FIFA es ahora para mayores de 16 años: el futuro de EA Sports FC 27 y las nuevas normas de PEGI

  • PEGI fijará como mínimo PEGI 16 para juegos con cajas de botín y objetos aleatorios de pago a partir de junio de 2026.
  • EA Sports FC 27 (antiguo FIFA) pasaría de PEGI 3 a una calificación no recomendada para menores de 16 años por su modo Ultimate Team.
  • Las nuevas reglas también endurecen la clasificación por microtransacciones agresivas, NFTs, misiones diarias y chats sin moderación.
  • El objetivo es proteger a los menores e informar mejor a familias y tutores, lo que puede forzar cambios en el diseño y monetización de muchos juegos.

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Las nuevas reglas de clasificación por edades de PEGI apuntan directamente a uno de los fenómenos más polémicos de los últimos años en los videojuegos: las cajas de botín y las recompensas aleatorias de pago. Este giro regulatorio podría cambiar por completo la forma en la que se venden y se juegan títulos tan populares como el antiguo FIFA, ahora conocido como EA Sports FC, especialmente en Europa y en países como España.

En la práctica, esto significa que juegos hasta ahora considerados “para todos los públicos” podrían convertirse en títulos no recomendados para menores de 16 años. Entre los nombres que más suenan está EA Sports FC 27, la próxima entrega del simulador de fútbol de Electronic Arts, que ya no tendría tan fácil mantener la habitual etiqueta de PEGI 3 si conserva su modelo de sobres y cartas al azar en Ultimate Team.

Qué es PEGI y por qué es clave en Europa

PEGI es el sistema paneuropeo que clasifica los videojuegos por edades, con sellos como PEGI 3, 7, 12, 16 o 18. Sus recomendaciones aparecen en las cajas físicas, en las fichas digitales de las tiendas online y sirven de referencia a padres, madres y tutores a la hora de decidir si un juego es apropiado o no para menores.

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Aunque la calificación no actúa como una prohibición legal directa en la mayoría de países, en la práctica tiene mucho peso: determina campañas de marketing, exposición en tiendas y la percepción social de si un título es infantil, juvenil o claramente adulto. Un salto de PEGI 3 a PEGI 16, como el que se plantea para EA Sports FC 27, supone un cambio de categoría muy importante en la imagen del juego.

El gran cambio: cajas de botín y objetos aleatorios de pago subirán a PEGI 16

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El elemento que desencadena la nueva normativa es muy concreto: los objetos aleatorios de pago, conocidos como loot boxes o cajas de botín. PEGI ha decidido que cualquier juego que incluya este tipo de mecánicas recibirá por defecto una clasificación mínima de PEGI 16 a partir de la entrada en vigor de las nuevas reglas.

En esta categoría se incluyen packs de cartas, sistemas gacha y llaves o consumibles que desbloquean recompensas al azar, siempre que se obtengan a cambio de dinero real o de moneda virtual adquirida con dinero. La idea del organismo es equiparar estas prácticas, al menos en parte, con dinámicas cercanas a los juegos de azar, especialmente sensibles cuando se dirige la experiencia a un público joven.

Desde la organización han explicado que el objetivo es cerrar los vacíos legales que permitían maquillar las cajas de botín bajo distintos nombres. Da igual que se llamen sobres, cofres, cromos digitales o tiradas: si el contenido es aleatorio y se paga por la posibilidad de obtener algo más valioso, encaja en la definición de loot box para la nueva PEGI 16.

EA Sports FC 27: de PEGI 3 a PEGI 16 por Ultimate Team

Uno de los casos más claros afectados por este cambio es el de EA Sports FC 27, heredero directo de la saga FIFA. Hasta ahora, las entregas de fútbol de EA llevaban un sello PEGI 3, es decir, “apto para todos los públicos”. Sin embargo, la presencia del modo Ultimate Team, basado en comprar sobres de cartas con jugadores al azar, los sitúa de lleno en el nuevo escenario.

Ultimate Team combina dineros real y recompensas aleatorias para conseguir cartas de futbolistas con distinta rareza y valor dentro del juego. Para muchos jugadores es el núcleo de la experiencia, pero desde hace años levanta suspicacias por su parecido con sistemas de apuestas, el fomento del gasto recurrente y los casos de usuarios que han invertido grandes cantidades de dinero en busca de las cartas más deseadas.

Con la nueva normativa, todo apunta a que EA Sports FC 27 no podría mantener la calificación PEGI 3 si conserva la estructura actual de sobres y probabilidades de Ultimate Team. El juego pasaría, como mínimo, a un PEGI 16, y en teorías más extremas podría incluso rozar un PEGI 18 si se considerase que su diseño se aproxima demasiado a la lógica de los casinos en línea.

