Paapa Essiedu, el nuevo Snape de la serie de Harry Potter, afronta amenazas de muerte y una oleada de odio racista

  • Paapa Essiedu, actor británico de origen ghanés, asumirá el papel de Severus Snape en la nueva serie de Harry Potter producida por HBO.
  • Desde el anuncio del casting, el intérprete ha recibido amenazas de muerte y mensajes racistas a través de redes sociales.
  • Essiedu afirma que el acoso le afecta emocionalmente, pero también le motiva a hacer suyo el personaje y reforzar la representación diversa en la saga.
  • La serie, prevista para 2027, adaptará los siete libros con un reparto renovado y un compromiso de rodaje de alrededor de una década.

Nuevo Snape amenazas de muerte

La elección de Paapa Essiedu como nuevo Severus Snape en la inminente serie de Harry Potter de HBO ha destapado el lado más oscuro del fandom. Lo que debería haber sido un impulso profesional enorme para el actor británico de origen ghanés se ha visto empañado por amenazas de muerte y una oleada de insultos racistas a través de redes sociales.

Desde que se hizo oficial su fichaje, el intérprete ha tenido que lidiar con mensajes que van mucho más allá de la crítica a un cambio de reparto. En entrevistas con medios británicos como The Times y The Sunday Times, Essiedu ha relatado cómo se ha convertido en diana de usuarios que le exigen que abandone el proyecto, llegando incluso a prometer que “irán a su casa para matarle” si no renuncia al papel.

Severus Snape
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Del entusiasmo por el papel al aluvión de odio

Sin embargo, una parte del fandom no ha encajado la decisión de fichar a un actor negro para un personaje descrito originalmente como de piel pálida. A partir de ahí, la conversación pasó de un simple debate sobre estrategias de casting a un ataque frontal cargado de racismo contra el intérprete. Essiedu ha resumido el tono de los mensajes que recibe con frases como: “Me han dicho: ‘Renuncia o te mato’”.

El propio actor admite que la situación le ha sorprendido por su intensidad. Explica que, si entra en su cuenta de Instagram, no le cuesta encontrar a alguien escribiendo “voy a ir a tu casa y te voy a matar”. Aunque insiste en que está relativamente tranquilo respecto a su seguridad física, reconoce que este tipo de comentarios le afectan a nivel emocional y que nadie debería convivir con ese tipo de violencia por hacer su trabajo.

Lejos de plantearse abandonar, Essiedu subraya que, pese a todo, se siente orgulloso de formar parte de un proyecto que, en el fondo, habla de amor, aceptación y de cómo el bien puede imponerse al odio. Precisamente esos temas centrales de la saga son los que, según cuenta, le inspiran a seguir adelante a pesar del hostigamiento.

Reacciones al reparto de la serie de Harry Potter

“Nadie debería enfrentarse a esto por hacer su trabajo”

En sus declaraciones a la prensa, el actor no minimiza el impacto de los ataques. “Mentiría si dijera que no me afecta emocionalmente”, reconoce, al tiempo que recalca que su profesión no debería llevar aparejado este tipo de riesgo. “Mucha gente se juega la vida en su trabajo. Yo interpreto a un mago en Harry Potter”, apunta, subrayando lo absurdo de que un papel de ficción pueda desembocar en amenazas de muerte.

Aunque la situación podría justificar acciones legales, Essiedu ha explicado que por ahora no tiene intención de denunciar individualmente a quienes le amenazan. A su juicio, mandar a un adolescente a prisión un par de semanas por un mensaje de odio en redes no le haría sentirse mejor ni solucionaría el problema de fondo. Para él, se trata de un fenómeno mucho más amplio y arraigado que va más allá de unos pocos trolls descontrolados.

El intérprete también advierte de que el simple gesto de alejarse de las redes sociales no hace desaparecer el problema. “Aunque consigas ignorarlos, no significa que no estén pasando”, señala, subrayando que el odio es visible para el resto del mundo y que, a menudo, familiares y amigos se preocupan al ver el nivel de agresividad que se vierte sobre él.

La experiencia no le pilla totalmente de nuevas. Durante su etapa escolar en Reino Unido, llegó a convivir con comentarios racistas, misóginos y homófobos prácticamente a diario. En su opinión, ese tipo de actitudes en los institutos son un reflejo de la sociedad y una de las razones por las que considera tan relevante que las grandes franquicias culturales ofrezcan representación diversa y modelos distintos para las nuevas generaciones.

Convertir el abuso en combustible para el personaje

Pese a lo duro de la situación, Essiedu ha decidido darle la vuelta. En lugar de dejar que ese odio le paralice, explica que lo está usando como motor creativo. “El abuso me motiva”, confiesa, y asegura que lo impulsa a profundizar todavía más en la psicología de Snape para construir una versión del personaje que lleve claramente su sello personal.

El actor reconoce que, cuando piensa en su infancia, se ve a sí mismo imaginando que volaba en escoba por los pasillos de Hogwarts. Los libros de J.K. Rowling fueron, cuenta, una auténtica vía de escape: de niño pasaba horas en la biblioteca porque su madre no podía permitirse una niñera durante las vacaciones escolares, y las novelas de J.K. Rowling se convirtieron en su refugio en los momentos complicados.

Curiosamente, Essiedu asegura que no vio las películas originales con Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint, a pesar de ser un lector entregado de la saga. Esto le permite afrontar a Snape sin tener tan presente la sombra del trabajo de Alan Rickman, algo que puede resultar útil a la hora de construir un enfoque propio del profesor de Pociones sin obsesionarse con replicar lo que ya vieron los espectadores en cine.

