La UE y un consorcio liderado por Telefónica impulsan EURO-3C como gran red digital soberana europea

  • Lanzamiento de EURO-3C en el stand de Telefónica durante el MWC26 con apoyo de la Comisión Europea.
  • Infraestructura federada paneuropea que integra capacidades telco, edge, cloud e inteligencia artificial.
  • Más de 70 nodos distribuidos en más de 13 países y un consorcio de más de 70 entidades públicas y privadas.
  • Proyecto alineado con la Década Digital 2030 para reforzar soberanía tecnológica y competitividad industrial en Europa.

Infraestructura digital europea EURO-3C

La Comisión Europea y un amplio consorcio de empresas tecnológicas, encabezado por Telefónica, han dado el pistoletazo de salida a EURO-3C, una nueva infraestructura digital que aspira a convertirse en una pieza central de la soberanía tecnológica europea. El anuncio se ha realizado en el stand de Telefónica durante el MWC26, situando el proyecto en uno de los escaparates internacionales más relevantes del sector.

EURO-3C se plantea como la primera gran red soberana paneuropea que combina telecomunicaciones, computación en el borde, servicios en la nube e inteligencia artificial bajo un modelo federado y abierto. El objetivo último es acelerar la transformación digital e industrial del continente, reforzando a la vez la seguridad, la resiliencia y la autonomía estratégica de la Unión Europea.

Un lanzamiento estratégico con sello europeo

El anuncio oficial tuvo lugar este lunes en el stand de Telefónica en el Mobile World Congress, y contó con la presencia de Renate Nikolay, directora general adjunta de la Comisión Europea, y de Juan Montero, director de Políticas Públicas, Competencia y Regulación de Telefónica. Ambos destacaron el carácter estratégico de esta iniciativa para consolidar una infraestructura digital común en la UE.

Desde Bruselas, la Comisión subraya que EURO-3C se enmarca de lleno en las prioridades del Programa Político de la Década Digital 2030, que fija como uno de sus pilares la disponibilidad de infraestructuras digitales seguras, sostenibles y desarrolladas íntegramente en Europa. El proyecto se financia a través del programa Horizonte Europa, con un presupuesto global de 75 millones de euros destinado a desplegar y validar esta red en escenarios reales.

Renate Nikolay explicó que la institución comunitaria apuesta con firmeza por infraestructuras de comunicación digital seguras y diseñadas en el propio territorio europeo, con la idea de explotar al máximo la convergencia entre redes de telecomunicaciones, entornos edge y servicios cloud, apoyados por la inteligencia artificial. En sus palabras, EURO-3C deberá agrupar los esfuerzos de un amplio abanico de actores en torno a un objetivo compartido: levantar un ecosistema de comunicaciones convergentes, soberano y fiable, al servicio tanto de la industria como de la ciudadanía.

Por parte de Telefónica, Juan Montero incidió en que la soberanía tecnológica y la competitividad industrial se han convertido en prioridades de primer nivel para la Unión Europea. Según señaló, no basta con disponer de infraestructuras avanzadas; es imprescindible articular una colaboración estrecha entre sectores y países, donde el ámbito de las telecomunicaciones tiene un papel esencial como habilitador de otros servicios y soluciones. La discusión sobre soberanía tecnológica fue uno de los ejes comentados durante la presentación.

Montero definió EURO-3C como una red informática cooperativa a escala europea que integra capacidades de operadores, conectividad, nodos edge y plataformas cloud, todo ello reforzado con funciones de inteligencia artificial. A su juicio, se trata de un esfuerzo compartido para consolidar el liderazgo industrial de Europa y asentar los cimientos de una verdadera soberanía digital en el largo plazo.

Infraestructura federada y nodos distribuidos por Europa

El núcleo técnico de EURO-3C se basa en una infraestructura federada multi-operador y multi-proveedor, desplegada en entornos reales de producción. La red estará formada por más de 70 nodos de computación edge y cloud distribuidos en más de 13 países europeos, lo que permitirá acercar los servicios digitales a usuarios e industrias, reduciendo latencias y mejorando el rendimiento.

Gracias a esta arquitectura, la iniciativa aspira a ofrecer servicios avanzados con altos niveles de rendimiento, interoperabilidad y seguridad. La red está pensada para responder a necesidades críticas en sectores como la automoción conectada, la gestión de flotas y transporte, la industria energética o la seguridad pública, todos ellos con requisitos exigentes en fiabilidad, tiempos de respuesta y protección de datos.

El enfoque federado implica que las capacidades ya existentes de diferentes operadores y proveedores cloud se integran bajo un marco común europeo. En lugar de construir una única plataforma centralizada, EURO-3C enlaza recursos dispersos, respetando la diversidad de actores pero garantizando interoperabilidad técnica, reglas de gobernanza compartidas y estándares alineados con las políticas comunitarias.

