
La espera de casi una década para volver a ver al equipo de mercenarios espaciales más famoso de los videojuegos parece que está a punto de llegar a su fin. Nintendo ha decidido que es el momento perfecto para rescatar una de sus franquicias más emblemáticas y traerla de vuelta con una potencia técnica que hasta ahora solo podíamos imaginar, aprovechando el tirón que tuvo el reciente cameo de los personajes en la gran pantalla.
El próximo 25 de junio es el día marcado en el calendario para que Star Fox para Nintendo Switch 2 llegue a las tiendas, sirviendo como una reinterpretación completa del aclamado Star Fox 64. Este nuevo título no solo busca tocar la fibra sensible de los que crecieron con la consola de 64 bits, sino también presentar a estos personajes a un público que quizá solo los conozca por sus apariciones en otros medios o por juegos de lucha, dejando claro que el zorro espacial aún tiene mucho que decir.
Un salto visual que apuesta por el realismo
Lo primero que entra por los ojos al ponerse a los mandos es el cambio radical en la dirección artística. Aunque se mantienen los diseños icónicos, el juego apuesta ahora por una estética mucho más detallada y realista, donde el pelaje de Fox o las texturas de las naves lucen de escándalo. Atrás quedaron las limitaciones de antaño; ahora los escenarios como las montañas de Corneria o los campos de asteroides de Meteo se sienten vivos, con efectos de iluminación y partículas que demuestran de qué es capaz el nuevo hardware.
Además de la mejora en los modelos de los personajes, la fluidez es uno de los puntos donde más se nota el cambio generacional. El título corre a unos rocosos 60 fotogramas por segundo, lo que hace que pilotar el Arwing sea una experiencia mucho más vertiginosa y satisfactoria. Se nota que han querido aprovechar la potencia extra para que la acción no decaiga ni un segundo, incluso cuando la pantalla se llena de explosiones y enemigos intentando darnos caza.
Para redondear la inmersión, Nintendo ha incluido nuevas escenas cinematográficas entre misiones que ayudan a que la historia fluya mejor. No son simples cortes, sino secuencias que profundizan en la relación entre Fox, Falco, Peppy y Slippy, dándoles un trasfondo que en el original apenas se intuía. Además, el juego llega totalmente doblado al castellano, algo que los fans españoles agradecerán para no tener que estar leyendo subtítulos en mitad de una refriega espacial.
Novedades jugables y control adaptado
En lo que respecta al manejo de la nave, la base sigue siendo ese shooter sobre raíles que tanto nos gustó, pero se han introducido modificaciones en el esquema de control para hacerlo más accesible. Por ejemplo, realizar piruetas como los rizos o el cambio de sentido ahora es más sencillo gracias a atajos en la cruceta, aunque los más puristas podrán seguir usando las combinaciones clásicas si así lo prefieren. Se trata de una decisión que busca que nadie se quede atrás, independientemente de su habilidad con el mando.
Una de las incorporaciones más curiosas es el llamado «Modo Ratón», que permite controlar el punto de mira con una precisión mucho mayor que con el stick tradicional. Durante las pruebas se ha podido comprobar que esto cambia bastante la dinámica del juego, facilitando el derribo de enemigos a larga distancia y permitiendo alcanzar puntuaciones que antes eran un auténtico quebradero de cabeza. Es una opción opcional, pero que aporta una capa extra de profundidad a la jugabilidad arcade de siempre.
Por si fuera poco, el sistema de estadísticas se ha renovado por completo. Al finalizar cada nivel, el juego nos muestra datos detallados sobre nuestra puntería, el daño recibido y el tiempo empleado. Esto, sumado a las ya clásicas rutas alternativas y a la búsqueda de medallas, hace que el título sea tremendamente rejugable, invitándonos a repetir las fases una y otra vez para superar nuestros propios récords o descubrir secretos que se nos pasaron por alto en la primera pasada.
Cooperativo y multijugador: diversión en compañía
El apartado multijugador es, posiblemente, donde más carne han puesto en el asador. La gran novedad es el modo cooperativo Piloto y Artillero, en el que dos personas controlan la misma nave: una se encarga de esquivar obstáculos y la otra de disparar. Es una forma muy divertida de jugar con alguien que no esté tan familiarizado con el género, ya que requiere una coordinación constante para salir airosos de los enfrentamientos más complicados.
Por otro lado, el modo competitivo online permite batallas de hasta ocho jugadores divididos en dos equipos: Star Fox contra Star Wolf. En lugar de ser un simple todos contra todos, se han incluido objetivos como capturar zonas o proteger satélites, lo que le da un toque táctico muy interesante. Los mapas disponibles por ahora son Corneria, Fichina y el Sector Y, cada uno con sus propias reglas y peligros ambientales que obligan a cambiar de estrategia sobre la marcha.
Un detalle que no ha pasado desapercibido es el uso de la cámara de la consola para los avatares. Gracias a una función llamada GameChat, podemos ver cómo nuestro personaje imita nuestros gestos en tiempo real durante las partidas multijugador. Es una tontería muy simpática que le da un toque de personalidad a las sesiones online, permitiendo incluso añadir accesorios como orejas o parches a nuestra imagen para fardar un poco ante los rivales.
El regreso de esta franquicia parece haber sido diseñado con un equilibrio muy cuidado entre el respeto al material original y la necesidad de modernizarse. Con tres niveles de dificultad, retos adicionales y un apartado técnico que quita el hipo, esta puesta al día de las aventuras del sistema Lylat tiene todas las papeletas para convertirse en un imprescindible del catálogo inicial de Switch 2. Solo queda esperar a finales de junio para comprobar si la experiencia completa logra mantener el listón tan alto como lo han hecho estas primeras impresiones.
