Lo que hasta hace poco era un componente casi invisible para muchos usuarios se ha convertido en el principal quebradero de cabeza a la hora de montar o renovar un ordenador. La memoria RAM ha pasado de ser relativamente barata a convertirse en uno de los elementos más caros del PC, con subidas que están dejando cifras difíciles de digerir incluso para usuarios avanzados y empresas.
El fenómeno ya no es un simple bache de mercado: hablamos de una crisis global de precio de la RAM que combina escasez de oferta, cambios estratégicos de los fabricantes, prioridad absoluta a la inteligencia artificial y una presión creciente sobre los márgenes de las marcas de hardware. España y el resto de Europa, por mucho que tarden algo más en notar el golpe, no van a quedar al margen de esta tormenta.
Por qué se está disparando el precio de la memoria RAM
En apenas un año, distintos análisis del sector apuntan a subidas históricas: algunos informes cifran en torno al 170% el aumento de precio de ciertos chips DRAM en un año, y otros anticipan incrementos adicionales de entre el 8% y el 13% en los últimos trimestres recientes. En algunos segmentos concretos, como productos de alta gama para centros de datos, se habla incluso de revalorizaciones próximas al 300%.
La raíz del problema está en que la producción de memoria no crece al mismo ritmo que la demanda. La expansión de la IA generativa y de los grandes modelos ha creado un apetito voraz de memoria de alto ancho de banda para servidores y GPUs especializadas. Samsung, SK Hynix y Micron concentran más del 90% del mercado y están volcando buena parte de sus líneas hacia memorias HBM y DRAM para centros de datos, donde los contratos son más jugosos y estables.
A esta reorientación se suman factores conocidos: tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, subida del coste energético y encarecimiento de materias primas. Todo ello se traduce en mayores costes de fabricación y en una oferta que crece, en el mejor de los casos, de forma moderada. Informes como los de IC Insights ya advertían de que la capacidad mundial de producción de memorias crecería a un ritmo limitado durante los próximos años, insuficiente para absorber el tirón actual de la demanda.
El efecto IA: centros de datos primero, usuarios después
El auge de la IA ha cambiado por completo las prioridades de la industria. Entrenar y ejecutar modelos de gran tamaño exige cantidades masivas de RAM y memorias HBM de alto rendimiento. Por rentabilidad, los fabricantes han optado por redirigir obleas y capacidad productiva que antes iban a módulos de consumo hacia productos para servidores y grandes nubes.
Esto provoca que, aunque no se haya dejado de fabricar memoria para PCs y móviles, el ritmo al que se producen módulos DDR4, DDR5 o LPDDR es menor del que pide el mercado. Además, muchos fabricantes están retirando progresivamente líneas más antiguas como DDR3 o LPDDR4, que se vuelven más caras a medida que se reducen las tiradas y se agotan los inventarios.
El desequilibrio no afecta solo a la RAM tradicional. La misma dinámica se extiende a memorias GDDR para tarjetas gráficas y NAND para SSD. Al priorizar cargas de trabajo empresariales y de IA, los chips para almacenamiento y para gaming también se encarecen. El resultado es un incremento generalizado del coste del hardware, que ya se nota en PCs, portátiles, consolas, móviles e incluso equipamiento industrial.
De componente secundario a pieza más cara que la gráfica
Uno de los síntomas más llamativos de esta escalada es que la RAM se ha colocado por encima de otros componentes tradicionalmente caros. En el mercado europeo ya se observan kits DDR5 de alta capacidad cuyo precio supera al de las tarjetas gráficas de gama entusiasta.
En comparadores de precios de la UE se han llegado a ver, por ejemplo, kits de 192 GB DDR5 de CORSAIR por alrededor de 2.200 euros, por encima del precio recomendado de una NVIDIA RTX 5090 Founders Edition, que ronda los 2.100 euros. Cuando el usuario necesita todavía más capacidad, el golpe es aún mayor: configuraciones de 256 GB basadas en módulos de 64 GB se disparan por encima de los 4.000 euros en algunos distribuidores, con muy pocas alternativas de otros fabricantes.