Para Electronic Arts, esto supondría un cambio de escenario muy delicado en Europa: los juegos deportivos, tradicionalmente percibidos como productos familiares, se verían asociados a una franja de edad reservada a contenidos más adultos, aunque el motivo no sea la violencia explícita o el lenguaje malsonante, sino su modelo económico.

Entrada en vigor y margen de maniobra para las editoras

Las nuevas reglas de PEGI están previstas para entrar en vigor a partir de junio de 2026. Esto significa que se aplicarán a los juegos que se envíen a clasificación desde esa fecha en adelante. Los títulos ya evaluados no cambiarán de forma automática su etiqueta, lo que deja un cierto margen a las compañías para adaptarse.

En teoría, una editora podría intentar acelerar el envío de un juego a revisión antes del cambio de criterio para conservar durante un año más la calificación antigua. Se ha especulado con que EA podría optar por una estrategia de este tipo con EA Sports FC 27, aunque de momento no hay confirmación oficial ni está claro que fuese viable en fechas y procesos internos.

PEGI también ha dejado la puerta entreabierta a solicitudes de recalificación en casos excepcionales, así como a pedir información adicional a las editoras si detecta elementos especialmente sensibles. Sin embargo, el propio organismo reconoce que, hoy por hoy, no existe un mecanismo real que permita rebajar la calificación de un juego con loot boxes por debajo de PEGI 16 si esas mecánicas siguen activas de forma estándar.

España, Europa y el contexto de las loot boxes

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El endurecimiento del criterio de PEGI llega en un contexto europeo especialmente crítico con las cajas de botín. En países como España, donde las loot boxes han sido objeto de fuertes debates y restricciones en los últimos años, el cambio encaja con una tendencia general de vincular estas mecánicas a posibles riesgos de ludopatía en menores.

Durante más de una década, juegos tan populares como FIFA, Diablo, Counter-Strike o Dota han utilizado sistemas de recompensas aleatorias de pago. Al principio se veían como una forma de extender la vida de los títulos, pero con el tiempo han surgido casos de gasto descontrolado, especialmente entre jugadores jóvenes que no siempre comprendían el alcance económico de sus compras dentro del juego.

La nueva clasificación PEGI 16 para juegos con objetos aleatorios de pago pretende enviar un mensaje más claro a las familias: no se trata solo de disparos o sangre, sino también de cómo un juego puede incentivar el gasto continuado, aprovecharse del miedo a quedarse atrás o generar hábitos cercanos al juego de azar.

Otras cuatro grandes áreas que suben la calificación PEGI

Las cajas de botín no son el único foco de los cambios. El organismo europeo ha definido cuatro áreas clave relacionadas con la monetización, la interacción online y la estructura de recompensas que afectarán directamente a la clasificación por edades.

  • Compras dentro del juego y ofertas limitadas: si un título incluye microtransacciones con ofertas por tiempo o cantidad limitada, se clasificará como mínimo con un PEGI 12. El objetivo es avisar de posibles presiones de compra impulsiva, ligadas al temor a perder “chollos” temporales.
  • NFT y tecnología blockchain: los juegos que integren tokens no fungibles u otros elementos relacionados con blockchain serán calificados como PEGI 18. Se considera que suponen un nivel de complejidad económica y especulativa que no es adecuado para menores.
  • Misiones diarias y castigos por no entrar: si el juego simplemente anima a regresar cada día con pequeñas recompensas, la calificación mínima será PEGI 7. Sin embargo, si penaliza al jugador por no conectarse, por ejemplo, haciéndole perder progreso o contenido, la etiqueta se elevará al menos a PEGI 12.
  • Chats y comunicación sin moderación: los títulos que permitan comunicación entre usuarios (chats de texto, voz o mensajes privados) y no ofrezcan herramientas claras para bloquear o reportar a otros jugadores serán directamente PEGI 18, por el riesgo de acoso o exposición a contenidos no adecuados.

En paralelo, PEGI aclara que ciertos juegos con microtransacciones podrían rebajar su clasificación si incluyen de serie sistemas que permitan desactivar las compras internas de forma efectiva, por ejemplo, a través de controles parentales robustos. En teoría, eso podría marcar el camino para que en el futuro se planteen soluciones similares para las loot boxes, aunque por ahora el propio organismo admite que esta opción no está sobre la mesa.

Colaboración con Alemania y alineación con la protección juvenil

Para diseñar este nuevo conjunto de criterios, PEGI ha trabajado codo con codo con USK, el organismo de clasificación alemán. Alemania actualizó en 2023 su Ley de Protección Juvenil, incorporando consideraciones específicas sobre la monetización agresiva, las cajas de botín y la interacción online sin salvaguardas.

