Samsung Galaxy Z Flip: adelantado a su tiempo

Samsung Galaxy Z Flip: adelantado a su tiempo

Carlos Martínez

Hacía mucho tiempo que un teléfono no llegaba para impresionarnos con su diseño, y es que, a día de hoy, todos los teléfonos nos parecen el mismo. Pero la tecnología avanza, y los primeros grandes avances del futuro, ya están aquí, y es justo en este preciso momento donde el Galaxy Z Flip nos sorprende con su tecnología. Pero, ¿será suficiente?

El futuro se vuelve a plegar

No es el primer plegable de Samsung, lo sabemos, pero sí es el primer plegable de la compañía que se puede tomar en serio. La razón  de esta conclusión no es otra que la infinidad de errores de diseño con la que llegó el Galaxy Fold, una ristra de errores que acabaron cavando su propia tumba. Sin embargo, en esta ocasión tenemos un trabajo mucho más fino y mejor terminado.

Características del Galaxy Z Flip

Pero antes de contarte todo sobre la experiencia plegable, vamos a hacer un rápido resumen de lo que ofrece este Galaxy Z Flip:

  • Pantalla de 6,7 pulgadas: Muy larga en longitud, y aunque se ve bien, no llega a la calidad de los paneles AMOLED de los Galaxy S o Galaxy Note.
  • Doble cámara trasera: De 20 MP, con calidad aceptable, sin grandes lujos y rendimiento correcto. Sacarás buenas fotos, pero no espectaculares ni mucho menos con capacidad de defenderse en situaciones complicadas de luz.
  • Cámara frontal: está escondida en la pantalla y ofrece resultados muy normales. Además, queda bastante eclipsada con la función de la pantalla externa, que nos permite usar la cámara trasera para selfies (obteniendo así más calidad en la imagen).

  • Procesador: Un Snapdragon 855+ que te ofrecerá rendimiento excelente para todo tipo de usos. Quizás, el componente de hardware más completo y destacado que podemos encontrar en el dispositivo.
  • Batería: 3.300 mAh con el que completar la jornada con sufrimiento. Un poco de mayor capacidad no habría venido nada mal.

Tras este repaso, ¿no crees que estamos ante un teléfono muy normal que le costaría destacar en el mercado? Ese es principalmente el problema que le encontramos a este Z Flip, ya que su pantalla plegable no justifica el conjunto general del producto.

El gusto de plegar

Pero no nos malinterpretes. La sensación de plegar el teléfono es brutal. Es importante mencionar que, aunque sea otro teléfono plegable como el Galaxy Fold, aquí la intención es diferente, ya que Samsung busca ofrecerte un teléfono que casi no notes en tu bolsillo.

Con el Galaxy Fold, la idea era de tener un teléfono que poder convertir en tablet, pero aquí, es la de convertir un teléfono en algo que casi no podamos notar que llevamos encima. Y eso mola mucho, sin embargo, no está ejecutado a la perfección.

Diseño por mejorar

Sólo hay que coger el teléfono con una mano para descubrir que pesa bastante y que necesitamos la otra mano para abrirlo. Olvídate de ese viejo gesto de abrir el teléfono con inercia o colgar una llamada rápidamente cerrándolo con fuerza. Es muy complicado hacer los gestos de abrir y cerrar con una mano, y eso afecta a la experiencia tipo concha a la que estamos acostumbrados a ver desde hace mucho tiempo.

El teléfono es delicado, y eso ha obligado a Samsung a no cometer otra vez los mismos fallos que con el Fold. Esto se traduce en un diseño tosco… en la cara interior. Y es que exteriormente es perfecto. Pliegue perfecto, sin huecos, y un peso perfectamente equilibrado. En serio, el acabo en la cara exterior del dispositivo sigue manteniendo los alto estándares de Samsung en cuestión de biseles, acabado perfecto y detalles de joyería.

Las dos caras de la moneda

Pero en la cara interior, parece que estamos ante un teléfono de hace décadas. Los marcos son anchos y para colmo tienen una altura bastante importante que choca mucho con los diseños a los que nos tiene acostumbrado Samsung. Obviamente son limitaciones impuestas por la pantalla, ya que requiere la mejor protección para evitar roturas. Pero si hay algo que molesta visualmente son las piezas a modo de agarre que se encuentran en la zona de la flexión. Están a la vista y son horribles, pero no son más que elementos imprescindibles para velar por la seguridad de la pantalla.

La mayoría del tiempo el teléfono estará cerrado, con la pantalla protegida, así que con la idea de poder saber quién nos llama o qué notificaciones tenemos pendiente, Samsung ha incluido una pequeña pantalla con la que poder ver la información. Pero poco más. La pantalla es tan pequeña que no sirve para mucho más, e incluso utilizando la función de la cámara, se nos queda corta para encuadrar correctamente.

¿Hubiéramos incluido una pantalla de mayor tamaño? Seguro. ¿Había incrementado el precio del dispositivo? Pues también.

Pantalla excelente, pero no perfecta

El panel AMOLED utilizado se ve bastante bien, pero no llega a la calidad de los Galaxy S o Note. Esto es algo especialmente visible en las imágenes de fondo negro y mucha iluminación, ejemplos donde la pantalla le falta ese grado de punch en luminosidad y contraste, que sí dan otros dispositivos de Samsung.

No puedo dejar tampoco de lado el tema del pliegue, algo que está presente, pero que rápidamente pasará desapercibido. Si lo buscas lo vas a encontrar rápidamente, pero si te olvida de él, podrás vivir con ello sin grandes problemas. El problema está, quizás, en que se nota al pasar el dedo por la pantalla cuando hacemos scroll, por lo que es algo que todavía tiene que perfeccionarse.

Un lujo demasiado caro

¿No crees que todos estos detalles relacionados con la pantalla pesan demasiado? Esa es la impresión que tengo con este dispositivo plegable, un terminal alucinante que parece recién llegado del futuro, pero que sufre limitaciones insalvables producidas por tecnología actual. Todo lo que rodea a la pantalla no está a la altura de esta, y eso hace que sintamos el Galaxy Z Flip como un dispositivo más cercano a un estado de prototipo que de producto final.

Por todo esto, su precio de 1.500 euros nos parece un sin sentido, ya que estamos ante una primerísima generación con un margen de mejora tan amplio, que quedará obsoleto cuando menos te lo esperes.