El primer equipo con cámara bajo la pantalla de Samsung

Desde el año pasado, uno de los grandes retos de muchos fabricantes es lograr el máximo aprovechamiento del frontal en sus dispositivos. De ahí que diferentes marcas trabajen en tecnologías que permitan colocar elementos como la cámara bajo de la pantalla. Samsung ya tiene listo su primer equipo con cámara bajo la pantalla y no es un smartphone.

El portátil de Samsung con webcam bajo la pantalla

Junto a otros aspectos que lógicamente van a seguir siendo muy importantes en el desarrollo de cualquier producto, como autonomía, potencia, conectividad, etc., uno de los grandes retos a los que muchas marcas se enfrentan está relacionado con las pantallas y su aprovechamiento.

Durante 2020 ya vimos que varios fabricantes habían dado pasos en busca de una solución que permitiese integrar diferentes elementos bajo la pantalla. El primero y más «sencillo» fue el sensor de huellas, aunque ahora que se buscan ciertas características en los paneles actuales se están volviendo a llevar a otras ubicaciones como la espalda del dispositivo o incluso a un lateral.

Eso siempre y cuando no se opte por eliminarlo directamente y recurrir al reconocimiento facial como único o principal método de seguridad biométrica. Algo que, por ejemplo, hace Apple con Face ID en sus teléfonos o iPad Pro. Aunque no todos los componente son igual de fáciles de integrar.

La cámara frontal en los teléfonos móviles o la webcam en ordenadores son ejemplos de estos componente que requieren una tecnología especial para que tampoco caigamos en la solución del agujero en pantalla. Que aún siendo más reducido en dimensiones que los diferentes notchs que podemos ver, resulta igual de poco estética.

Sin embargo, parece que Samsung ya lo tiene todo listo con su primer equipo con cámara bajo la pantalla y no son ni los nuevos Samsung Galaxy S21 ni otro móvil. El primer dispositivo del fabricante que integra esta tecnología es el Samsung Blade Bezel, un portátil con pantalla OLED cuya cámara web se integra bajo el panel.

Gracias a esto la marca puede lograr un aprovechamiento que pasa del 85% al 93%. Un porcentaje para nada despreciable que además redondea en términos del diseño el producto y lo hace mucho más atractivo en todos los aspectos.

Mejora estética, pero ¿es realmente interesante?

El único problema o duda que va a empezar a generar esta nueva tecnología es, ¿realmente resulta necesario o interesante para todo tipo de dispositivo con pantalla? Esto lo planteamos porque durante los últimos meses también es cierto que más y más usuarios acaban por tapar la webcam de sus equipos por temor a un ataque a su privacidad.

Si la webcam está bajo la pantalla, taparla supondría perder un espacio que por muy pequeño siempre podría contener la información que necesitaríamos ver o ese botón o control de la interfaz de una app para poder interactuar con ella.

Así que, es cierto que parece contradictorio que tras mucho tiempo pidiendo frontales más aprovechados ahora no convenza del todo tener la cámara bajo el panel. O eso al menos es lo que algunos usuarios transmiten. Además del posible coste adicional que podría suponer tener una solución de este tipo o la «pérdida» de calidad al haber un elemento extra entre la lente y el sensor de la cámara.

Habrá que ver cómo avanza el tema, hasta qué punto los usuarios aceptan tener una cámara que ahora será más difícil o menos conveniente tapar si quieres «asegurarte» un poco más tu intimidad. Y eso siempre y cuando todo quede en dispositivos móviles y portátiles. ¿Te imaginas un Smart TV con una webcam de este tipo que podría estar todo el tiempo mirando?  Bueno, tampoco seremos tan conspiranoicos, pero sí que habrá que valorar hasta qué punto realmente interesan estos avances. Algo similar a los que ocurre con la obsesión de querer adelgazar al máximo los equipos aún afectando así a la batería y autonomía.