Mantén bajo control la temperatura de tu Raspberry Pi

Ahora que estamos en pleno verano y las temperaturas suben es importante que todos nuestros dispositivos cuenten con un buen sistema de disipación. Para que puedan seguir ofreciendo su mejor rendimiento. El problema es que no a todos le podemos realizarle una mejora en este aspecto. Sin embargo, a la Raspberry Pi sí y aquí tienes algunas soluciones para mantener el calor a raya.

Raspberry Pi y su falta de sistema de disipación

La primera Raspberry Pi se diseñó para cumplir con un requisito básico: ser un producto que cualquiera puede comprar. Esa idea original de su creador, el cual quería que los estudiantes de carreras técnicas pudiesen tener acceso a un ordenador que le permitiese poner el práctica todo lo que iban aprendiendo de forma teórica, se ha respetado generación tras generación.

Claro que para conseguir esos precios asequibles hay que realizar ciertas concesiones y una de ellas es la de no incluir ningún sistema de refrigeración. Algo que en parte está justificado porque es un producto con tantos usos que no tendría sentido hacerlo. Porque si The Raspberry Pi Foundation optase por un sistema de ventilación pasivo o activo, seguro que habría usuarios que necesitaría lo contrario o contarían con soluciones alternativas que para el tipo de proyecto a realizar serían mucho más eficientes por consumo, espacio, etc.

Por tanto, que no incluya disipación más allá de la propia de cada componente al expulsar el calor que genera no es un problema. Pero si vas a hacer un uso intensivo de placa, durante largos periodos de tiempo o manteniéndola encendida las 24 horas del día y los 7 días de la semana, mejor contar con uno de estos sistemas para así garantizarte que sacas el máximo rendimiento en todo momento.

Así que aquí tienes algunas opciones que podrían interesarte si has empezado en esto de la Raspberry Pi y notas que necesitas una ayuda extra para exprimir al máximo todo su potencial. Aunque también te daremos algunos consejos que por básicos que parezcan a veces puedes llegar a volverte loco si no los tienes en cuenta.

Disipadores pasivos para Raspberry Pi

La primera opción para mejorar la disipación del calor en las Raspberry Pi son los sistemas de disipadores pasivos. Estos lo único que hacen es ayudar a la CPU, GPU o restos de chips como los de memoria, etc., a liberar de forma óptima el calor que general mediante una mayor superficie.

Es decir, como seguro que ya habrás visto en muchos otros dispositivos hoy en día, un bloque de aluminio o cobre permite que el calor se transmita del chip a él. Gracias a esa mayor superficie el calor concentrado se reduce y luego se va liberando o desprendiendo a través de la radiación al aire. Así que son una solución más efectiva a medida que el tamaño del disipador es mayor.

Disipadores de bajo perfil para Raspberry Pi 4

Este pack compuesto por ocho disipadores para Raspberry Pi 4, aunque también podrían usarse en otros modelos, ofrece bloques con un perfil bajo que resultan ideales para usar junto a aquellas carcasas que no permiten otros de mayor tamaño por una sencilla razón de espacio. Además ya incluyen el propio adhesivo termoconductor, de modo que sólo es quitar el papel protector, colocar en el chip y listo.

AptoFun disipadores de cobre

Estos disipadores de cobre son de mayor tamaño (22 x 8 x 5 mm) y a pesar de no estar hechos exclusivamente pensando en la Raspberry Pi se pueden usar sin problemas. Es más, hay usuarios que sólo compran adhesivo término y reaprovechan disipadores que puedan tener de tarjetas gráficas u otros equipos que los incluyen.

Carcasa disipadora de aluminio

Por último, existen carcasas para la Raspberry Pi que son en su conjunto un gran disipador pasivo. En este caso, la propuesta que te compartimos no sólo cubre por completo la Raspberry Pi 4, también la protege e incluso una serie de «columnas» que llegan hasta el SoC principal, las memorias RAM y el controlador USB que son los elementos que más se calienta. Así, junto a unas pegatinas térmicas que se coloca en ellos, el calor de desprende a la carcasa y gracias a su gran superficie resulta más fácil de disipar frente a modelos más pequeños.

