Ocho aƱos despuĆ©s de su estreno original, Kingdom Come: Deliverance vuelve a ponerse de actualidad gracias a su llegada como aplicación nativa a PlayStation 5 y Xbox Series X/S. El RPG medieval de Warhorse Studios, que se habĆa quedado anclado en la retrocompatibilidad, recibe por fin una versión pensada para la actual generación de consolas, con un fuerte Ć©nfasis en el apartado tĆ©cnico pero sin tocar la base jugable.
El movimiento llega en pleno auge de la saga, tras el Ć©xito de su secuela, y funciona casi como una deuda saldada con los jugadores de consola: mejoras grĆ”ficas claras, rendimiento muy por encima de PS4 y Xbox One y una actualización gratuita para quienes ya tenĆan el tĆtulo en la pasada generación. No es un remake ni una remasterización profunda, pero sĆ la forma mĆ”s sólida de recorrer la Bohemia medieval en consolas actuales.
Una versión nativa para PS5 y Xbox Series X/S que se hace de rogar
Warhorse Studios ha confirmado que Kingdom Come: Deliverance en PS5 y Xbox Series X/S no debe entenderse como remake o remaster, sino como una edición nativa mejorada que traslada a consola las opciones grÔficas propias de un PC en calidad Ultra. Hasta ahora, las nuevas mÔquinas de Sony y Microsoft se limitaban a ejecutar la versión de PS4 y Xbox One mediante retrocompatibilidad, con resolución limitada y un rendimiento irregular.
Con esta nueva versión de nueva generación, el juego pasa a funcionar con resolución de hasta 4K y objetivo de 60 fotogramas por segundo. Warhorse utiliza AMD FSR como tĆ©cnica de escalado y antialiasing, aunque el estudio no ha detallado la versión exacta que emplea. A efectos prĆ”cticos, el salto visual es evidente frente a los 1080p de la versión heredada en PS5 o los 1440p que ofrecĆa la edición de Xbox One X en Series X/S.
Sobre el papel se habla de 4K y 60 FPS, pero en la prĆ”ctica la tasa de imĆ”genes por segundo no es completamente estable. Las mediciones y pruebas en consola sitĆŗan el rendimiento generalmente entre los 45 y 60 FPS, con caĆdas puntuales en zonas especialmente cargadas, como los asedios multitudinarios o la parte inicial en Skalice. Aun asĆ, el resultado queda muy lejos de los desplomes a poco mĆ”s de 20 FPS que muchos recordarĆ”n de la pasada generación.
La mejora no se limita a la resolución. Warhorse ha incorporado un nuevo paquete de texturas de alta resolución, que se puede activar desde el menú de opciones, y ha ajustado la iluminación para acercarse mÔs a lo visto en PC. La distancia de dibujado se beneficia indirectamente del aumento de resolución y del tratamiento de las texturas, mientras que el FSR ayuda a estabilizar la nitidez general de la imagen, con un ligero aspecto mÔs suave en elementos como la vegetación cuando la cÔmara estÔ en movimiento.
En consolas, eso sĆ, no hay soporte para 120 Hz ni HDR nativo, y sigue sin existir modo foto. La iluminación volumĆ©trica implementada procede de la versión estĆ”ndar de PC, en un ajuste medio, lo que se nota en haces de luz mĆ”s marcados y en una atmósfera interior algo mĆ”s trabajada. No llega al nivel de la secuela en este terreno, pero el salto respecto al original de 2018 es claro.
Mejoras grÔficas: texturas 4K, iluminación revisada y menos bugs

El principal reclamo de esta edición nativa estĆ” en cómo se ve. Activando el nuevo paquete de texturas, los materiales muestran un nivel de detalle muy superior al del lanzamiento original: cuero de sillas de montar, rocas, tejidos y elementos de atrezzo ganan definición y coherencia con el estilo artĆstico del juego. Los rostros y modelados de los personajes presentan mĆ”s detalle en vello, arrugas y ropa, aunque las animaciones y la captura facial delatan que seguimos ante un tĆtulo de 2018.
