Cómo conseguir la mejor calidad de imagen en cada servicio de streaming

Cómo conseguir la mejor calidad de imagen en cada servicio de streaming

Daniel Marín

Invertiste una buena suma de dinero en el televisor que tienes en el salón de tu casa. Te peleaste con tu operadora para que te dejara la línea de fibra óptica de banda ancha a un precio relativamente asequible. Utilizas un dispositivo de última generación para reproducir tus contenidos y pagas religiosamente todos los meses la membresía más avanzada que te ofrece tu servicio de streaming de confianza. Y ahora llega la pregunta: ¿Estás viendo tus películas y series a la máxima calidad posible? Si no estás absolutamente seguro de la respuesta, quédate en este artículo en el que te explicaremos punto por punto qué puede mermar la calidad de imagen de las series de televisión y las películas que vemos en streaming.

¿Estás aprovechando la calidad máxima de tu suscripción?

A los responsables de marketing que trabajan para las distintas compañías tecnológicas les encantan las siglas y los estándares. Compramos un televisor 4K porque nos dicen que es lo mejor de lo mejor, pero no nos vale uno cualquiera. El modelo que vamos a poner en casa debe ser compatible con HDR. Nos empapamos de nombres y tratamos de encontrar siempre lo que más nos conviene. Pero… ¿aprovechamos realmente toda la tecnología y las características que pagamos?

Los servicios de streaming han revolucionado nuestra forma de consumir contenido. Muchos preferimos pagar por unas cuantas plataformas cada mes y dejar atrás el modelo anterior de televisión por cable, que te ata a un decodificador y en el que estás sujeto también a horarios y programaciones. Cada plataforma de contenido es única, y todas tienen su membresía que permite disfrutar de contenido en 4K. Normalmente pensamos que acceder a esto es tan fácil como poner la tarjeta y pasar por caja. Pero hay factores que pueden estar haciendo que no disfrutes al máximo la experiencia por la que estás pagando.

Empecemos por el televisor

Vamos a empezar por lo más básico. Cada televisor o pantalla que utilicemos para ver películas y series tiene una determinada resolución. Esta viene dada de fábrica y lo que nos indica es el número total de píxeles que tiene el panel. Cuando hablamos de una pantalla Full HD, hablamos del estándar de 1.920 por 1.080 píxeles. Y cuando hablamos de 4K, realmente hacemos referencia a una pantalla que tiene aproximadamente 4 millones de píxeles, pues el 4K no es realmente un estándar como tal, aunque parezca mentira.

Si tu televisor es Full HD (también conocido como 1080p), no es que estés viendo mal tu streaming, sino todo lo contrario. Estás pagando por una resolución que no puedes usar. Por ese mismo motivo, si no compartes tu cuenta, no tienes más dispositivos y estás pagando un extra para alcanzar esa resolución, estás malgastando parte de tu presupuesto.

Por otro lado, también solemos hablar del HDR. Esto no hace referencia a los píxeles, sino al rango dinámico de tonos que puede ofrecer el panel. Este parámetro está estandarizado, y solo unos cuantos servicios de streaming ofrecen contenido para este tipo de pantallas.

Cada servicio de streaming tiene su plan

Llegamos a uno de los puntos más importantes. En la actualidad hay dos tipos de servicios de suscripción:

Plan único

Ofrecen una única membresía que es homogénea para todos los usuarios. Es el caso de Disney+ y Apple TV+. Tengas o no un televisor 4K, el único plan que puedes contratar te da derecho a acceder a contenido en esta resolución.

Plan por tramos

La mayoría de las plataformas han optado por este tipo de suscripción. Los planes básicos ofrecen resoluciones más comedidas a precios más económicos. A medida que queremos más pantallas simultáneas o mejor calidad de imagen, tocará pagar un poco más.

En este apartado, cada servicio es un mundo. Incluso una misma compañía puede ofrecer planes diferentes en función del país en el que te encuentras. Netflix es el caso más polémico de todos. Su membresía más básica ni siquiera ofrece resolución HD. El plan de dos pantallas permite únicamente la resolución Full HD, y solo el plan premium soporta el contenido 4K.

El dispositivo de reproducción es importante

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No es lo mismo ver el contenido en tu Smart TV que en el teléfono móvil. Hay muchos servicios de streaming que limitan la calidad del contenido en función del dispositivo que estamos usando:

Limitaciones por tipo de dispositivo y sistema operativo

Por ejemplo, si tienes un móvil con resolución QHD, algunos servicios de streaming como HBO Max (que tienen plan único en España) no te va a dar el máximo. Ocurrirá lo mismo si tienes un móvil con resolución 4K, aunque no son bastante comunes. Otros tienen limitaciones por dispositivos. Prime Video de Amazon ofrece resolución 4K en teléfonos Android, pero no en iPhone o iPad. Si tienes la opción, es mejor que veas el contenido de Prime Video en Android que en iOS.

Limitaciones por el navegador

En las raras ocasiones en las que un servicio de streaming ofrece compatibilidad con 4K en el navegador, como Netflix, a menudo no se aplica a todos los navegadores. Para continuar con el ejemplo, Netflix ofrece 4K para Microsoft Edge, Safari y la aplicación de Netflix en Windows. La lista de compatibilidad puede ir cambiando, pero nos da una idea de por dónde van los tiros. Si estás viendo Netflix en Chrome, Firefox o Brave, no estás aprovechando la resolución 4K.

La conexión a internet puede jugar un papel importante

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En muchos de los servicios de video que usamos en Internet, como es el caso de YouTube, podemos seleccionar la resolución a mano. Si en algún momento tenemos mala cobertura, podemos bajar la resolución para evitar que la reproducción se vaya cortando. No obstante, en los últimos años, esta tecnología se ha ido mejorando, y la merma de calidad se aplica de forma automática. Con los servicios de streaming ocurre exactamente lo mismo, solo que de forma silenciosa.

Si tu velocidad de Internet es buena y estable —tienes tu televisor cerca del router o conectado directamente por cable Ethernet—, rara vez vas a notar una bajada brusca de calidad. Sin embargo, si el ambiente está saturado, tienes mala conexión o tu router es de esos que tiene bajones, el vídeo que consumas se va a ver afectado.

Cada servicio recomienda unos parámetros en base a la codificación que dan a su contenido y a la resolución escogida. Para el 4K, Netflix recomienda una conexión de 15 megabits por segundo como mínimo. HBO Max requiere una mejor conexión, pues como mínimo te pedirán una conexión de 25 mbps (aunque recomiendan 50 megabits por segundo para evitar problemas).

Independientemente del plan de Internet que tengas contratado en casa, dependerá de la cobertura que ese ancho de banda llegue o no a tu televisor o dispositivo de reproducción. Si tu router está muy alejado o hay paredes anchas entre el enrutador y tu televisor, la calidad bajará y nadie te avisará de ese hecho.

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