Influencers de mentira que triunfan en Instagram

Influencers de mentira que triunfan en Instagram

Pedro Santamaría

¿Te imaginas que ese perfil de Instagram que tanto te gusta, con el que interactúas y te resulta inspirador no fuese real? Pues igual es cierto, los influencers virtuales ya están en Instagram.

Vidas generadas por ordenador

Instagram lleva tiempo siendo catalogada por muchos usuarios como una red llena de mentiras, un lugar donde mucho de lo que se ve publicado realmente no existe.

Ya sabes, perfiles que sólo cuentan experiencias maravillosas, que muestran lugares increíbles y todas esas otras cosas por las que llegas a pensar que no puede ser, que no es normal que existan tantas vidas perfectas.

No vamos a negar que tanto los que critican estas cosas como los que las defienden tienen razón, aunque no es un problema exclusivo de Instagram. Internet en general está plagado de esa distorsión de la realidad provocada por la necesidad de gustar, de obtener el like.

Pero lo más interesante de este mundo de las redes sociales no es ver ni descubrir quién está aparentando tener una vida que no es real, sino esas nuevas “vidas” que nos empiezan a rodear y que, tal vez, no nos hemos dado cuenta que son vidas sintéticas.

En los últimos meses, aunque algunos ya llevan unos años coexistiendo entre nosotros, los influencers virtuales han ido ganado popularidad en Instagram. Personas que sólo son reales en la red o redes en las que están presentes, que no verás nunca por la calle paseando, tomando un café o asistiendo a cualquier evento.

A pesar de ello, acumulan miles de seguidores y las marcas pagan elevadas cantidades de dinero para que promocionen o muestren sus productos. Exactamente igual que se haría y hacer con una persona real.

Influencers virtuales y la relación con ellos

Lil Miquela Instagram

Es probable que te hayas cruzado con alguno de estos influencers en algún momento y no te hayas dado cuenta. Aunque antes, tiremos un poco la vista atrás.

El uso de personajes no reales como modo de atracción no es algo que esté pasando ahora de forma exclusiva. Hace ya años que han existido perfiles cuyo protagonistas eran personajes generados por ordenador.

Un ejemplo de esto fue la banda Gorillaz. Detrás de ellos estaban Damon Albarn y Jamie Hewlett, pero sólo eran los que creaban la música. Los personajes con los que la gente se identificaba luego eran dibujos animados.

Eso sí, en este caso de Gorillaz el usuario que seguía la banda tenía claro que eran algo ficticio, porque resultaba fácil de reconocer que eso era así. Pero los nuevos influencers virtuales de Instagram son todo lo contrario.

Lil Miquela, Bermuda, Blawko o Shudu entre otros son “personas” con apariencia muy real. Vale, en algunos momentos puede chocar su estética, pero son muchos los que la confunden con una persona real como tú, como cualquier de nosotros.

Algunos nacieron como simples experimentos, pero tras la buena aceptación empezaron a dotarles de nuevas herramientas para que tuviesen la capacidad de crear en sus perfiles las mismas comunidades, reaccionar y generar ese engagement que tanto interesa a las marcas y por lo que están pagando importantes cantidades de dinero para promocionar sus productos.

Sí, puede parecer una locura, pero está ocurriendo. Y si te preguntas ¿por qué pagar tanto dinero a un perfil virtual en lugar de a una persona real? ¿son igual de creíblee?

Pues, vayamos por partes. Pagar a un personaje virtual permite tener un control sobre el discurso que con usuarios reales no está asegurado. Y claro, una salida de tono puede provocar un daño importante para el anunciando. Por eso son interesantes y se les paga ya tanto. Además, aunque parezca banal, no envejecen si sus creadores no quieren.

Sobre si son más o menos creíbles, lo que da credibilidad no es la persona sino la historia que se cuenta. Ahí está la clave, si con su historia son capaces de conectar con el usuario da igual si son virtuales o reales. Además, puede que a ciertas generaciones sí que les resulte más chocante saber que son influencers virtuales, pero a los más jóvenes, acostumbrados a la interacción en internet desde pequeños, no.

Así que, vete acostumbrado y aceptando que, tal vez, el próximo influencer que te cautive podría ser virtual. Y si eres influencer, este será tu enemigo.