El pasado 1 de julio de 2026, Sony Interactive Entertainment comunicĂł que a partir de enero de 2028 dejará de producir discos fĂsicos para los nuevos lanzamientos de PlayStation. La noticia, calificada por algunos como la más importante de la historia del videojuego, ha desatado una oleada de crĂticas entre jugadores, tiendas y desarrolladores. La compañĂa justifica la medida alegando que el 80% de las ventas de juegos completos ya se realizan en digital, pero muchos consideran que se trata de una estrategia para maximizar beneficios eliminando intermediarios y el mercado de segunda mano.
La reacciĂłn no se ha hecho esperar. En apenas cinco dĂas, una peticiĂłn en Change.org titulada «Don’t Kill the Disc» ha superado las 115.000 firmas. Los firmantes recuerdan que el formato fĂsico permite prestar, revender y conservar los juegos, algo que las licencias digitales no garantizan. Además, señalan la ironĂa de que Sony, que en el E3 2013 presumĂa de cĂłmo compartir juegos en PS4, ahora ponga fin a esa posibilidad. Mientras tanto, la compañĂa mantiene silencio en redes sociales desde el anuncio, aunque sĂ ha publicado un comunicado sobre un nuevo mando arcade, lo que ha sido interpretado como una provocaciĂłn.

Implicaciones legales y econĂłmicas
Desde el punto de vista jurĂdico, la decisiĂłn de Sony podrĂa acabar bajo la lupa de las autoridades europeas. SegĂşn el podcast «Jugando a Derecho», especializado en derecho del videojuego, si Sony concentra toda la distribuciĂłn digital en PlayStation Store podrĂa considerarse abuso de posiciĂłn dominante. Actualmente ya existe una demanda colectiva en Estados Unidos por limitar la venta de cĂłdigos digitales en tiendas minoristas. En Europa, el resultado dependerá de cĂłmo se interprete la normativa de competencia. Una posible vĂa para evitar problemas legales serĂa mantener las ediciones fĂsicas en las tiendas, pero sustituyendo el disco por un cĂłdigo de descarga, una opciĂłn que ya se ha visto con GTA VI y que muchos consideran un «trampantojo».
EconĂłmicamente, el movimiento responde a un claro objetivo: aumentar el margen por cada juego vendido. En un tĂtulo fĂsico de 70 euros, Sony se queda con unos 45, mientras que en digital ingresa los 70 euros completos. Además, elimina los costes de fabricaciĂłn, transporte y almacenamiento. La fábrica de Blu-ray de Sony en Salzburgo (Austria) ya está reconvirtiendo su producciĂłn para fabricar microlentes Ăłpticas, lo que confirma que la decisiĂłn está firmemente planificada. El propio CEO de PlayStation, Hideaki Nishino, ha declarado que la compañĂa prioriza el rendimiento por cliente frente al volumen de ventas.
Impacto en España y Europa
En España, el peso del mercado fĂsico es notable. SegĂşn datos de AEVI, el formato fĂsico facturĂł 850 millones de euros en 2024, un 35,3% del total del sector. Tiendas como GAME, Xtralife o Impact Game han publicado comunicados criticando la decisiĂłn, y editoras como MerĂdiem, Tesura Games y Selecta Play han mostrado su preocupaciĂłn. Sin embargo, para los pequeños estudios catalanes, que representan el 65% del tejido empresarial, el impacto es menor: solo el 5% de su facturaciĂłn proviene del fĂsico, y la mayorĂa ya opera en digital. Aun asĂ, el director de GameBCN, Joan Francesc Bañó, advierte que la dependencia de las plataformas será total, y que se perderá la prescripciĂłn que hacĂan los tenderos.
La conservaciĂłn del videojuego es otro de los grandes damnificados. Varios expertos señalan que los juegos digitales dependen de servidores que pueden cerrar, como ya ocurriĂł con The Crew de Ubisoft o con las pelĂculas eliminadas por Sony en su servicio de vĂdeo. El cierre de las tiendas digitales de PS3 y PSVita, anunciado para 2027, refuerza esta preocupaciĂłn. Mientras tanto, la comunidad sigue movilizándose: polĂticos franceses y españoles ya se han pronunciado, y la peticiĂłn de Change.org sigue sumando apoyos. El futuro del formato fĂsico pende de un hilo, pero la presiĂłn ciudadana y legal podrĂa obligar a Sony a recular, como ya hizo en 2021 con el cierre de las tiendas de PS3 y PSVita.
La decisiĂłn de Sony de eliminar los discos fĂsicos a partir de 2028 no solo afecta a los coleccionistas, sino que plantea serios interrogantes sobre la propiedad digital, la competencia y la preservaciĂłn del videojuego. Con más de 115.000 firmas en Change.org, el rechazo de tiendas y desarrolladores, y la posibilidad de una investigaciĂłn en la UniĂłn Europea, la compañĂa se enfrenta a un escenario complejo. Aunque el mercado digital es mayoritario, el fĂsico sigue siendo relevante en España y Europa, y la pĂ©rdida de derechos asociados al soporte tangible podrĂa tener consecuencias legales. Por ahora, Sony mantiene su hoja de ruta, pero la presiĂłn no cesa.