Una de sus grandes motivaciones es que los niños que crezcan con esta nueva versión televisiva puedan reconocerse en ella. “La idea de que un niño como yo pueda verse representado en ese mundo es lo que me anima a no dejarme intimidar”, ha dicho. Frente a quienes preferirían que abandonara el papel o incluso que muriera, su respuesta pasa por trabajar para ofrecer una interpretación de la que pueda sentirse orgulloso.

Más allá de su trabajo en la saga mágica, Essiedu acumula una larga trayectoria en el teatro británico y la televisión. Ha sido nominado a premios como los Emmy, los Olivier y el Ian Charleson gracias a papeles en montajes de Shakespeare y producciones como Podría destruirte, Gangs of London o The Lazarus Project. Ahora afronta un compromiso a largo plazo que, según calcula, le acompañará hasta que ronde los 45 años, con rodajes prácticamente continuos durante una década.

Serie de Harry Potter y reparto renovado

Un debate viejo: racismo, casting y el legado de Harry Potter

El caso de Essiedu se suma a otros episodios recientes en los que la diversidad en los repartos ha generado reacciones racistas en parte del público. El propio universo de Harry Potter ya vivió una polémica similar en 2016, cuando la obra teatral Harry Potter and the Cursed Child apostó por Noma Dumezweni, una actriz negra, para interpretar a Hermione Granger. Entonces, J.K. Rowling salió públicamente en defensa del casting y llamó “una panda de racistas” a quienes protestaban por el color de piel de la intérprete.

En la nueva serie, la diversidad también se extiende a otros personajes icónicos. El papel de Dumbledore recae ahora en John Lithgow, actor estadounidense; la profesora Sprout estará interpretada por Sirine Saba, de origen libanés; y alumnos como Terry Boot pasarán a estar encarnados por intérpretes de ascendencia asiática. Todo ello refuerza la idea de que HBO apuesta por un Hogwarts más representativo de la realidad contemporánea.

La controversia en redes ha ido ligada, además, a las discusiones en torno a la figura de J.K. Rowling. Mientras la autora se ha mantenido firme contra el racismo, sus posturas sobre las personas trans han provocado tensiones con parte del público y el reparto. Essiedu, por su parte, ha respaldado los derechos de la comunidad trans, firmando una carta abierta sobre la definición legal de “mujer” en Reino Unido. Ese posicionamiento ha llevado a algunos a pedir que se le aparte de la serie.

El actor ha respondido que consiguió el trabajo por su talento y trayectoria, y que si la productora decidiera prescindir de él por sus opiniones personales, sería una producción en la que no querría participar. Rowling, según ha trascendido, también ha indicado que no tiene poder directo para despedirlo y que, en cualquier caso, no lo usaría con ese fin.

HBO, por su lado, intenta mantener cierta distancia pública respecto a las polémicas personales de la escritora, al tiempo que impulsa una nueva etapa para la franquicia. En Europa, el proyecto se percibe como uno de los títulos más ambiciosos de la historia reciente de la plataforma, con una inversión sostenida y un plan de emisión prolongado que debería mantener la marca Harry Potter en primera línea durante años.

Una serie a largo plazo y la presión de llegar a 2027

El calendario de la producción ha sufrido ajustes desde que se anunció el proyecto. En un primer momento se barajó la posibilidad de estrenar antes, pero finalmente se ha fijado el horizonte en algún punto de 2027, previsiblemente en los primeros meses del año, según ha reiterado Casey Bloys, responsable de contenido de HBO y Max. El rodaje ya está en marcha en Reino Unido, y el plan de alargarlo durante una década obliga a todo el reparto principal, incluido Essiedu, a asumir un compromiso profesional y personal a muy largo plazo.

La serie estará liderada creativamente por Francesca Gardiner como showrunner y Mark Mylod en la dirección, nombres vinculados a producciones de alto perfil dentro de la televisión contemporánea. La idea es desarrollar una adaptación más fiel y detallada de los libros que la que permitieron las películas, explorando tramas y personajes secundarios que en su momento quedaron reducidos o directamente fuera de la gran pantalla.

En este contexto, el papel de Snape vuelve a ser una de las piezas clave del conjunto. El personaje, que en las novelas y en el cine se desarrolla desde la hostilidad inicial hasta la compleja redención final, es uno de los favoritos del público europeo. Precisamente por eso, el listón dejado por Alan Rickman y la carga emocional que arrastra el profesor de Pociones hacen que el trabajo de Essiedu esté sometido a un escrutinio especialmente intenso.

La polémica racial ha añadido una capa extra de presión, pero también ha generado un debate público sobre quién tiene legitimidad para encarnar a estos personajes icónicos. Mientras una parte de los seguidores insiste en que el físico debería ajustarse al imaginario original, otra recuerda que las adaptaciones siempre han introducido cambios y que, en un universo donde existen dragones y magia, bloquear a un actor por el color de su piel resulta, como mínimo, contradictorio.

Con el reloj avanzando hacia el 2027, las expectativas en España y el resto de Europa son muy altas. Para muchos espectadores que crecieron con los libros y las películas, esta serie supone la oportunidad de reencontrarse con Hogwarts desde otra perspectiva. Para nuevos públicos más jóvenes, será la puerta de entrada a un Harry Potter televisivo, diverso y pensado para una generación distinta, en la que se espera que temas como la representación, la inclusión y el discurso de odio se miren con otros ojos.

Mientras el rodaje continúa y el ruido en redes no cesa, el caso de Paapa Essiedu se ha convertido en un símbolo de las tensiones actuales entre nostalgia, diversidad y cultura fan. El actor encara amenazas y ataques que nunca deberían formar parte del trabajo de un intérprete, pero al mismo tiempo encuentra en ese rechazo una razón adicional para seguir adelante, apropiarse de Snape y demostrar, con su trabajo, que el mundo mágico también puede ser un lugar en el que más gente se vea reflejada.


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