El resultado es un sistema europeo que no se limita a medir violencia o lenguaje soez, sino que también valora qué estrategias usa un juego para mantener al usuario conectado, qué presión ejerce para que gaste dinero y qué nivel de riesgo psicológico o económico puede implicar para los jugadores más jóvenes.

Desde PEGI insisten en que su intención es mejorar la información disponible para padres y tutores, de forma que puedan tomar decisiones con más contexto sobre el tipo de experiencia que ofrece cada título. El sello numérico de edad seguirá siendo el elemento visible, pero detrás habrá un análisis más profundo de las mecánicas que sustentan el juego.

Impacto en EA Sports FC, Fortnite y otros grandes juegos de servicio

Los cambios no afectan solo a EA. Buena parte de los grandes juegos como servicio podrían ver alterada su clasificación si mantienen modelos de negocio basados en cajas de botín, pases de batalla con misiones diarias punitivas o chats sin filtros.

En el caso de los simuladores deportivos de EA Sports, como EA Sports FC, Madden NFL o PGA Tour, el impacto puede ser especialmente notable porque, hasta ahora, se han vendido como productos claramente aptos para niños, con PEGI 3 o PEGI 7. Con las nuevas reglas, es muy probable que futuras entregas, incluido EA Sports FC 27, salten de golpe a PEGI 16 si siguen dependiendo de sobres y cartas aleatorias para estructurar su modo estrella.

Otros títulos muy populares entre menores, como Fortnite u otros juegos con sistemas gacha, también podrían verse obligados a revisar su clasificación o sus mecánicas, especialmente si combinan recompensas aleatorias de pago con retos diarios que penalizan el no conectarse o chats abiertos sin moderación suficiente.

Para evitar estas subidas de edad recomendada, las compañías tendrían que replantear su modelo de monetización: ofrecer más compras directas sin azar, hacer transparentes las probabilidades de obtener cada objeto o habilitar herramientas efectivas para que los padres puedan limitar o bloquear las compras y la comunicación online.

Cambios de diseño y posibles reacciones de la industria

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La nueva normativa envía un aviso claro a los estudios y editoras: si quieres seguir siendo “apto para todos los públicos”, tendrás que moderar tus sistemas de monetización. Durante años, las cajas de botín han sido una fuente de ingresos muy rentable, sobre todo en juegos que se actualizan por temporadas y dependen de que los usuarios sigan gastando tiempo y dinero mucho después del lanzamiento.

Con una calificación PEGI 16 o 18, muchos títulos perderían parte de su atractivo para familias, algo que puede repercutir en las ventas y en la relación con distribuidores y tiendas. No es lo mismo colocar en estantería un juego deportivo “para todos” que uno etiquetado para adolescentes mayores o adultos, incluso aunque el contenido visual siga siendo fútbol más o menos realista.

Algunos estudios podrían optar por mantener sus sistemas actuales asumiendo la subida de PEGI, confiando en que la fuerza de la marca compense el impacto. Otros, en cambio, podrían aprovechar para rediseñar sus economías internas, reducir la presencia de sobres, apostar por modelos más transparentes o reforzar los controles parentales para evitar conflictos con familias y reguladores.

Qué significa PEGI 16 para las familias y para los menores

Conviene recordar que PEGI 16 es una recomendación de edad, no una prohibición legal absoluta. En la práctica, un menor de esa edad podría seguir jugando a EA Sports FC 27 o a cualquier otro título con esa etiqueta, pero los padres serán advertidos de forma mucho más clara de que el juego incluye mecánicas que pueden resultar problemáticas para un público infantil.

En muchos hogares, es habitual que cuando un menor pide “el FIFA”, nadie se pare a mirar el sello PEGI, precisamente porque se da por hecho que es “solo un juego de fútbol”. Con la nueva clasificación, esa percepción podría empezar a cambiar y obligar a las familias a informarse mejor sobre qué implica realmente el modo Ultimate Team y cuánto dinero se puede llegar a gastar dentro del juego.

Los organismos europeos confían en que este aviso reforzado lleve a un uso más responsable de las compras dentro de los videojuegos, anime a activar los controles parentales y reduzca casos extremos de gasto descontrolado, como los de menores que han llegado a invertir miles de euros en sobres y cajas sin plena conciencia de su coste real.

Todo este movimiento normativo sitúa a FIFA PEGI 16, o más exactamente EA Sports FC 27 PEGI 16, como un símbolo de una nueva etapa en la relación entre videojuegos, dinero real y protección de los menores en Europa. Lo que hasta ahora se veía como simples cromos virtuales pasa a mirarse con el mismo recelo que otros productos de riesgo, y obligará tanto a la industria como a las familias a replantearse cómo, cuánto y por qué se gasta dentro de un juego que, a primera vista, solo pretendía simular un partido de fútbol.


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