El mejor homenaje al Spectrum es esta Raspberry con forma de cinta de casete

Solo los más viejos de la casa son conscientes de a dónde ha sido capaz de llegar la miniaturización de la tecnología. Los que comenzaron sus andadas en el mundillo de la informática en la era de los 8 bits recordarán con gran añoranza el ZX Spectrum. Este fue el primer ordenador de nuestro protagonista del día, Stuart Brand, que lo ha recreado en miniatura para hacerle un homenaje como bien se merece.

Cuatro décadas condensadas en una cinta de casete

spectrum casete

En cuestión de 40 años, la tecnología ha avanzado como nunca en toda la historia. Todo se ha hecho más pequeño, más barato, más accesible y eficiente. Durante el confinamiento, Stuart Brand recordó sus primeros pinitos en el mundo de la programación con su ZX Spectrum. Recordó que escribía sus programas para dicho ordenador de 8 bits y los almacenaba en cintas de casete. Sin embargo, a día de hoy, cualquier dispositivo móvil es más potente y ocupa menos espacio que dicha máquina que fabricaba Sinclair Research.

Aburrido y con mucho tiempo por delante, Stuart se fue a su garaje y pensó cómo podía tomar la parte por el todo, es decir, crear su propia versión moderna del Spectrum en una cinta de casete. Al principio, el ingeniero dudó de sus capacidades, pero se puso manos a la obra. Y, como siempre en este tipo de historias, la Raspberry Pi fue su mejor aliada.

Otra victoria más de la Raspberry Pi Zero W

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Para esta ocasión, Brand tenía una limitación de espacio bastante considerable, así que utilizó una Raspberry Pi Zero W para el proyecto. Con el ordenador en miniatura en sus manos, se armó con un cúter y eliminó todo el interior de una cinta de casete. También tuvo que rebajar el disipador para el SoC del ordenador utilizando una Dremel.

Sin embargo, había un reto más importante por delante. Las cintas de casete tienen dos agujeros. Para evitar que el PCB asomara por los huecos, Brand decidió que lo mejor era perforar la placa. Puede parecer una locura, pero la placa siguió funcionando después de esto. Simplemente, perdió unos cuantos puertos GPIO. No obstante, no pensaba utilizarlos. Finalmente, consiguió ubicar los puertos en la parte inferior de la cinta, de forma que quedaban perfectamente disimulados.

El funcionamiento del sistema es casi idéntico al del ordenador original, aunque el cerebro del ordenador ahora se encuentre en la cinta y la base sea solo un periférico meramente estético. Para funcionar, la Raspberry Pi emula una versión del sistema del ZX Spectrum, consiguiendo que la funcionalidad sea completa. De esta forma, Brand ha demostrado lo lejos que hemos llegado con la tecnología.

Por desgracia, Stuart Brand no pensó que su proyecto fuera a tener el éxito que ha cosechado, así que no se le ocurrió ir documentando paso a paso el proceso para subir algún tipo de tutorial. Según dice, se puso manos a la obra a crear y no tiene ni un solo esquema que pueda compartir. El proyecto final ha sido publicado en la revista oficial de Raspberry Pi de este mes. Aún así, Brand ha comentado que si alguien quiere replicar el proyecto, que deje espacio de sobra para los cables retirando más plástico de la carcasa. Al parecer, fueron su peor pesadilla.