Así es como Trump y sus seis Gemas del Infinito amenazan la existencia de Huawei

Viendo cómo están sucediendo los acontecimientos, parece que Trump está acabando con Huawei de la misma manera que Thanos sembró el terror en Infinity War: con un simple chasquido. La máxima autoridad de Estados Unidos se ha empeñado en acabar con la empresa china, y le ha bastado reunir el poder de las principales empresas de recursos en el país para casi hacer desaparecer a Huawei en cuestión de días.

Trump, Thanos y Huawei

Huawei Trump

Como si del mismísimo Thanos se tratase, Trump decidió que Huawei no era una digna de operar en Estados Unidos, y por tanto debía de desaparecer. El presidente prohibió en primer lugar que la marca llegara al mercado estadounidense (justo cuanto esta iba a anunciar un gigantesco acuerdo con AT&T en el CES de 2018), prohibiendo la venta de cualquier terminal y la utilización de sus dispositivos de telecomunicaciones dentro del gobierno. ¿La razón? Sospechas sobre supuestas colaboraciones entre Huawei y el gobierno chino que permitirían a estos últimos espiar los movimientos de los americanos a través las redes de telecomunicaciones, unas sospechas que, por cierto, a día de hoy no se han demostrado aún.

Debido a esta alerta, el presidente decidió poner freno a las operaciones comerciales de la marca con las empresas americanas, apoyándose en una ley de 1977 que permite al presidente regular el comercio siempre que exista una emergencia nacional. El gobierno la incluyó en una lista negra de compañías vetadas, un documento que recoge aquellas compañías que tienen prohibido comprar, vender o transferir tecnología estadounidense porque suponen un peligro para la seguridad nacional. Y es aquí cuando comienza el verdadero Endgame de Huawei.

Las seis Gemas del Infinito contra Huawei

Seguimos con el paralelismo del final de la Fase 4 del Universo de Marvel, ya que casi sin quererlo, Trump ha logrado reunir a seis empresas que han noqueado a Huawei hasta tal punto de dejarla contra las cuerdas. Son estas:

Google

Desde que Reuters adelantara que Google iba a cancelar todos los acuerdos y licencias firmados con Huawei, el mundo en internet empezó a temblar, por no hablar de la propia Huawei. Razones no faltaban. Huawei podía verse sin sistema operativo de manera inminente, y sólo tuvimos que esperar unas horas para que los hechos se confirmaran.

La marca china perderá todas las licencias de Google y se quedará exclusivamente con el acceso a la versión de Android con licencia libre (AOSP), una versión que cualquier fabricante puede instalar libremente en sus dispositivos y que carece de las aplicaciones oficiales de Google (Gmail, Play Store, Maps…), las cuales requieren el pago de sus licencias, justamente lo que han prohibido hacer a Huawei. ¿Android sin aplicaciones de Google? Eso no pinta bien.

Con este panorama, al fabricante no le queda otra que inventarse su propio sistema operativo, una solución que parece que ya tenían en mente y que, aunque está en desarrollo, todavía le queda bastante para ser 100% funcional. Se dice que su nombre será HongMeng OS, podría estar listo a finales de año y no tendría problemas para funcionar con las aplicaciones que actualmente corren en Android.

ARM

Con el problema del sistema operativo en el aire, la marca tenía al menos controlado la rama del hardware, ya que sus procesadores se fabrican en su propia fábrica de HiSilicon. Sin embargo, la tranquilidad reinó durante bastante poco tiempo, ya que ARM anunció que cancelaría todos los planes con Huawei debido a las medidas tomadas por Estados Unidos.

ARM es una compañía que tiene sede en Reino Unido, pertenece al gigante japonés Softbank y poco tiene que ver con la lista de empresas americanas obligadas por el gobierno, sin embargo, ha sucumbido. En declaraciones por la propia compañía, el diseño de sus procesadores incluye tecnología desarrollada en Estados Unidos, así que, con la idea de evitar futuros problemas, han preferido cancelar y mirar hacia otro lado.