Este modelo de cooperación entre múltiples agentes favorece un ecosistema menos dependiente de soluciones externas y permite preservar la soberanía sobre los datos y los servicios clave, un aspecto especialmente sensible para sectores industriales regulados y para las administraciones públicas. La protección de datos y la privacidad son elementos centrales en este enfoque, tal y como señalan iniciativas europeas como referentes en privacidad digital.

Además, la red incorpora funciones avanzadas de orquestación apoyadas en IA, lo que facilitará automatizar la gestión de recursos, optimizar cargas de trabajo y asegurar una operación más eficiente y resiliente. Estas capacidades resultan esenciales para escalar la infraestructura y adaptarla a nuevas demandas tecnológicas durante los próximos años.

Casos de uso industriales y enfoque en sectores críticos

EURO-3C no se concibe como un experimento aislado de laboratorio, sino como una plataforma en producción orientada a resolver problemas concretos de la industria europea. El proyecto se apoyará en nueve casos de uso de alto valor empresarial, diseñados para demostrar la viabilidad técnica del modelo y su capacidad de extenderse posteriormente a gran escala.

Entre los ámbitos de aplicación previstos destacan la automoción y el transporte, donde la baja latencia y la alta fiabilidad son fundamentales para servicios como vehículos conectados, mantenimiento predictivo o gestión avanzada del tráfico. La energía es otro campo clave, con escenarios que pueden abarcar desde la supervisión inteligente de redes hasta la integración de renovables y soluciones de flexibilidad.

La seguridad pública aparece también como una de las áreas prioritarias, dado que requiere infraestructuras especialmente robustas y seguras para soportar comunicaciones críticas, sistemas de videovigilancia avanzada, análisis de datos en tiempo real y coordinación entre servicios de emergencia. La red federada de EURO-3C está pensada para soportar este tipo de cargas con garantías; iniciativas centradas en la defensa cibernética y el 5G complementan este enfoque en entornos críticos.

La convergencia de telco, edge, cloud e IA permitirá desplegar servicios digitales más cercanos al usuario final y adaptados a las particularidades de cada país o sector, sin renunciar a un marco común europeo. De este modo, las empresas podrán experimentar y escalar soluciones innovadoras reduciendo costes y tiempos de implementación.

Este enfoque práctico, apoyado en pilotos concretos, ayudará a validar la interoperabilidad entre proveedores, pulir los modelos de gobernanza y evaluar el impacto real en productividad y competitividad, aspectos clave para que la iniciativa pueda consolidarse como una referencia en el tejido industrial europeo.

Un consorcio paneuropeo de más de 70 organizaciones

Uno de los rasgos distintivos de EURO-3C es la amplitud de su consorcio, en el que participan más de 70 entidades procedentes de distintos eslabones de la cadena de valor digital. En él se integran operadores de telecomunicaciones, proveedores de servicios cloud, fabricantes tecnológicos, pymes especializadas, universidades, centros de investigación y grandes compañías industriales.

Este entramado de socios refleja un modelo de colaboración público-privada pensado para reforzar la capacidad tecnológica europea en las partes clave de la infraestructura digital. La cooperación entre empresas consolidadas y actores más pequeños permite combinar escala industrial con agilidad e innovación, algo especialmente relevante en campos como la computación distribuida o la inteligencia artificial aplicada.

Telefónica asume el liderazgo del consorcio, pero el proyecto cuenta también con la implicación de operadores y proveedores tecnológicos como Vodafone, Ericsson y la pyme española Nearby Computing, entre otros socios destacados. Cada participante aporta experiencia en ámbitos específicos, desde redes y virtualización hasta plataformas de edge computing o soluciones de gestión inteligente.

Durante el acto de presentación, el director digital de Telefónica, Sebas Muriel, intervino para exponer la visión estratégica que hay detrás de la iniciativa y las metas que se persiguen a medio y largo plazo. Su intervención se sumó a la de otros representantes del consorcio, que detallaron cómo prevén contribuir al despliegue y explotación de esta red federada.

La participación de universidades y centros de investigación asegura que EURO-3C incorpore desde el inicio una fuerte dimensión de I+D, algo que puede resultar determinante para anticipar futuras necesidades tecnológicas y para formar perfiles especializados capaces de gestionar este tipo de infraestructuras complejas.

Con esta combinación de actores, una financiación específica a través de Horizonte Europa y una fuerte alineación con la agenda política de la Década Digital 2030, EURO-3C se perfila como una de las apuestas más ambiciosas de la UE para articular una infraestructura digital soberana, orientada tanto a la industria como a los servicios públicos y la ciudadanía. El proyecto aspira a demostrar que la cooperación multinacional y multisectorial puede traducirse en una red más resiliente, competitiva y adaptada a las necesidades de Europa en los próximos años.

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