Scarlett y nada más: esta es la razón por la que no habrá Xbox barata de nueva generación en el 2020

La conferencia del E3 de Microsoft destacó por la presentación oficial de Project Scarlett, la próxima generación de Xbox que traerá grandes novedades en cuanto a rapidez y potencia gráfica. Y aunque Microsoft desveló por fin su próxima consola, entre los usuarios seguía existiendo una pregunta sin respuesta. ¿No habíamos quedado en que tendríamos dos consolas?

Será una y no dos consolas las que lance Microsoft en el 2020

Project Scarlett

Las dudas tiene su fundamento, ya que si nos remontamos a la conferencia del E3 del 2018, Phil Spencer anunció de que estaban trabajando en dos plataformas que verían la luz en el futuro. Más adelante sabríamos que estas dos plataformas serían Lockhart y Anaconda, dos consolas que aparecerían en el roadmap planeado por la compañía para el 2020, pero que rápidamente se esfumarían (o dejarían de tener sentido) con la confirmación de Project Scarlett.

Lo que pasó ya lo sabes. El directivo de Xbox especificó que estaban completamente centrados en Scarlett, confirmando así la finalización de esfuerzos con el programa de retrocompatibilidad (como se anunció horas más tarde) y dejando caer de manera indirecta que no habría una segunda consola más para presentar.

Pero muchos no querían ver la realidad, y nosotros mismos, sin confirmación ni declaraciones oficiales, tampoco. Pero ahora gracias a una entrevista realizada por Business Insider a Spencer, sabemos que efectivamente Scarlett será la única consola que verá la luz en el 2020. Con cierto tono bromista, Spencer respondió a la pregunta de por qué dijo consolas en plural en el pasado E3, asegurando que con el lanzamiento de Xbox One S All-Digital Edition ya serían dos consolas las anunciadas.

Obviamente la frase servía para salir del paso, ya que todos sabemos que su primer anuncio se refería a consolas de nueva generación. ¿Por qué ha cambiado Microsoft de idea?

¿Por qué Microsoft no lanzará dos consolas de nueva generación?

Tanto Paul Thurrot como la gente de Digital Foundry coinciden en los pensamientos relacionados con esta decisión. Tras hablar con gente cercana a Microsoft y relacionados con la industria, todos coinciden en que, si desarrollas dos sistemas con diferente potencial, los desarrolladores encargados de hacer juegos tendrán que trabajar primero en la versión de menos potencia para luego reescalar a la plataforma más potente.

Esto se hace simplemente por facilidad en el trabajo, ya que hacerlo al revés complicaría bastante las cosas. ¿Qué se obtiene con esto? Pues obviamente juegos limitados por la potencia del hardware menor, algo que se traduciría en juegos que no sabrían sacar el máximo potencial de la consola más poderosa, véase Project Scarlett. ¿Estrenar una nueva generación con juegos menos potentes y atractivos que los de Sony con su futura PlayStation 5? Parece que en esta ocasión han estado rápidos (o atentos) en Microsoft.