No se trata solo de la gama entusiasta. Configuraciones antes razonables para tareas profesionales, como 64 GB de memoria DDR5, han llegado en ciertos momentos a costar tanto como una consola de última generación. Aunque en algunos comercios europeos siguen apareciendo opciones en el entorno de poco más de 200 euros, es cada vez más frecuente encontrarlas en el rango de 600-800 euros o más, con una evidente reducción de la oferta disponible.
La burbuja se nota también en Asia y en la RAM de marcas chinas

La situación tampoco mejora si se mira hacia los canales que tradicionalmente ofrecían precios más agresivos. Incluso en plataformas chinas que antes eran sinónimo de chollos, la memoria ha dejado de ser una ganga. En grandes comercios online de China se comercializan, por ejemplo, kits de 256 GB DDR5 de marcas como Asgard a velocidades de 6.000 MT/s por más de 16.000 yuanes, es decir, en el entorno de 2.000 euros al cambio.
Si se baja un peldaño en capacidad, la foto tampoco invita al optimismo. Otros kits de la misma marca, 192 GB en tres módulos de 64 GB, se mueven en cifras cercanas a los 8.600 yuanes, que traducidos a nuestro mercado se sitúan sobre los 1.000-1.100 euros. Son importes muy elevados incluso para usuarios profesionales, y evidencian que la subida de precio de la RAM en China sigue el mismo patrón que en Europa y Estados Unidos.
La explicación es la misma: mientras la IA continúe absorbiendo buena parte de la producción global de DRAM y NAND Flash, los fabricantes preferirán destinar sus chips a contratos corporativos mejor pagados. Las tiendas minoristas, incluidas las chinas, acaban trasladando esa presión al usuario final, que ve cómo desaparecen los módulos «low cost» de gran capacidad.
Marcas de PC: subidas generalizadas y ampliaciones de RAM a precio de oro
En el terreno de los ordenadores de marca, la escalada del precio de la RAM se traduce ya en subidas directas en el precio final de los equipos y, sobre todo, en ampliaciones muy caras. Los fabricantes que tradicionalmente operaban con márgenes ajustados se están viendo forzados a repercutir parte del sobrecoste.
En el segmento de portátiles con Windows, compañías como Dell y Lenovo han empezado a avisar de incrementos de dos dígitos en sus catálogos. En algunos casos, Dell estaría preparando subidas de entre el 15% y el 20%, mientras que Lenovo prevé encarecer varios modelos a partir de 2026, precisamente por el impacto del precio de la DRAM en su estructura de costes.
El caso más visible está en las configuraciones personalizadas: pasar de 16 a 32 GB de RAM en ciertos portátiles Dell puede suponer un recargo de unos 550 dólares, muy por encima de lo que costaba ese mismo salto hace solo unos meses. Otros fabricantes señalan en sus presentaciones a inversores que la memoria será uno de los factores que más presione sus márgenes y la demanda final durante los próximos 12-18 meses.
Apple mantiene precios (por ahora) mientras el PC se encarece
En contraste con la volatilidad del mundo PC, la situación de Apple es, de momento, bastante distinta. La compañía ha sido tradicionalmente criticada por sus altos precios en ampliaciones de RAM y almacenamiento, pero el contexto actual ha generado una paradoja: en muchos casos, sus tarifas ya no resultan tan extremas comparadas con la competencia.
Mientras los fabricantes de portátiles Windows ajustan al alza, Apple ha mantenido sin cambios notables los precios de la memoria en sus Mac, incluso con el lanzamiento de productos recientes como los MacBook Pro con chip M5. El incremento de 16 a 32 GB de RAM en un MacBook Air M4, por ejemplo, se sitúa en unos 400 dólares, menos que los 550 que cobra Dell por un salto similar en algunos modelos XPS.
