Estos microchips voladores serán el terror de los conspiranoicos

Más pequeños que punta de un lápiz, prácticamente de tamaño de un grano de arena, así son los chips voladores que han creado un grupo de investigadores y que quieren utilizar para tareas como monitorizar el estado del aire. De ese modo, podrían obtener información acerca de la calidad del mismo e incluso de posibles enfermedades que se propagan por el aire.

Los chips voladores más pequeños que existen

Si tienes algún conocido, ya sea familiar o amigo, que sea negacionista o se monte sus propias y locas teorías acerca de chips que introducirían los gobiernos en la población a través de vacunas, etc., mejor que no le cuentes nada de esto. Sin embargo, si os gustan los avances tecnologías, los retos y la superación en todo este campo de la ciencia y la investigación, adelante.

Estos chips que estás viendo son los más pequeños con capacidad de volar que por el momento se han creado. Sí, están pensados para lanzarlos y dehar que se mantengan el máximo tiempo posible en el aire para llevar a cabo diferentes tareas de medición y captura de información. Esa info luego sería analizada por los científicos para medir la contaminación del aire, existencia de posibles enfermedades de transmisión por aerosoles, etc.

Un diseño basado en la naturaleza

El diseño de estos pequeños chips voladores está inspirado en la propia naturaleza. Para ser más exactos en el de algunas semillas que con forma de pequeñas hélices son capaces de mantenerse más tiempo en el aire a través del giro de las mismas.

Así, entre el minúsculo tamaño, el ínfimo peso y ese diseño que aprovecharía corrientes de aire así como su propia aerodinámica para estar más tiempo «volando» es como se crearon estos chips que luego vieron miniaturizados tu tamaño al máximo que permite la tecnología en la actualidad.

Cómo transmiten la información

Aquí llega lo más sorprendente teniendo en cuenta el tamaño de estos pequeños chips. Para la transmisión de toda la información que sean capaces de capturar está el funcionamiento a modo de enjambre.

Es decir, cada chip tiene su propia fuente de energía con la que alimentar los otros componentes que le permitirán capturar  y transmitir la información de uno a otro hasta llegar al nodo principal donde se recolectaría.

Es decir, cuando miles de estos micro chips voladores se lanzasen la información capturada iría pasando de unos a otros hasta llegar al punto donde estarían los investigadores. Estos la guardarían y así podrían trabajar posteriormente en su análisis.

¿Una solución contra la contaminación o más contaminación?

Lanzar al aire miles o millones de micro chips voladores como estos podría resultar un tanto contradictorio. Porque si se hace con el fin de ver la contaminación del aire, ¿no se estaría contaminando más esparciendo dispositivos electrónicos como estos?

La respuesta es no, porque se han creado y crearían con elementos que serían fácilmente biodegradables. Es decir, con el paso del tiempo y el contacto con el propio ambiente acabaría por descomponerlos y dejar de ser un problema.

El terror de negacionistas y paranoicos

De momento estos chips voladores son sólo un proyecto de investigación en el que se está trabajando. Sus responsables esperan poder añadir mejoras y funciones concretas a ellos, pero siempre haciendo un buen uso de sus capacidades.

No obstante, como cualquier otra tecnología, el cómo se acabe usando es algo que dependerá más del propio ser humano que de otra cosa. Sí es cierto que la idea es darles un buen uso siempre y para muchas teorías que algunos usuarios negacionistas o paranoicos podrían crear no serían válidos. Pero eso no quieta que sean el terror de estos y lo que necesitaban para dar rienda suelta a su imaginación.