
Durante los últimos tiempos, el gigante de las redes sociales no ha escatimado en gastos a la hora de levantar centros de datos y comprar chips de última generación. Lo que para muchos inversores era un pozo sin fondo de gasto en capital, ahora parece que podrÃa convertirse en una vÃa de ingresos constante y sonante. La compañÃa se está preparando para saltar al ruedo de la infraestructura en la nube, aprovechando que tiene potencia de sobra en sus servidores para ofrecerla a terceras empresas que necesiten entrenar sus propios modelos de inteligencia artificial.
Esta jugada no solo pretende diversificar el negocio más allá de la publicidad, sino que busca dar un uso rentable a toda esa maquinaria que ya tienen instalada. No es ninguna tonterÃa, ya que el mercado ha premiado esta intención con una subida en bolsa que ha rondado el 10%, demostrando que hay hambre por ver cómo Meta rentabiliza sus inversiones multimillonarias. La idea es sencilla: si tienes una infraestructura puntera y no la usas al 100%, ¿por qué no alquilar ese espacio a otros desarrolladores que están desesperados por encontrar capacidad de cómputo?
Meta Compute y el asalto al mercado de la IA
Para gestionar todo este tinglado, se ha creado una unidad interna bajo el nombre de Meta Compute. Este equipo está capitaneado por figuras de peso en la empresa como Santosh Janardhan y Daniel Gross, además de contar con la presidencia de Dina Powell McCormick. El objetivo de este grupo es supervisar cómo se abre el grifo de su potencia tecnológica a clientes externos, permitiendo que startups o grandes corporaciones utilicen sus centros de datos para ejecutar procesos de IA que, de otra forma, les costarÃan un ojo de la cara.
La estrategia se divide principalmente en dos vertientes que prometen dar mucha guerra. Por un lado, ofrecerán lo que se conoce como modelos como servicio, donde los desarrolladores podrán acceder a herramientas como Muse Spark directamente en la infraestructura de Meta. Por otro lado, también se plantean alquilar capacidad de cómputo puro, lo que les pone en competencia directa con los llamados proveedores neocloud. Esto ha sentado como un jarro de agua frÃa a empresas especializadas como CoreWeave o Nebius, cuyas acciones han sufrido caÃdas importantes al ver que un titán con la escala de Meta entra en su terreno de juego.
Un órdago para los gigantes del sector cloud
Con este movimiento, la empresa de Menlo Park se mete de lleno en un jardÃn donde ya viven plácidamente Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud. Aunque estos tres controlan más del 60% del mercado mundial, Meta posee una infraestructura privada que es de las más potentes del planeta, lo que le permite no tener que empezar desde cero. No buscan necesariamente quitarle todos los clientes de almacenamiento de datos a Amazon, pero sà quieren llevarse el gato al agua en el lucrativo segmento del alquiler de GPUs para la inteligencia artificial generativa.
El propio Mark Zuckerberg ya dejó caer en primavera que esta posibilidad estaba sobre la mesa, mencionando que recibÃan peticiones de empresas externas casi cada semana interesadas en comprarles capacidad de procesamiento. Aunque en aquel momento se mostraron cautos para asegurar primero sus propios desarrollos, parece que ahora se sienten con la confianza suficiente para dar el paso. Al fin y al cabo, si han invertido entre 115.000 y 145.000 millones de dólares en hardware, lo lógico es intentar que ese gasto empiece a devolver beneficios cuanto antes.
Para el ecosistema europeo y global, esto supone un soplo de aire fresco en cuanto a oferta, aunque también plantea retos logÃsticos y de soporte técnico que Meta aún tiene que pulir para estar a la altura de sus rivales. Pasar de gestionar redes sociales a ofrecer servicios empresariales con soporte de primer nivel no se hace de la noche a la mañana, pero el músculo financiero para lograrlo lo tienen de sobra. La clave estará en si son capaces de mantener sus propios proyectos a pleno rendimiento mientras alquilan el sobrante sin que la calidad del servicio se resienta.
La transformación de Meta en un proveedor de infraestructura marca un punto de inflexión en la industria tecnológica actual. Al convertir lo que antes era un coste operativo masivo en un inventario listo para ser vendido, la compañÃa cambia por completo la narrativa sobre su rentabilidad a largo plazo. Si la ejecución es correcta, el dominio publicitario de la firma podrÃa verse complementado por un potente negocio de servicios en la nube, equilibrando sus cuentas y aprovechando al máximo la carrera armamentÃstica de la inteligencia artificial en la que todos quieren participar.