Esta relativa estabilidad se explica porque Apple suele firmar acuerdos a varios años con proveedores como Samsung y SK Hynix, lo que le permite amortiguar mejor las subidas de coste e incluso absorber parte del golpe en sus márgenes. No obstante, la incógnita es cuánto tiempo podrá mantener esta estrategia si el precio de la RAM sigue subiendo más allá de 2026. Analistas no descartan que, llegado cierto punto, Apple reajuste al alza sobre todo las configuraciones de mayor capacidad.
Errores de precio y situaciones surrealistas en comercios europeos
La tensión en el mercado está provocando escenas curiosas en tiendas especializadas. En España, la escalada del precio de la RAM ha coincidido con algún que otro caso llamativo en el que los usuarios se han encontrado módulos DDR5 a cifras totalmente desproporcionadas.
En una conocida tienda online española aparecieron listadas dos referencias de G.Skill Trident Z5 RGB de 48 GB (2×24 GB) DDR5 de gama alta con un coste de más de 16.000 euros por kit. Aunque en este caso todo indica que se trataba de un error de carga o un precio «plantilla» de la web, la anécdota refleja hasta qué punto el comprador se ha vuelto desconfiado con cualquier cifra fuera de lo habitual.
Comparando con otros comercios, esos mismos módulos se podían encontrar en torno a 800-850 euros, un precio elevado pero mucho más coherente con la realidad del mercado. Aun así, los especialistas coinciden en que comprar hardware en la recta final de 2025 y durante 2026 se está convirtiendo en una pequeña odisea, con subidas constantes y poca visibilidad sobre cuándo se frenará la espiral.
Cambios en configuraciones: menos RAM por el mismo precio
La presión de costes no solo se refleja en precios más altos, también en recortes silenciosos de especificaciones. Estudios como los de TrendForce anticipan que, para contener el impacto del precio de la memoria, muchos fabricantes de dispositivos portátiles reducirán la cantidad de RAM instalada de serie.
En el caso de los smartphones, se prevé que modelos que hoy ofrecen 12 GB de RAM bajen a 8 o incluso 6 GB en sus futuras versiones, mientras que los terminales de gama media que ahora montan 8 GB podrían pasar a configuraciones de 4 GB. El objetivo es mantener precios de venta aceptables sacrificando capacidad de memoria.
En portátiles, la tendencia apunta a que la gama alta se estabilice en 16-32 GB, mientras que buena parte de la gama media se quedará en 8 GB de RAM como configuración estándar. En la gama baja, los analistas consideran difícil recortar aún más, porque muchos modelos ya parten de esos 8 GB mínimos. El problema añadido aparece en los ultrabooks y equipos finos con RAM LPDDR soldada, donde el usuario no puede ampliar por su cuenta y se ve obligado a aceptar las especificaciones de fábrica o subir de modelo.
España y Europa: el impacto llega algo después, pero llega
De momento, los indicadores oficiales de precios en España no reflejan todavía un disparo tan brusco en los productos tecnológicos, pero las señales empiezan a acumularse. La patronal del sector electrónico confirma que la situación es cada vez más complicada y que muchos fabricantes y distribuidores están optando por absorber parte del sobrecoste en sus márgenes, a la espera de que el ciclo se normalice.
Responsables de grupos de trabajo de microelectrónica en asociaciones empresariales españolas recuerdan que la RAM está presente en prácticamente todo: móviles, ordenadores, televisores, equipamiento profesional e industrial. Cada vez que se importa un dispositivo electrónico, el nuevo precio de la memoria pesa en la factura. Los fabricantes pueden aguantar unos meses, pero si la tensión se mantiene, el consumidor final en España empezará a notar subidas de forma más clara.
Al estar Europa y España muy orientadas a la importación de componentes y equipos acabados, cualquier shock en la cadena global de suministro termina reflejándose, con algo de retraso, en las estanterías de las tiendas y en el ticket de compra. Expertos comparan la situación actual con la crisis de semiconductores de 2021: se trata otra vez de un desajuste entre oferta y demanda, solo que esta vez alimentado por una demanda de IA desbocada y por márgenes que, hasta hace poco, eran muy ajustados para las memorias.
