La adaptación televisiva de The Last of Us en HBO afronta un cambio de rumbo decisivo: todo indica que su historia quedará cerrada en la tercera temporada. Lo que hace apenas unos meses se planteaba como un recorrido de al menos cuatro tandas de episodios, ahora se perfila como un final más corto y comprimido, que obliga al equipo creativo a replantear cómo contar el desenlace del segundo videojuego.
Este giro llega después de una trayectoria marcada por el éxito masivo de la primera temporada y la reacción mucho más dividida ante la segunda. Entre decisiones creativas, ritmos de producción y salidas clave del proyecto, HBO ha dejado entrever que la tercera temporada será el punto y final de la serie, siguiendo de forma bastante fiel el material original de Naughty Dog sin aventurarse, al menos por ahora, más allá de lo visto en los juegos.
HBO asume que la temporada 3 será el final
La señal más clara la ha dado Casey Bloys, máximo responsable de contenido de HBO y HBO Max. En varias entrevistas concedidas a medios como Deadline se le ha preguntado directamente si la tercera temporada de The Last of Us será la última, y su respuesta ha sido prácticamente la misma en todas las ocasiones: “Ciertamente lo parece” o “Eso es lo que parece”, matizando a continuación que ese tipo de decisiones corresponden a los showrunners.
Es cierto que Bloys se cuida mucho de no cerrar la puerta del todo, insistiendo en que la última palabra la tienen Craig Mazin y su equipo. Pero el mensaje implícito es claro: en la cúpula de HBO se trabaja ya con la idea de que no habrá una cuarta temporada. Si existiera una intención firme de seguir más allá, el ejecutivo probablemente habría aprovechado para insinuar nuevos planes a largo plazo, como se ha hecho con otras producciones de la casa.
Este planteamiento contrasta con lo que se venía escuchando desde dentro de la propia serie. La responsable de drama de HBO, Francesca Orsi, llegó a decir que el camino natural apuntaba a cuatro temporadas, y el propio Craig Mazin reconoció en su momento que “no hay manera de completar esta narrativa en una tercera temporada” y que lo más lógico sería llegar a una cuarta. Ahora, con las últimas declaraciones de Bloys, el horizonte se acorta y la serie deberá afrontar su desenlace antes de lo previsto.
En paralelo, HBO maneja más frentes de cara a su futuro inmediato, desde éxitos consolidados como Hacks hasta títulos de prestigio como Euphoria o el spin-off de It, pero en el caso de The Last of Us sus responsables parecen decididos a no reproducir el modelo de Juego de Tronos, donde la serie se adelantó al material original. Aquí la consigna es no ir más allá de lo que ya han contado los dos videojuegos principales.

De cuatro temporadas previstas a condensar el final en una sola
Cuando se anunció que la segunda temporada solo cubriría parte de The Last of Us Parte II, la idea extendida era que la adaptación del segundo juego se dividiría en, al menos, dos tandas de episodios. La estructura narrativa del videojuego, mucho más extensa y compleja que la del título original, hacía razonable pensar en cuatro temporadas en total: una para el primer juego y tres repartidas entre las distintas perspectivas del segundo.
La realidad, sin embargo, ha dado un giro. La temporada 2 se ha quedado aproximadamente en la mitad del juego desde la óptica de Ellie, mientras que la tercera debería abarcar los acontecimientos restantes, en especial todo el arco de Abby y el tramo final de la historia, incluido el viaje a Santa Bárbara. Lo que, en un principio, se concebía como dos temporadas separadas (una centrada en Abby y otra en el desenlace) pasaría a resolverse en una sola.
Este cambio tiene una consecuencia directa: el ritmo narrativo de la tercera temporada será, previsiblemente, bastante más intenso que el de la segunda. Esta última apostó por un desarrollo más pausado, con tiempo para explorar personajes secundarios, nuevos grupos y conflictos internos. Si ahora la historia debe cerrarse en una última tanda, la serie tendrá que condensar mucho contenido en relativamente pocos episodios, sacrificando parte de ese espacio para la contemplación y el matiz.
