Este prometedor accesorio puede acabar él solito con el teletrabajo

Este prometedor accesorio puede acabar él solito con el teletrabajo

Daniel Marín

El teletrabajo ha cambiado demasiado nuestras vidas. Hace no mucho tiempo, la parte más chunga de tener que trabajar era el proceso de levantarse de la cama y tirar para la oficina. Luego la cosa tampoco mejoraba, ya que tocaba fichar, saludar a los compañeros de trabajo y finalmente, ponerse a trabajar; la parte más entretenida de la jornada, sin duda. Ya una vez en el puesto de trabajo, existían múltiples trucos para perder un poco el tiempo. Instalarse un VPN para saltarse los filtros de la empresa (muy útil para escribir un ratito en el foro de turno y mirar la prensa deportiva), tomarse un par de cafés, ir siete veces al baño… Todos estamos agradecidísimos de que la lucha obrera consiguiera una jornada laboral de solo ocho horas, pero… es que ocho horas siguen siendo muchas horas.

Llegó la pandemia, pero surgieron los trucos

Y todo esto, por supuesto, se fastidió con la pandemia. Ahora, muchos trabajadores pueden tener el portátil debajo de la cama y no tienen ni que levantarse si quieren. Tampoco hay que subirse a un autobús apestoso con doscientas personas con cara de no haber dormido. Ni hay que pasar ninguna tarjeta por ningún lector de códigos. Por no hacer, no hay ni que saludar a los compañeros de curro. Pero claro, lo que no se ha perdido con el teletrabajo es la parte de trabajar.

Y ahí es cuando llega la picaresca, amigos. ¿Que hay que asistir a un seminario online con la webcam encendida? Vídeo de mi careto en bucle y a echarse una partida de FIFA 21. ¿Que hay que estar conectados al server de la empresa durante las 8 horas? Economizador del PC en alto rendimiento para que no se suspenda y a verse otro capitulito de Netflix. ¿El teletrabajo? La auténtica salud.

Todo iba genial hasta que algún jefe empezó a darse cuenta de estos fenómenos paranormales y empezaron a llegar los softwares para monitorizar a empleados. Estos programas se instalan en nuestros ordenadores y son muy variados. Tienen la capacidad de detectar si estamos trabajando en función del movimiento del ratón, las pulsaciones de tecla, los movimientos de pantalla o incluso el reconocimiento facial. Black Mirror in real life, vamos.

Una nueva esperanza

Por suerte, hay una enfermedad que afecta a todas las empresas por igual. Todas buscan gastarse el mínimo dinero posible, así que también suelen racanear en el software este de control para currelas. Las apps baratas solo son capaces de monitorear el movimiento del ratón, pero se dan cuenta de los patrones repetitivos, por lo que no es tan fácil hacer trampa.

Jaque mate, capitalismo. Algún genio desconocido (que permanece anónimo para preservar su integridad física) ha sabido explotar esa vulnerabilidad de nuestra querida economía y promete poner el teletrabajo patas arriba. Ha nacido el «mouse jiggler», un dispositivo (que ya es una categoría en Amazon) que permite falsear el movimiento del ratón para que nuestro jefe se trague que estamos trabajando. La mayoría de los que lo compran, dirán que lo usan para que no se les cierre la sesión remota con el servidor de la empresa. Si os dicen esa excusa, haced el favor de no llevarles la contraria. Asentid con la cabeza y no hagáis preguntas, no vaya a ser que vuelvan tiempos peores. ¿El mouse jiggler? El nuevo Luke Skywalker.

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