¿En qué afecta esto a Huawei? Pues de la peor manera posible, ya que la rama que parecía tener controlada, la de los procesadores Kirin, se desploma al completo al estar basada en diseños de ARM. Sin los diseños de la arquitectura de sus procesadores, Huawei no puede fabricar procesadores, y por tanto no puede dar vida a futuros dispositivos.

Intel y Qualcomm

Otra de las grandes marcas de tecnología americanas que colaboraban con Huawei eran Intel y Qualcomm. Estos fabricantes de procesadores suministran sus CPU a la marca, especialmente Intel, que da vida a una rama que últimamente está ganando bastante popularidad en el mercado. Hablamos de los Matebook, unos portátiles con Windows 10 que ofrecen un diseño extremadamente compacto con unas prestaciones muy completas que gustaban mucho entre los usuarios.

Sin el apoyo de Intel, los Matebook se quedan son cerebro, por lo tanto, es un producto muerto que debe de buscar un nuevo aliado para salir adelante. Además de los Matebook, a nivel interno imaginamos que Huawei utilizará procesadores de Intel para sus servidores, controladores, y hardware interno en general, por lo que la estructura operativa de la marca también se vería afectada.

Micron Technology

Sin procesadores, sin sistema operativo… y sin memorias. Micron es uno de los encargados de suministrar memorias flash a Huawei para incluirlos en sus teléfonos y dispositivos portátiles. Sin ella, no hay soporte de almacenamiento para ejecutar el sistema operativo, así que es un elemento clave más que desaparece en este complicado puzzle.

Skyworks y Qorvo

Se tratan de las marcas más populares del mercado encargadas del desarrollo de módulos de conexión de redes 3G y LTE que permiten al Huawei P30 y otros modelos de la marca acceder a las diferentes redes disponibles pro el globo. Sin estos módulos, Huawei tendría que desarrollar una solución global que permite seguir utilizando sus dispositivos más allá de China, ya que cada país utiliza una banda diferente.

Corning

Este es posiblemente uno de los elementos que menos daño hagan a la marca, pero que igualmente trastocan los planes de Huawei. El creador de Gorilla Glass es el encargado de suministrar el vidrio protector para la pantalla de Huawei P30, del mismo modo que lo hace con otros modelos del catálogo de Huawei. La solución más inmediata es optar por los servicios de Asahi Glass, una compañía japonesa creadora de otro cristal muy usado en la industria, Dragontrail, presente también en modelos de Samsung y, recientemente, en el Pixel 3a.

El futuro de Huawei se desvanece

Huawei desaparece

Con este panorama, el gobierno de Trump ha conseguido hacer justo lo que se proponía, anular por completo a Huawei cancelando sus relaciones que empresas que, como se está comprobando, resultaban vitales para su actividad. La respuesta de las marcas de Estados Unidos ha generado tal repercusión, que el propio gobierno ha dado una prórroga de 90 días a Huawei para que los operadores y los fabricantes puedan tomar medidas a corto plazo que garanticen la seguridad y la experiencia de usuarios a los clientes con equipos de Huawei.

Esta prórroga no ha sentado nada bien a Huawei, que no ha dudado en rechazarla, alegando que se las apañaran bastante bien por ellos mismos. De todas formas, Google ha preferido aceptar los 90 días transmitiendo un mensaje de tranquilidad y asegurando que su principal prioridad es la de mantener todos los teléfonos actualizados. Al menos durante los próximos 90 días, claro. ¿Qué pasará después? Eso es lo que todo el mundo se pregunta.

¿Qué pasa después del chasquido?

Huawei Mate 20 Pro

Cuando se cumplan esos 90 días de prórroga, Huawei estará totalmente a la deriva, y las actualizaciones de sus dispositivos correrán completamente de su cuenta, no pudiendo por ejemplo actualizar sus dispositivos a Android Q. Mas de la mitad del núcleo de la empresa habrá desaparecido, así que tendremos que ver cómo se recupera la marca tras un golpe tan duro como el que ha recibido en las últimas horas.

Lo peor es que la base de usuarios también desaparece a medida que pasan las horas, ya que se están registrando miles de devoluciones diarias en Amazon y una estrepitosa caída en las ventas de grandes almacenes como El Corte Inglés u otros distribuidores demuestran la pérdida de confianza que actualmente reina en el mercado.