Una crisis de RAM con potencial macroeconómico
El encarecimiento de la RAM no es solo un problema de aficionados al PC. Diversos informes advierten de que la escasez de memoria se está convirtiendo en un riesgo para la economía en su conjunto. La memoria está integrada en coches, electrodomésticos inteligentes, equipos de red, maquinaria industrial y un largo etcétera.
En Asia ya se observan medidas extremas, con empresas japonesas limitando la venta de discos duros y memorias a un número máximo de unidades por cliente para evitar desabastecimientos. En China, los fabricantes de smartphones avisan de que tendrán que subir precios si quieren seguir montando ciertas configuraciones de RAM. Samsung, por su parte, ha llegado a incrementar alrededor de un 60% el precio de algunos chips de memoria para servidores en pocos meses.
Consultoras especializadas alertan de que, si la demanda de unidades de procesamiento gráfico y memorias vinculadas a IA sigue creciendo al ritmo actual, la demanda total de algunos componentes podría aumentar un 30-40% de aquí a 2026. Para evitar cuellos de botella duraderos, los fabricantes tendrían que incrementar su capacidad de producción en torno a un 30% o más, algo que ni técnica ni financieramente es sencillo a corto plazo.
Micron se vuelca en la IA y abandona la RAM de consumo
Otro indicio de hacia dónde se está moviendo la industria es el cambio de estrategia de algunos grandes fabricantes. Micron, histórico proveedor de memorias para el mercado doméstico, ha anunciado que dejará de vender módulos de RAM y unidades SSD bajo su marca de consumo en los próximos meses, para centrarse en soluciones destinadas a centros de datos e inteligencia artificial.
Este movimiento deja todavía más espacio a Samsung y SK Hynix como grandes protagonistas del mercado de memorias, reduciendo la competencia en el segmento de consumo. En la práctica, menos alternativas suelen implicar mayor capacidad para mantener precios elevados, especialmente en un contexto donde la demanda empresarial absorbe casi todo lo que sale de las fábricas.
En paralelo, se exploran soluciones tecnológicas para amortiguar el problema. Tecnologías como CXL (Compute Express Link) permiten a los servidores reutilizar módulos DDR4 antiguos a modo de memoria ampliada, aliviando un poco la presión sobre la compra de DRAM nueva. Sin embargo, se trata de parches puntuales que no resuelven la raíz del encarecimiento para el usuario doméstico.
Cuándo podría aflojar el precio de la RAM
La gran pregunta es hasta cuándo se prolongará este ciclo alcista. Los análisis más prudentes apuntan a que durante buena parte de 2026 los precios seguirán tensionados. Aunque en algún momento se alcanzará un punto de estabilización, no se espera una bajada clara a corto plazo.
Informes industriales señalan que una reducción apreciable del precio de la RAM podría no llegar hasta 2027 o 2028, cuando entren en producción nuevas plantas y tecnologías de fabricación más eficientes, como la fotolitografía de ultravioleta extremo (EUV) de nueva generación. Empresas como Micron han anunciado inversiones multimillonarias en fábricas, por ejemplo en Japón, pero esas instalaciones no empezarán a producir a gran escala hasta dentro de varios años.
Mientras tanto, la oferta se mantiene relativamente rígida y la demanda de IA no da señales de frenarse. Esto hace que los expertos consideren muy probable que los precios altos de la memoria sigan siendo la norma durante varios trimestres, algo que, poco a poco, se irá reflejando en el coste de ordenadores, móviles y otros dispositivos electrónicos en España y el resto de Europa.
Con este panorama, la memoria RAM ha dejado de ser un componente barato que se añadía casi sin pensar y se ha convertido en un recurso escaso cuyo precio condiciona decisiones de compra, margen de fabricantes y hasta planes de inversión de grandes tecnológicas. Para el usuario español y europeo, el resultado se traduce en equipos más caros, especificaciones recortadas y menos margen a la hora de ampliar un PC, en una crisis que tiene visos de acompañarnos aún varios años.
