Xbox Game Pass pierde usuarios: ¿hay razón para borrarse del servicio?

No es de ahora pero desde hace algún tiempo se vienen enfrentando dentro de los mentideros gamers dos facciones que parecen irreconciliables: por un lado los que ven en modelos de negocio como Xbox Game Pass el futuro de la industria, y los que creen que es un sacrilegio ofrecer títulos al peso. Sea como fuere, parecía que las cifras conseguidas desde su puesta en servicio en junio de 2017 estaban gustando a Microsoft, pero en los últimos tiempos la tendencia está cambiando.

Falta chicha en Game Pass

En los últimos días se ha convertido en tendencia de mensajes en redes sociales los usuarios que están anunciando que abandonan Game Pass, y lo están haciendo al calor de lo que ellos consideran como una razón de peso, como es que el servicio de suscripción lleva meses sin ofrecer títulos verdaderamente importantes. De esos que se denominan como AAA y que en el caso de Sony suelen marcar la diferencia frente a su competencia al ser exclusivos de sus consolas.

Es cierto que tras el arreón de Microsoft el año pasado con su Forza Horizon 5 y Halo Infinite, no ha llegado nada importante salvo esa legión de obras menores que no están mal, pero tampoco son de las que nos hacen pagar sin dudar los 12,99 euros de la modalidad Ultimate (Xbox + PC). Y lo peor de todo es que por el horizonte no asoman buenas noticias porque hace apenas una semana nos enterábamos de que dos de los platos fuertes, AAA y exclusivos de Xbox, como eran Starfield y Redfall, se retrasaban y no llegarán estas navidades.

Ese bajón de ver cómo dos candidatos a formar parte de Xbox Game Pass desde el primer día de lanzamiento se marchan a la (indeterminada) primera mitad de 2023, seguramente haya hecho pensar a los usuarios si no merece más la pena pagar por esos títulos que juegan en el servicio pagándolos por separado, más que dentro de una suscripción que les obliga a usarla todos los meses a un ritmo constante para sacarle rentabilidad. Y es que en muchos casos, éxitos como Carrion o Tunic o Trek to Yomi, apenas cuestan 20 euros por lo que si invertimos un par de meses en terminarlos, ¿para qué soltar 26 euros de Game Pass para el mismo periodo de tiempo?

¿Hay razones para darse de baja?

Los comentarios que se han podido leer en los últimos días desde luego apuntan claramente a esa falta de juegos AAA como la principal razón para darse de baja. Responsables de webs, editores y periodistas especializados han compartido en redes sus motivos, que van desde “el servicio es excelente, pero no hay exclusivas AAA que me obliguen a quedarme” a «volveré cuando los títulos [importantes] comiencen a llegar». Así que parece claro dónde tiene Microsoft un problema.

No hace falta analizar mucho la situación para confirmar que el problema de Microsoft, no ya en el propio Game Pass, sino en sus propias consolas, está en las franquicias exclusivas, que cuando vamos camino de dos años desde el lanzamiento de Xbox Series X|S sigue tan seco como siempre, con apenas dos apariciones y siempre las mismas: un Forza, un Halo y poco más.

Con Bethesda retrasando sus lanzamientos (exclusivos) y con Activision Blizzard sin saber todavía cómo impactarán en el ecosistema Xbox con sus juegos en los próximos tiempos, es muy posible que Game Pass tenga en 2022 una pequeña travesía del desierto que podría alargarse hasta buena parte de 2023. Al menos hasta que asomen Starfield y Redfall. Y es que cuando lo fías todo a tu servicio de suscripción mensual, pasan estas cosas si no tienes claro cuál es el principal reclamo por el que los usuarios te contratan un servicio.

Fuente > Kotaku

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