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Dos enfoques bien distintos
Ahora bien, del mismo que nacieron los relojes inteligentes, con el paso de los años llegó una variante que es de las más populares entre los usuarios porque podemos considerarla como una solución intermedia para una serie de necesidades muy concretas. Así que si os parece, os vamos a ir desgranando en qué casos tenéis que decantaros por un smartwatch, y en qué otros por una de esas llamadas pulseras de actividad que también se conocen como smartbands.
¿Cuál es la que necesitáis comprar?
Vida conectada
Si tu rutina diaria pasa por un uso constante de redes sociales, aplicaciones de mensajería, etc., seguramente los relojes inteligentes tengan una mayor eficacia a la hora de gestionar todas las conexiones necesarias con tu teléfono. WhatsApp, Telegram, Twitter, Instagram, Facebook, etc. nos suelen requerir mucha atención, con notificaciones cada poco tiempo por lo que es aconsejable disfrutar de una pantalla algo más grande para previsualizar lo que nos dicen. Algunas pulseras de actividad son capaces también de hacerlo, pero de una forma menos eficiente y con limitaciones impuestas por la pantalla vertical que suelen montar.
Ocio y entretenimiento
Aunque llevemos el teléfono encima, algunos modelos de smartwatch son capaces de gestionar solos la música, o las emisoras de radio que más escuchamos… incluso los podcasts y los audiolibros con las aplicaciones más populares. En este caso también ganan los relojes inteligentes porque será más sencillo gestionar todo ese contenido de una forma rápida y con aplicaciones diseñadas para funcionar en este tipo de pantallas, lo que es especialmente importante si les conectamos unos cascos wireless directamente o gozamos de conectividad 4G para no tener siquiera que preocuparnos de llevar el smartphone en el bolsillo.
Por desgracia, en el caso de las pulseras de actividad ese manejo es más limitado y, en muchos casos, ni siquiera es posible por las limitaciones propias de la plataforma y el propio OS.
Productividad
Es seguro que una buena parte de la información que almacenas en tu teléfono tiene que ver con el trabajo. Gestión de correos electrónicos, agenda, calendario, etc. Pues bien, no queremos pecar de pesados pero a efectos de gestión de toda esa información, los smartwatch vuelven a ser más eficientes y ejecutivos. Es posible consultar desde las apps nativas y responder, crear recordatorios o lo que necesitemos.
Actividad física
Aquí sí que podemos decir que existen modelos de pulseras de actividad que realmente superan en utilidad y uso a los relojes inteligentes que, aunque suelen llegar a las tiendas con suites de ejercicio físico muy completas, con diferentes tipos de entrenamiento, al final no hay nada mejor que una de estas smartbands para guardar todo lo que nos movemos. Incluso para llevar el control de las pulsaciones por minuto de nuestro corazón o los periodos de menstruación, etc.
Si solo quieres conocer cuánto te has movido, qué calorías has quemado y adaptarlo todo a un tipo concreto de entreno, tu elección más obvia es la de conseguir un dispositivo de estos.
Pagos móviles y precio
Por último traemos una función que se ha vuelto capital tras la pandemia: pagar con tarjeta contacless en establecimientos. Aquí, existen relojes que lo hacen y pulseras que también, así que la cosa está empatada y dependerá de lo que elijas tras los cuatro puntos anteriores, que este quinto puede convertirse en testimonial.
En cuanto al precio, pues depende del modelo que queráis en cualquiera de los casos. Las smartbands por regla general comienzan a ofrecerse en segmentos más bajos (a partir de los 25 euros), pero también existen alternativas al mismo nivel de precios de un Apple Watch SE (299), por ejemplo. Así que dependerá de lo mucho o poco que decidas gastarte.
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