La iluminación recibe tambiĆ©n un empujón. Warhorse no ha vendido grandes revoluciones en este apartado, pero en la prĆ”ctica los interiores se benefician de una luz mĆ”s difusa y creĆble, con haces que se filtran por ventanas y rendijas de forma mĆ”s convincente que en consolas de pasada generación. No hay cambios en la tecnologĆa base āno hablamos de un sistema dinĆ”mico equiparable al de Kingdom Come: Deliverance 2ā, pero sĆ de una implementación mĆ”s vistosa y consistente.
En cuanto a estabilidad, el estudio checo asegura que se ha trabajado para minimizar los fallos mĆ”s molestos que acompaƱaron al tĆtulo en sus primeros meses de vida. Las impresiones en PS5 y Xbox Series apuntan a una experiencia claramente mĆ”s pulida, sin bugs graves que bloqueen misiones o obliguen a cargar partidas antiguas, algo que sĆ llegó a ocurrir en el lanzamiento original en consola.
El motor sigue mostrando ciertos lĆmites: algunas animaciones secundarias continĆŗan siendo algo rĆgidas, la sincronĆa labial no siempre encaja con las voces y hay pequeƱos detalles visuales que delatan el paso del tiempo. Aun asĆ, la combinación de resolución 4K, texturas mejoradas y framerate muy superior consigue que la Bohemia del siglo XV luzca con mĆ”s fuerza y haga mĆ”s justicia al ambicioso diseƱo original de Warhorse.
Para completar el paquete, la versión de nueva generación integra ademÔs la cuenta Deep Silver Account, que centraliza progresos y opciones de comunidad, y ajustes grÔficos adicionales en PC para quienes quieran seguir apretando la configuración Ultra en ordenadores potentes.
Actualización gratuita, Game Pass y nuevas ediciones Royal
Uno de los puntos que mĆ”s se ha aplaudido entre los jugadores es la polĆtica de distribución. Warhorse y Deep Silver han confirmado que la actualización next-gen es gratuita para todos los usuarios que tengan el juego en PS4 o Xbox One. Basta con descargar la nueva aplicación nativa en PS5 o Xbox Series X/S para acceder a las mejoras visuales y de rendimiento sin pasar por caja de nuevo.
AdemÔs, la versión actualizada también se incorpora al catÔlogo de Game Pass, lo que permite a quienes juegan mediante suscripción disfrutar de la edición de nueva generación sin coste adicional en la cuota mensual. En algunos casos, es posible incluso transferir partidas entre generaciones, facilitando que quienes dejaron la historia a medias en la pasada generación puedan retomarla donde lo dejaron, ahora con mejor rendimiento.
Para los nuevos jugadores, Warhorse ha puesto a la venta dos ediciones diferenciadas de Kingdom Come: Deliverance en la actual generación. La Edición EstĆ”ndar incluye el juego base por 29,99 ā¬, mientras que la Royal Edition, por 39,99 ā¬, suma todos los contenidos descargables publicados: Treasures of the Past, From the Ashes, The Amorous Adventures of Bold Sir Hans Capon, Band of Bastards y A Womanās Lot. En algunos comercios y plataformas digitales, la Royal Edition de PS4 ha llegado a encontrarse muy rebajada, lo que permite comprar barato y beneficiarse igualmente de la actualización gratuita.
Warhorse y Deep Silver también han preparado paquetes conjuntos como Kingdom Come: Deliverance Saga, que agrupa la Royal Edition del primer juego y la de su secuela, con todos los DLC incluidos, a un precio superior orientado a quienes quieran sumergirse de lleno en toda la historia de Henry. En Europa, estos lanzamientos se enmarcan en la celebración del aniversario de Kingdom Come: Deliverance 2, que ha superado los cinco millones de copias vendidas y ha cosechado un gran reconocimiento entre prensa y jugadores.
