¿Es Elden Ring más difícil que los viejos Dark Souls?

No lo neguemos. Existe una legión de gamers a los que les encantaría probar uno de estos Souls-like de FromSoftware, por lo menos para saber qué se siente cuando antes de llegar al primer final boss debes morir alrededor de 200 veces. Pero no lo hacen precisamente por esa enorme dificultad y porque, en el fondo, no tienen paciencia para aguantar tanta humillación seguida. Y ahora encima llega Elden Ring.

¿Más difícil o simplemente distinto?

Es seguro que cuando los japoneses se plantearon diseñar este juego, en algún momento de la conversación debió salir el tema de la dificultad. ¿La rebajamos ligeramente o la mantenemos como en el caso de otros juegos? Al final, parece que se han decantado por un punto intermedio: ni vamos a replicar la fórmula de los viejos Dark Souls a machamartillo, ni vamos a elevarla todavía un poquito más, no sea que algunos fieles se espanten por los nuevos desafíos.

En base a las opiniones que han publicado aquéllos que ya lo han probado, tanto en su fase beta hace algunos meses como más recientemente para el análisis, todo apunta a que FromSoftware ha diseñado una nueva experiencia de juego que difiere sensiblemente de lo visto en títulos anteriores pero, eso sí, sin renunciar a la esencia misma de la compañía. Una especie de «esto me suena pero no es exactamente igual a lo visto en tal o cual juego anterior de FromSoftware».

Hay más rutas y un mundo abierto más asequible donde el jugador elige cuánto se quiere complicar las cosas. Para recompensar ese esfuerzo, Elden Ring guarda secretos más duros, es decir, que la dificultad está menos concentrada y en muchos casos es opcional entrar en ciertas instancias más darksoulianas. De esa manera. FromSoftware ha conseguido repartir más el nivel de complicaciones por todo el mapa del juego, por lo que es posible respirar entre combates contra enemigos e incluso escapar de ciertas situaciones imposibles.

Elden Ring, de FromSoftware.

Eso se traduce en que los combates no son tan duros, pero sí difíciles, ya que esa rocosidad la han camuflado bajo un nuevo sistema de enfrentamientos más fluidos, con nuevas combinaciones de ataque y defensa que, por ejemplo, se hicieron evidentes en cada una de las cinco clases presentes en la beta. Esto significa que tendremos más alternativas para combatir a los enemigos, incluso aliados mágicos en ciertos momentos y, por tanto, una sensación de mayor posibilidad de derrotarlos con menos esfuerzo, aunque por el fondo siga latiendo ese corazón de los viejos Dark Souls.

Ahora bien, aunque las nuevas herramientas que pongan en nuestras manos sean mejores y más variadas, siempre tendremos esa percepción de que Elden Ring tiene una dificultad más alta que la de cualquier juego que hayáis experimentado en los últimos tiempos, precisamente porque los japoneses no han querido bajar el listón y convertir su experiencia con este título en un simple paseo por el campo. Así que si os vais a sumergir en esta experiencia en los próximos días, recordad atender muy bien a las instrucciones que os dará el juego sobre combinaciones de botones, ataques, recursos de defensa y demás catálogo de controles que os pueden permitir sobrevivir unos minutos más.

Si la práctica totalidad de elementos vistos en la fase beta de Elden Ring se mantienen, demostrará que FromSoftware aprende con cada nuevo juego que lanza al mercado (Dark Souls, Bloodborne, Sekiro, etc.) y es capaz de medir cada nueva idea que incorpora para que ayude al conjunto, envolviéndola con un bonito papel de regalo que nos podría distraer de lo esencial: la dificultad existe, no se ha ido, pero los japoneses han encontrado la manera de que parezca algo más llevadera.

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