Craig Mazin ya ha adelantado que la temporada 3 será más larga que la segunda, que contó con siete capítulos, y que estará “más en la línea” de la primera en cuanto a número de episodios. Esto da cierto margen para no correr demasiado, pero no elimina el desafío: hay que cubrir la evolución de Abby, cerrar el arco emocional de Ellie y, al mismo tiempo, mantener la coherencia de una historia que, en el videojuego, se toma su tiempo en cada giro.
En este contexto, también se ha barajado la posibilidad de que los creadores profundicen en determinados tramos si lo consideran necesario, sobre todo en el segmento de Ellie en Santa Bárbara, que podría dar mucho juego en televisión. Aun así, las palabras de Bloys hacen pensar que, incluso si se añaden matices o escenas nuevas, todo quedará resuelto dentro de la tercera temporada, sin un epílogo televisivo separado.
La salida de Neil Druckmann y el cambio de rumbo creativo
El otro gran factor que ha alterado los planes iniciales es la salida de Neil Druckmann de la serie. El director creativo de la saga en Naughty Dog y cocreador de la adaptación de HBO anunció en 2025 que dejaba su implicación creativa en el proyecto tras completar el trabajo de la temporada 2, justo antes de que arrancase el desarrollo serio de la tercera.
Druckmann explicó que su decisión estaba relacionada con la necesidad de centrarse al cien por cien en Naughty Dog y en sus próximos proyectos, entre ellos el nuevo videojuego Intergalactic: The Heretic Prophet, además de sus responsabilidades como director del estudio y jefe creativo. Sus declaraciones subrayaban que la serie había sido uno de los momentos más importantes de su carrera, pero que era el momento de apartarse y dejar el timón en manos de Craig Mazin y el equipo de HBO.
No hay una confirmación oficial que vincule directamente la marcha de Druckmann con el recorte de temporadas, aunque en el sector se da por hecho que su ausencia ha pesado en las decisiones. Contar con el creador del juego como coguionista y productor ejecutivo permitía estirar más la historia con cierta comodidad. Sin él, parece que la cadena prefiere apostar por un cierre más concentrado y muy ceñido al guion de los juegos, evitando experimentos prolongados sin su participación directa.
Este contexto se suma a otro elemento que no se puede obviar: la segunda temporada tuvo una recepción mucho más polarizada que la primera. Parte del público criticó algunos cambios respecto al juego, así como el tono y el desarrollo de ciertos personajes, incluida Ellie. Según datos manejados internamente, alrededor de un 30 % de los espectadores que empezaron la temporada 2 no llegaron a terminarla, una cifra significativa para una serie de este calibre.
Con estos ingredientes sobre la mesa —salida de una figura clave, divisiones entre los fans y una narrativa que exigía más tiempo— no resulta extraño que en HBO hayan optado por recalibrar las expectativas y mirar hacia un final más contenido en lugar de seguir ampliando el recorrido de la serie indefinidamente.
Abby toma el protagonismo en la temporada 3
En lo puramente argumental, la tercera temporada estará claramente centrada en Abby, siguiendo la estructura del videojuego. El final de la temporada 2 ya dejaba entrever este cambio de foco, con la historia de Ellie en pausa y numerosos hilos pendientes de la otra gran protagonista de The Last of Us Parte II.
El personaje, interpretado en la serie por Kaitlyn Dever, pasará a ocupar el eje central de los nuevos episodios. La idea es retomar acontecimientos ya conocidos por los jugadores pero desde su perspectiva, explorando sus vínculos con el WLF, su relación con otros personajes clave y su conexión con los Serafitas, una facción que hasta ahora había permanecido más en segundo plano en televisión.
