El modo en que consumimos entretenimiento está experimentando una transformación significativa. Cada vez son más las personas que prefieren vídeos breves y ágiles frente a los formatos más largos y tradicionales como la televisión. De hecho, recientes estudios revelan que más del 60 % de los usuarios de Internet a nivel mundial consume vídeos cortos diariamente en plataformas como TikTok, YouTube Shorts e Instagram Reels.
Este nuevo modelo de consumo, basado en la rapidez y la facilidad de visualización, ha superado a otros formatos populares como la televisión en abierto (47 %), las plataformas de streaming (46 %), la música en formato suscripción (40 %) e incluso los videojuegos (34 %), según los datos de Ampere Analysis.
El algoritmo como motor del cambio
Lo que impulsa esta tendencia no es solo la duración del contenido, sino la precisión con la que los algoritmos sugieren vídeos adaptados al gusto personal. Las redes sociales tienen la capacidad de anticiparse a lo que el usuario desea ver, lo que hace que estas plataformas se conviertan en una fuente inagotable de estímulos visuales breves pero adictivos.
El consumo de este tipo de contenido no se limita al teléfono móvil. Las empresas tecnológicas están observando que muchos usuarios también buscan consumir vídeos breves en casa, desde el sofá. YouTube, por ejemplo, ha capitalizado ese cambio con éxito. Tras su implementación en Smart TV, se ha consolidado como una de las aplicaciones más utilizadas a nivel mundial, con más de 2.700 millones de usuarios.
Instagram y TikTok se preparan para entrar en el televisor
Inspirados por el éxito de YouTube, tanto Meta como ByteDance, las compañías detrás de Instagram y TikTok, están desarrollando versiones de sus plataformas para Smart TV. El objetivo está claro: ampliar su presencia más allá del móvil y captar una audiencia aún más amplia aprovechando el entorno doméstico.
Con esta medida, buscan atraer a públicos menos familiarizados con el uso del móvil, como personas mayores o usuarios que prefieren una experiencia más pasiva, típicamente asociada con la televisión. Además, esta estrategia les brinda la posibilidad de acceder a nuevas vías de monetización publicitaria, en un mercado audiovisual que genera miles de millones en ingresos cada año.
La clave del éxito de este salto estará en saber adaptar la experiencia de usuario al entorno del televisor: interfaces intuitivas, control mediante mando a distancia y una navegación cómoda que respete el carácter vertical y breve del contenido original.
Los vídeos cortos no son solo para los más jóvenes
Si bien la generación Z lidera el consumo de vídeos cortos —el 73 % de los jóvenes de 18 a 24 años los ven a diario—, cada vez hay más personas de otras franjas de edad que se suman a esta tendencia. Entre los adultos de 45 a 54 años, el 58 % los consume diariamente, y en el rango de 55 a 64 años, el porcentaje alcanza el 49 %.
Este fenómeno refleja una democratización del formato, que ya no se limita solo a los más jóvenes o a quienes usan redes sociales habitualmente. Hoy, los vídeos de deslizamiento o “scrolling”, característicos de TikTok o Reels, forman parte de la rutina diaria de usuarios de todas las edades.
El Sudeste Asiático, a la cabeza del consumo
Al observar el consumo por regiones, el formato de vídeo corto ha calado especialmente en países del Sudeste Asiático. Naciones como Filipinas, Tailandia e Indonesia lideran el ranking, con cifras superiores al 80 % de usuarios en línea accediendo a este tipo de contenido todos los días. Este dato muestra cómo la globalización del formato ha sido rápida y efectiva, adaptándose a diferentes culturas y hábitos de consumo.
Plataformas como YouTube, Instagram, TikTok y Facebook concentran la mayoría del tráfico, y muchas de estas visitas derivan específicamente de la búsqueda de vídeos breves. En el caso de YouTube, el 78 % de los usuarios lo utilizó la última semana, lo que refuerza su liderazgo también en el segmento de vídeo corto.
A medida que la tecnología avanza, el entretenimiento se transforma, y los hábitos cambian con ella. El vídeo corto, respaldado por potentes algoritmos y la inmediatez del móvil o el televisor, se impone como una opción dominante frente a la televisión lineal. Las grandes tecnológicas lo saben y adaptan sus estrategias para no quedarse atrás, incluso en el terreno que parecía exclusivo del entretenimiento clásico del salón.