En tĆ©rminos de calendario, la compaƱĆa ha optado por un lanzamiento prĆ”cticamente inmediato: el estreno de la versión nativa coincide con el aniversario del original, ocho aƱos despuĆ©s de su llegada inicial a PS4, Xbox One y PC. El juego, recordemos, se amplió en 2024 con una versión para Nintendo Switch, que se mantiene aparte de esta actualización centrada en hardware mĆ”s potente.
Idiomas, voces y una asignatura pendiente con el espaƱol
Junto al salto tĆ©cnico, la edición de nueva generación incorpora nuevos idiomas tanto en voces como en textos. Warhorse ha aƱadido doblaje al checo āidioma original del estudio y del contexto histórico del juegoā y al japonĆ©s, y ha ampliado la localización con subtĆtulos e interfaz en turco, portuguĆ©s de Brasil y ucraniano. Se trata de un esfuerzo por abrir el RPG a mĆ”s mercados internacionales, especialmente en Europa del Este y Asia.
Sin embargo, para los jugadores espaƱoles sigue habiendo una espina clavada: Kingdom Come: Deliverance continĆŗa sin doblaje al castellano, pese a que su secuela sĆ llegó completamente localizada con voces en espaƱol de EspaƱa, con un resultado muy bien valorado tanto por crĆtica como por la comunidad. El primer juego mantiene asĆ la combinación de textos traducidos y voces en inglĆ©s u otros idiomas disponibles, algo que muchos consideran una oportunidad perdida para equipararlo al segundo tĆtulo de la saga.
En LatinoamĆ©rica la situación es similar: no hay doblaje especĆfico para el mercado hispanoamericano, por lo que tanto en EspaƱa como en el resto del mundo hispanohablante los jugadores han de seguir recurriendo a los subtĆtulos. Para un RPG tan cargado de diĆ”logos y escenas narrativas, habrĆa sido un aƱadido especialmente bienvenido, pero Warhorse ha preferido centrar los recursos en el apartado tĆ©cnico y en idiomas adicionales distintos al espaƱol.
Aun asĆ, el hecho de contar con nuevas voces, sobre todo en checo, aumenta la sensación de autenticidad histórica para quienes decidan jugar con ese audio y textos en su idioma preferido. La ambientación bohemia gana matices y puede resultar una opción interesante para jugadores europeos interesados en una experiencia lo mĆ”s cercana posible al contexto original del juego.
El mismo RPG medieval realista: jugabilidad intacta
En lo jugable, esta actualización es deliberadamente conservadora. Warhorse ha reiterado en varias ocasiones que no hay cambios en mecÔnicas, sistemas o contenido: se trata del mismo Kingdom Come: Deliverance de 2018, con sus virtudes, sus asperezas y su particular ritmo. La estructura de misiones, el diseño de combate, las rutinas de los NPC y la progresión se mantienen tal y como estaban.
El juego nos pone en la piel de Henry, hijo de un herrero de Skalice, cuya vida se derrumba tras un ataque que arrasa su aldea. A partir de ahĆ arranca una historia de venganza, crecimiento personal y lealtades en la Bohemia de 1403, en pleno Sacro Imperio Romano GermĆ”nico. El enfoque es claramente realista: no hay magia, dragones ni criaturas fantĆ”sticas, sino conflictos polĆticos, guerras, intrigas y supervivencia en un entorno histórico recreado con bastante mimo.
Esa apuesta por el realismo impregna todas las mecĆ”nicas. Henry debe comer, dormir, cuidar su higiene y prestar atención a la ropa y a las heridas. Entrar en casas ajenas tiene consecuencias, robar afecta a la reputación y las decisiones en diĆ”logos abren o cierran vĆas para resolver misiones. Al inicio, el protagonista ni siquiera sabe leer, algo coherente con la situación social de la Ć©poca, de modo que aprender a hacerlo forma parte del propio proceso de progresión del personaje.
