Ocho municipios de la Región de Murcia se juegan la instalación de uno de los proyectos tecnológicos más relevantes que se han planteado en la comunidad en los últimos años: el centro de diseño de chips securizados que impulsa Quantix Edge Security. Tras una primera criba, la compañía ha reducido de 25 a 8 las candidaturas que siguen en la carrera por albergar el futuro megacentro.
En esta fase final, Abarán, Alcantarilla, Alhama de Murcia, Caravaca (Caravaca de la Cruz), Cartagena, Ceutí, Jumilla y Murcia son las localidades que mantienen opciones reales de convertirse en sede del hub de microelectrónica y ciberseguridad, un proyecto que combina inversión pública y privada y que busca reforzar la capacidad industrial de España y, por extensión, de Europa en el ámbito de los semiconductores.
Ocho municipios finalistas tras una criba entre 25 candidaturas
La selección de estos ocho enclaves es el resultado de un proceso de análisis preliminar en el que Quantix Edge Security ha estudiado 25 propuestas, procedentes tanto de ayuntamientos como de iniciativas privadas. Municipios como Blanca, Fuente Álamo, Las Torres de Cotillas, Lorca, Lorquí, Los Alcázares, Mula, Santomera, San Pedro del Pinatar, Ulea o Yecla se quedaron fuera tras esta primera evaluación técnica.
Según ha explicado la compañía, desde el pasado mes de diciembre se ha llevado a cabo un examen individualizado de cada candidatura, acompañado de visitas in situ a todos los terrenos ofrecidos. El objetivo de estas inspecciones ha sido comprobar sobre el terreno cuestiones clave como las características del suelo disponible, las infraestructuras existentes y las posibilidades de desarrollo a medio y largo plazo.
La decisión de reducir la lista de aspirantes responde, subrayan desde la empresa, exclusivamente a criterios de encaje técnico y a la exigencia de un calendario muy ajustado. Esto implica que la exclusión de algunas opciones no se interpreta como una valoración negativa de esos municipios, sino como el resultado de un filtro técnico muy restrictivo.
Desde Quantix Edge Security se ha reiterado el agradecimiento por “el esfuerzo, la calidad de los proyectos y el extraordinario nivel de todas las propuestas presentadas”, poniendo el foco en el compromiso institucional y empresarial de los territorios para atraer iniciativas industriales estratégicas de alto valor añadido.
Este interés no se limita al ámbito regional: para la compañía, el proceso refleja la creciente apuesta de distintos municipios por la soberanía tecnológica europea, en línea con las estrategias impulsadas desde Bruselas para reforzar la capacidad de Europa en microelectrónica, ciberseguridad e Internet de las Cosas (IoT).

Un megacentro de chips securizados con fuerte componente público-privado
El futuro centro de Quantix está concebido como un hub de ingeniería especializado en el diseño, validación y caracterización de microcontroladores y elementos seguros, destinados a sectores como la automoción, el IoT o las infraestructuras críticas. No se trata solo de fabricar, sino de desarrollar chips y soluciones de hardware con altos niveles de ciberseguridad integrados desde el diseño.
La iniciativa nace de una colaboración público-privada que suma 40 millones de euros de inversión total. De esa cantidad, el Estado participa con 19,6 millones de euros, equivalentes al 49% del capital, a través de la Sociedad Española de Transformación Tecnológica (SETT), dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
El resto del capital procede de inversores privados, principalmente de la Región de Murcia. Entre ellos se encuentran Odin Solutions (OdinS) —spin-off de la Universidad de Murcia y considerado el motor impulsor del proyecto— y TProtege, el vehículo inversor a través del cual participan nueve empresarios murcianos y firmas como Grupo Fuertes, la familia Marín Giménez, Inversaran (familia Aranguren), Murcia Emprende, Inforges, así como otros inversores individuales vinculados al tejido empresarial regional.
En el plano internacional, el proyecto se completa con la participación de las compañías suiza WISeKey y francesa SealsQ, ambas con amplia trayectoria en tecnologías de seguridad digital y semiconductores. Junto con las empresas locales TProtege y OdinS, configuran el núcleo empresarial de Quantix Edge Security.
Esta mezcla de socios públicos, empresas tecnológicas murcianas y grupos multinacionales especializados en ciberseguridad conforma un modelo de colaboración que busca posicionar a España como referente en microchips seguros y sostenibles, apoyándose en la investigación generada en la universidad y en las capacidades industriales del entorno.