Precisamente en este contexto se encuadra la incorporación de nuevos fichajes para la tercera temporada, como Jorge Lendeborg Jr. y Clea DuVall. Lendeborg llega para dar vida a un personaje ligado al entorno de Abby, mientras que DuVall interpretará a una integrante de los Serafitas, el grupo religioso fanático conocido en el juego por su brutalidad y su peculiar sistema de comunicación mediante silbidos.
La mayor presencia de los Serafitas en pantalla permitirá profundizar en ese conflicto entre facciones que, en el juego, marca buena parte de la historia de Abby. HBO busca así equilibrar la necesidad de avanzar en la trama con la oportunidad de mostrar más mundo y de dar contexto a las decisiones de cada bando, algo que en televisión puede resultar especialmente potente si se maneja con cuidado.
Al mismo tiempo, la serie no perderá de vista a Ellie. Aunque el foco inmediato se desplace a Abby, la intención declarada por los responsables es que la tercera temporada complete el arco emocional de ambas, mostrando cómo sus caminos se cruzan, chocan y se transforman hasta llegar al desenlace conocido por los jugadores, con especial atención al tramo que tiene lugar en Santa Bárbara.

Calendario, rodaje y lo que pueden esperar los fans europeos
En lo que respecta a los plazos, HBO ha situado el inicio de la producción de la temporada 3 en febrero de 2026. La cadena maneja un calendario similar al de las tandas anteriores, con un rodaje prolongado y una postproducción exigente, especialmente en lo relativo a efectos visuales, diseño de producción y recreación de escenarios postapocalípticos.
El propio Casey Bloys ha señalado que la intención es estrenar la tercera temporada en 2027, previsiblemente en la primera mitad del año si no hay contratiempos. Para España y el resto de Europa, esto implica que los nuevos episodios llegarán a través de la plataforma de HBO Max (o del nombre que adopte tras las reestructuraciones en curso) de forma simultánea o casi simultánea al lanzamiento en Estados Unidos, como viene siendo habitual con las grandes producciones de la compañía.
La primera temporada fue recibida aquí como una de las mejores adaptaciones de un videojuego realizadas hasta la fecha, gracias al trabajo de Pedro Pascal y Bella Ramsey y a una puesta en escena muy cuidada. Sin embargo, la segunda entrega dejó sensaciones más encontradas entre el público europeo, con quejas sobre algunos cambios en la historia y sobre el desarrollo de personajes, algo que la cadena también ha tenido en cuenta a la hora de planificar el cierre.
Para esta última temporada, el equipo confía en recuperar parte del entusiasmo inicial ofreciendo un desenlace contundente y fiel al espíritu del juego, aunque inevitablemente se introduzcan variaciones propias del lenguaje televisivo. Druckmann ya adelantó antes de su marcha que lo que estaba por venir tendría un carácter “épico” y que sería crucial para entender del todo la relación entre Joel y Ellie y las consecuencias de todo lo visto hasta ahora.
Craig Mazin, por su parte, ha deslizado que la temporada 3 no solo será más larga en episodios, sino que también dará cabida a algunas sorpresas para quienes ya conocen la historia, incluyendo el posible regreso de personajes que, sobre el papel, ya no deberían estar presentes. El objetivo es mantener en vilo tanto a los recién llegados como a los fans veteranos del juego, sin perder de vista que se trata del último tramo del viaje.
Así las cosas, The Last of Us encara su tramo final en televisión con un escenario tan ambicioso como delicado: cerrar dos juegos en solo tres temporadas, condensar el complejo arco de Abby y Ellie en una única tanda de episodios y hacerlo, además, sin uno de sus principales arquitectos creativos. Si la jugada sale bien, HBO pondrá el broche a una de sus adaptaciones más importantes de los últimos años; si se queda corta, parte del público podría tener la sensación de que al viaje le faltaba un poco más de aire. En cualquier caso, todo apunta a que, cuando llegue 2027, Joel, Ellie y Abby dirán adiós definitivamente en la pequeña pantalla.