Ventiladores para la Raspberry Pi

La disipación pasiva tiene una ventaja obvia: al no tener ventilador tampoco hay ruido. Sin embargo, el zumbido de un ventilador como los que se suelen usar en los disipadores activos para Raspberry Pi se compensa con un mayor poder a la hora de reducir el calor en dicho componente.

Por tanto, cuando se usa una Raspberry Pi para tareas mucho más exigentes o durante largos periodos de tiempo es recomendable optar por estas soluciones en lugar de la anterior o directamente no usar nada. Porque la temperatura tanto en reposo como con la carga de CPU al 100% puede llegar a ser prácticamente la mitad que si no se usase nada. Además, hay tantos modelos, que seguro que encuentras el que mejor se adapte a ti. Para nosotros tres buenas opciones para refrigerar la Rasbperry Pi son:

Raspberry Pi 4 Case Fan

Esta es la opción oficial, un ventilador que llega con su propio disipador para colocar en el procesador de la placa. Así, junto a esa carcasa todo queda perfectamente colocado y se facilita una corriente de aire óptima para el diseño de la placa. Aunque hay muchas opciones similares e incluso podrías adaptar un ventilador similar que se vende también suelto a tu actual carcasa o lugar donde tengas ubicada la Raspberry Pi.

GeekPi Ice Tower

Su buscas algo con un mayor poder de disipación para tu Raspberry Pi, aquí tienes este GeeekPi Ice Towe. Esta es una solución similar a los disipadores activos que puedes ver en la gran mayoría de ordenadores PC de sobremesa.

El conjunto eso sí no sólo ofrece un mayor poder de disipación, también unas dimensiones mucho más generosas así que tendrás que tenerlo en cuenta a la hora de usar determinadas carcasas o cómo quieras aprovechar la Raspberry Pi.

GeeekPi Low Profile

Si buscas algo con un gran poder de disipación y un perfil más bajo, el propio fabricante GeeekPi también cuenta con otras opciones como esta que puedes ver en las imágenes. Sigue siendo una solución más voluminosa que las pasivas, pero en altura es más reducida y eso podría facilitar el uso de terminados espacios o carcasas. Además, si tienes un poco de maña o impresora 3D podrías incluso crear un mini PC como si fuese un torre miniaturizada que quedaría bastante llamativa en tu escritorio o allá donde quieras ubicarlo. Aunque muchos suelen optar por esta opción cuando montan su propio NAS o servidor con Raspberry Pi.

Dónde no colocar nunca una Raspberry Pi

La propia naturaleza de la Raspberry Pi hace que muchos usuarios acaben colocándola o usándola en prácticamente cualquier lugar. Por ejemplo, detrás del televisor o junto a otros dispositivos habituales de su día a día. Y es una opción completamente válida, pero como puede ocurrir en otras ocasiones hay que tener en cuenta algunos detalles:

  • No coloques las Raspberry Pi junto a cualquier otro dispositivo fuente de calor, sobre todo si la vas a usar sin ningún tipo de sistema de refrigeración
  • Evita los lugares cerrados donde no fluya el aire, porque eso hará que el propio aire caliente que desprende la Raspberry Pi acabe más concentrado aún
  • Si la vas a colocar en algún mueble, vigila que los rayos de sol no incidan sobre la carcasa. Es algo evidente, pero a veces se olvida y te puedes volver loco hasta dar con el problema real

Así que ya sabes, si haces un uso 24/7 de tu Raspberry Pi o le exiges el máximo cuando la enciendes para ejecutar emuladores, etc. te conviene invertir un poco y mejorar la disipación de la misma. Si el ruido no te molesta, estos últimos son los mejores, pero si es así, las carcasas completas de aluminio tampoco pintan mal.

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