Robo C, el inquietante robot ruso que podrá tener la cara de quien quieras

Robo C, el inquietante robot ruso que podrá tener la cara de quien quieras

Pedro Santamaría

Imagina una startup que no sólo vende robots autónomos con una cara aleatoria sino con la cara de la persona que tu quieras. Da igual si es o no famosa, si está viva o muerta. Bueno, habrá que ver hasta qué punto es posible por ley de derechos de imagen, pero es lo que promete Promobot, una startup rusa, y su Robo-C.

Promobot, androides con la cara de quien quieras

 

Promobot es una empresa rusa, una startup cuyo nicho de mercado son los robots con propósitos de negocios. Es decir, androides para colocar en una tienda, un museo o cualquier otro espacio público o privado donde haya que interactuar con personas. Aunque si lo quieres usar para fines personales también podrás.

Robo-C es su última propuesta y a la vez una de las más llamativas por un motivo muy particular: la compañía lo venderá personalizado con la cara de quien se quiera. Es decir, si como ellos mismos dicen se quiere que tenga la cara de Michael Jordan para vender camisetas de baloncesto en una tienda, la tendrá. Si se quiere la de William Shakespeare para vender sus propios libros en un museo, también podrán hacerlo.

Vale, habrá que ver hasta qué punto es o no legar el usar el rostro de otra persona -ya sabes, todo ese tema de los derechos de imagen-, pero la idea de la compañía es que el cliente decida de quién quiere la cara y ellos la pondrán. Y habrá dos versiones, una para uso personal y otra para temas profesionales.

A nivel tecnología, el robot o androide no camina por si sólo. Es decir, es una máquina “estática”, sólo un torso. La movilidad viene por parte de cuello y cara. Con 18 partes móviles, la cara es capaz de ofrecer hasta 600 micro expresiones. Luego, con el uso de una inteligencia artificial sería capaz de interactuar mediante la voz con las personas.

Sí, llegados a este punto no he podido resistir a pensar en ese capítulo de Sillycon Valley donde aparece Fiona, un robot muy similar a este de Promobot. Ambos dan un poco de miedo, aunque eso no evita que imagine en algo similar a esto como lo más cerca que estaremos de la inmortalidad. A fin de cuentas, por sólo 19.000 dólares -que es lo que costará- cualquiera puede tener su propio «clon digital» con el que conversar.

Y quién sabe si en algún momento del futuro se logra aquello con lo que el cine y la literatura de ciencia ficción llevan años soñando: con la posibilidad de clonar la mente de una persona dentro de un entorno digital. Al más puro estilo de lo visto en la serie de WestWorld, la cual te recomiendo verla si aún no lo has hecho por todo lo que significaría convivir con androides capaces de pensar por si solos.