Impacto económico, empleo especializado y calendario exigente
Las previsiones de Quantix apuntan a que el futuro centro tendrá un impacto significativo en el empleo y la economía regional. Las estimaciones difundidas por distintas fuentes sitúan la creación de en torno a 150-250 puestos de trabajo directos altamente cualificados —en ingeniería, microelectrónica y ciberseguridad—, además de varios centenares de empleos indirectos asociados a la cadena de valor y servicios vinculados.
En términos macroeconómicos, los cálculos realizados por la empresa y las administraciones implicadas estiman un impacto económico cercano a los 793 millones de euros en un horizonte de cinco años para la Región de Murcia. Se trata de una cifra que da una idea de la capacidad tractora del proyecto sobre otros sectores tecnológicos e industriales.
El proyecto se enmarca en el desarrollo de infraestructuras tecnológicas avanzadas, lo que implica plazos apretados y una ejecución compleja. La compañía insiste en que el factor tiempo se ha convertido en una variable determinante para garantizar tanto la viabilidad operativa como la capacidad de ejecución en esta etapa inicial.
Debido a este calendario tan ajustado, la empresa ha priorizado desde el primer momento aquellas localizaciones con suelo disponible de forma efectiva, capacidad operativa casi inmediata y margen de crecimiento futuro. El objetivo es minimizar riesgos y evitar retrasos en una infraestructura considerada estratégica.
Paralelamente, se ha puesto el foco en la adecuación técnica de las infraestructuras existentes —conexiones eléctricas, telecomunicaciones, accesos viarios, servicios básicos, etc.— para asegurar que el centro pueda operar con altos niveles de seguridad y resiliencia, algo clave en un entorno orientado a la ciberseguridad y a los semiconductores.

Criterios técnicos y nueva fase de chequeo detallado
Concluida la etapa preliminar, Quantix Edge Security entra ahora en una nueva fase de análisis en profundidad. En este punto, el trabajo se centrará en el chequeo técnico detallado de las ocho ubicaciones finalistas que mejor encajan con los requerimientos operativos actuales y futuros del proyecto.
Durante este nuevo tramo del proceso se revisarán, con mayor nivel de detalle, condiciones urbanísticas, trámites administrativos pendientes, garantías de suministro, conectividad y posibilidades de escalabilidad. Sobre esa base se tomará la decisión final sobre el municipio que albergará el centro.
La empresa ha insistido en varias ocasiones en que toda la evolución del proceso responde exclusivamente a parámetros técnicos. Es decir, no se han introducido criterios políticos ni consideraciones ajenas a la viabilidad del proyecto y a su calendario de ejecución.
Al mismo tiempo, Quantix ha reiterado que la salida de algunos municipios del proceso no implica una descalificación de sus propuestas. Desde la compañía se subraya que muchas de las candidaturas descartadas destacaban por su solidez, ambición y calidad, pero que no se ajustaban al 100% a las necesidades inmediatas de esta iniciativa concreta.
Para los ayuntamientos implicados, tanto los que siguen en la carrera como los que han sido eliminados, el proyecto ha supuesto un estímulo para preparar suelo industrial, agilizar trámites y reforzar alianzas público-privadas, con la vista puesta en atraer futuras inversiones en los ámbitos de la microelectrónica, la ciberseguridad y la industria avanzada.
Un proyecto anclado en la investigación y la soberanía tecnológica europea
Quantix Edge Security es, en buena medida, la culminación de años de investigación universitaria y trabajo en empresas tecnológicas de la Región de Murcia. Odin Solutions, una de las firmas impulsoras, surge como spin-off de la Universidad de Murcia y ha participado en proyectos financiados por la Secretaría de Estado de Digitalización.
Estas iniciativas previas han movilizado más de 3,25 millones de euros en financiación pública para el desarrollo de tecnologías de seguridad y gestión de amenazas, lo que ha contribuido a generar un ecosistema local con capacidades sólidas en ciberseguridad, sensorización y comunicaciones.
La puesta en marcha del centro de chips securizados se interpreta como un paso adicional dentro de la estrategia europea para reforzar su autonomía tecnológica. En un contexto de tensiones en las cadenas de suministro de semiconductores y creciente demanda de soluciones seguras para dispositivos conectados, Bruselas ha animado a los Estados miembros a impulsar proyectos que fortalezcan su industria de microchips.
El caso de la Región de Murcia encaja en este marco, al combinar talento universitario, tejido empresarial tecnológico y respaldo financiero público. La idea es que el centro no solo produzca conocimiento y tecnología, sino que también sirva como polo de atracción para nuevas inversiones y proyectos de I+D vinculados a la electrónica segura.
Mientras la decisión final sobre la ubicación del centro de chips de Quantix en la Región de Murcia se acerca, los ocho municipios finalistas afinan sus propuestas y la empresa perfila los últimos detalles técnicos. Lo que ya parece claro es que el proyecto se ha convertido en un referente de colaboración público-privada y en un candidato a desempeñar un papel relevante en la industria europea de los microchips y la ciberseguridad, con la comunidad murciana como escenario principal.