Los cargadores rápidos se pueden hackear y es peligroso

Los cargadores rápidos se pueden hackear y es peligroso

Pedro Santamaría

La carga rápida aporta numerosas ventajas y creo que nadie lo duda, aunque también es cierto que genera alguna que otra crítica. Ahora puede que los que estaban en contra de su uso se vean reforzados, porque investigadores chinos han logrado modificar cargadores rápidos para dañar a los dispositivos cuando están cargando.

Los riesgos de los cargadores rápidos

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La carga rápida es una de las mejores cosas que han ocurrido durante los últimos años. A falta de baterías con un mayor rendimiento, especialmente en dispositivos móviles como teléfonos, tabletas, portátiles e incluso auriculares inalámbricos; estos sistemas permiten obtener ese extra de autonomía cuando más lo necesitas.

Si tienes un dispositivo compatible con carga rápida ya sabrás las ventajas que aporta. Porque dispositivos como el teléfono se han convertido en imprescindibles durante nuestro día a día, de modo que quedarse «tirados» porque la batería no es capaz de aguantar un uso intensivo durante una jornada de trabajo es un gran fastidio. Ahora, lo normal es contar con sistemas que en sólo 15 minutos de carga permiten recuperar casi el 50% de la batería total del dispositivo y aguantar hasta llegar a casa por la noche si es preciso.

De todos modos, sigue habiendo quien sostiene la idea de que la carga rápida es mala para la vida útil del equipo. Algo que en parte es así, pues estamos metiendo más potencia de lo que sistemas convencionales hacen, pero también es cierto que los procesos y materiales de fabricación han evolucionado y se ha tenido en cuenta para minimizar ese deterioro.

Claro que ni los que defienden ni los que atacan este sistema habían pensado que al final una los grandes riesgos podría venido directamente del software. Un grupo de investigadores chinos han encontrado la forma de hackear cargadores rápidos para que envíen más voltaje del que necesita el dispositivo. Ese exceso podría generar no sólo un sobrecalentamiento y, por tanto, deterioro rápido del dispositivo. En el peor de los casos incluso podría provocar un incendio como los que ya hemos visto en alguna ocasión.

Y es que todo lo que dependa de software al final es susceptible de una modificación no autorizada. A veces se hace para obtener beneficios positivos para el usuario y en ocasiones como estas para todo lo contrario. Aunque en este caso sería mucho más peligroso, porque una explosión de una de estas baterías podría llegar a provocar daños importantes.

 Cómo se hackea un cargador rápido

El hackeo de estos cargadores rápidos, o de su software mejor dicho, se realiza mediante un exploit denominado Bad Power. Este lo que hace es básicamente modificar los parámetros que permiten enviar más carga de la necesaria, ignorando cualquier aviso o advertencia que pueda generar el teléfono o dispositivo.

Así, si, por ejemplo, el teléfono le dice que no de más de 10V de potencia el cargado no hará caso y dará la máxima que permite. Si es 20V, pues 20V. De modo que ese exceso para el que no está preparado ni el sistema de disipación, ni la propia batería provocarían el daño permanente en el dispositivo.

Por suerte, este tipo de exploit no es sencillo de instalar a priori. Se necesitaría que el cargador se conectase primero a un dispositivo infectado que modificara su firmware. A partir de ese momento en cuando sí entraría en acción provocando posibles daños.

Así que si, nuevamente, no dejes tus cargadores a nadie que no conozcas. Del mismo modo que no deberías usar cargadores, cables o puntos de carga de otros. Porque no sabes qué posibles intenciones puedan tener. Es verdad que no suele pasar nada la mayoría de las veces, pero puestos a prevenir, mejor hacerlo bien desde el principio.

Por último, este exploit parece fácil de solucionar para las marcas siempre y cuando se traten de cargadores aún no puestos a la venta. Una simple actualización de firmaware permitiría tapar el expolio y problema, pero los miles de cargadores rápidos ya en el mercado sí serían susceptibles.

Al final puede compensar más tener cargadores inalámbricos con los que siempre ir cargando poco a poco el terminal mientras no lo estás usando.