El sistema de combate, en primera persona y basado en direcciones de ataque y defensa, sigue siendo exigente y poco dado al espectÔculo fÔcil. No es un hack and slash, sino un conjunto de duelos donde pesan el timing, la resistencia, la colocación y el equipo. Esta dureza inicial, sumada a controles menos pulidos que los de la secuela, puede echar atrÔs a parte del público, especialmente en las primeras horas, pero también aporta una sensación de logro cuando se domina.
La versión de nueva generación no retoca estas bases, ni importa las mejoras de combate vistas en Kingdom Come: Deliverance 2. Algunos jugadores habrĆan preferido ver ciertas ideas de la secuela trasladadas al original, pero el estudio ha optado por preservar la experiencia tal y como fue concebida, con un simple lavado de cara tĆ©cnico y sin reequilibrar el juego o rediseƱar sistemas centrales.
Dificultad, duración y contenido adicional
Kingdom Come: Deliverance mantiene sus dos niveles de dificultad principales: normal y extremo āeste Ćŗltimo ya se incorporó en su dĆa mediante una actualización gratuita y sigue presente en la edición nativaā. Incluso jugando en normal, el tĆtulo puede resultar desafiante si no se asume su filosofĆa pausada y metódica. Aprovechar todas las herramientas disponibles y entender bien las reglas del juego es casi obligatorio para avanzar con soltura.
A medida que se domina el sistema de combate, el uso de habilidades sociales y el sigilo, la curva se vuelve mĆ”s llevadera, pero en dificultad extrema la propuesta estĆ” orientada claramente a quienes buscan sufrir las inclemencias del medievo en primera persona. No hay grandes cambios respecto a lo que ya se conocĆa, por lo que veteranos y reciĆ©n llegados se encontrarĆ”n con el mismo reto que ofrecĆa el tĆtulo en 2018, ahora con menos fricciones tĆ©cnicas.
En cuanto a contenido, estamos ante un RPG de dimensiones considerables. Completar sólo la campaña principal puede rondar o superar fÔcilmente las 70-80 horas, cifra que aumenta en función del interés por las misiones secundarias, minijuegos, actividades opcionales y exploración libre. Es un juego pensado para dedicarle tiempo y sesiones largas, mÔs que para partidas rÔpidas sueltas.
La Royal Edition, por su parte, aƱade cinco expansiones de contenido descargable que amplĆan tanto la historia como las posibilidades jugables: desde reconstruir una aldea en From the Ashes hasta nuevas tramas centradas en personajes secundarios o la opción de contar con un perro como compaƱero. Para quienes se enganchan a la propuesta, estos DLC suponen decenas de horas adicionales.
Sumando campaƱa principal, misiones secundarias y contenidos extra, no es difĆcil que la experiencia total de Kingdom Come: Deliverance se dispare muy por encima de las 100 horas. Unido a la actualización gratuita y a la mejora de rendimiento en PS5, Xbox Series X/S y PC, la relación entre tiempo de juego y precio resulta bastante competitiva dentro del mercado actual de RPGs, especialmente en Europa, donde el tĆtulo ya contaba con una base de fans consolidada.
Esta edición nativa de Kingdom Come: Deliverance no reinventa el RPG medieval de Warhorse ni corrige sus aristas jugables mĆ”s conocidas, pero sĆ lo sitĆŗa por fin en un terreno tĆ©cnico acorde a las consolas actuales. Quien disfrutó el juego en su dĆa tiene ahora la opción de revisitarlo con mejor imagen y mayor fluidez, sin costes aƱadidos, y quienes llegaron a la saga con la segunda entrega encuentran por fin una puerta de entrada al origen de la historia de Henry sin tener que sufrir los problemas de rendimiento de PS4 y Xbox One. Bohemia no cambia, pero se ve y se siente mejor preparada para la generación en la que estamos.
