G.U.S. escala el concepto y lo convierte en una auténtica infraestructura carcelaria interdimensional.
A medida que las expediciones avanzan, vemos cómo piezas asociadas a LuthorCorp -técnicas, operativas e incluso personal- se integran en la operación. Ese acercamiento alimenta la sospecha de que la agenda del magnate va más allá de la seguridad pública: controlar y clasificar metahumanos a escala global.
Qué es Checkmate en el Universo DC
Ante la deriva de Checkmate, el círculo cercano de Chris rompe filas y decide montar su propia estructura. Nace Checkmate, una agencia independiente formada por Peacemaker, Adebayo, Harcourt, Economos y Vigilante, a los que se suman Sasha Bordeaux, Langston Fleury y Judomaster. Su propósito es actuar sin ataduras políticas y con una brújula ética más clara que la de su antigua casa.
En los cómics, Checkmate surge como rama encubierta vinculada a la Fuerza Especial X, organizada como un tablero de ajedrez: rey y reina al mando, alfiles como asesores, caballos al frente de operaciones, torres en seguridad y peones como agentes. Con el tiempo, el equipo “blanco” se centró en tareas visibles y el “negro” en operaciones clandestinas. Nombres como Maxwell Lord, Mister Terrific o la propia Sasha Bordeaux han ocupado puestos de liderazgo en distintas etapas.
Que la serie implante Checkmate ahora no es una simple referencia. Es un andamio de futuro para historias de espionaje, misiones encubiertas y dilemas morales, con margen para integrar a figuras del DCU más amplio cuando la trama lo requiera.
Un cierre que apunta a nuevas series y películas
Durante la promoción, James Gunn insistió en que los personajes de Peacemaker regresarían pronto y que el desenlace servía como antesala directa de su mapa creativo. La introducción de Checkmate y Salvation encaja con esa idea: son “piezas eje” para cruzar narrativas con proyectos como Lanterns y, sobre todo, Superman: Man of Tomorrow.
En paralelo, vuelve a sobrevolar el nombre de Amanda Waller. Con A.R.G.U.S. erosionada por sus acuerdos con Luthor, no sería extraño que Waller intentase reposicionarse frente a una Checkmate liderada por Adebayo. Esa tensión institucional -y familiar- podría alimentar la próxima fase del DCU sin necesidad de repetir fórmulas.
El destino de Chris y el puente con Superman: Man of Tomorrow
El golpe final de Rick Flag Sr. llega cuando captura de nuevo a Chris y lo convierte en el primer “interno” de Salvation, presentándolo como su venganza por la muerte de su hijo. Al cruzar el portal, el protagonista cae en un mundo inhóspito donde se escuchan criaturas desconocidas; su supervivencia queda en entredicho y la puerta, cerrada tras él.
¿Dónde encaja Man of Tomorrow en todo esto? Con A.R.G.U.S. y Luthor colaborando para capturar y deportar metahumanos, la secuela del Hombre de Acero tiene una premisa inmediata: Superman no podrá mirar hacia otro lado. Gunn ha dejado caer que, ante una amenaza mayor, incluso Superman y Luthor podrían verse forzados a coordinarse “hasta cierto punto”, lo que sugiere un choque y alianza parcial más complejos de lo habitual.
El episodio también deja guiños reconocibles para quien haya seguido las últimas historias del DCU en pantalla: la mención a marcos legales sobre tecnología prohibida, presencia de operativos vinculados a LuthorCorp y hasta una dimensión marcada por un agujero negro que recuerda eventos recientes. Todo apunta a una continuidad tejida con hilos multiversales.
Interrogantes abiertos
Más allá del cliffhanger de Chris, el final siembra futuros conflictos. La trayectoria de Keith Smith -y su rencor a través de realidades alternativas- perfila una némesis de corte íntimo con potencial multiversal. La propia Checkmate deberá definir límites: ¿será una organización transparente o adoptará un “equipo negro” para misiones imposibles?
En el frente antagonista, Luthor está cada vez más cerca de los recursos de A.R.G.U.S., y su interés por infraestructuras estables de viaje entre dimensiones encaja con históricos anhelos de control. Si Salvation no está deshabitado -como sugiere el cierre-, el tablero podría ampliarse hacia amenazas de escala cósmica que exijan respuestas coordinadas.
Con Salvation como prisión, Checkmate como nueva agencia y Luthor moviendo los hilos, el final de El Pacificador articula el vínculo con Superman: Man of Tomorrow sin perder su identidad: una historia de redención y consecuencias que, a golpe de multiverso, marca la hoja de ruta del nuevo DCU.