Usuarios de BMW están pirateando sus coches como si fuera un móvil

Usuarios de BMW están pirateando sus coches como si fuera un móvil

José Luis Sanz

Llevamos ya unos años donde se ha consolidado un modelo de negocio en muchos ámbitos que conciben los productos como un servicio. Es decir, parece que no compramos algo para tenerlo en propiedad y disfrutar de él cómo, cuándo y dónde queramos, sino que estos objetos pasan a formar parte de una especie de bien que todavía controla la empresa que nos lo ha vendido y solo nos da acceso a un determinado beneficio tras un pago mensual de unos cuantos euros.

El pago por servicio llega a los coches

Exactamente no podemos fijar un momento en el que el mercado cambió en esa dirección, pero de hacerlo seguramente situaríamos ese instante en el día que desde el móvil fue posible pagar y convertir en periódico ese gasto. Con apenas dos clics en la pantalla del teléfono ya podíamos suscribirnos a una plataforma de streaming, o elegir opciones dentro de un mismo servicio para personalizar los beneficios por los que queremos pagar mes a mes.

Así que era evidente que cuando nuestro coche llegara al territorio de los smartphones algo así podía ocurrir. Y de hecho se está produciendo. Tanto que nos ha dejado decisiones tan controvertidas por parte de empresas como Tesla, que lanzará una suscripción mensual por el pack de conducción autónoma cuando lo lance comercialmente. O BMW (en Reino Unido), donde hemos conocido que quiere cobrar a los usuarios de sus coches una cantidad cercana a los 18 euros al mes por la activación y uso de los asientos calefactables de aquéllos que no pagaron por el pack cuando lo compraron nuevo. Es el caso de los BMW M4 de 2014.

Movimientos así significan que a las marcas no les importa vendernos un coche con extra instalados, pero desactivados, que tienen un coste importante en su fabricación si, en el horizonte, aparece la posibilidad de cobrarnos por hacer uso de ellos. Por lo que se abre las puertas a un negocio que puede reportar importantes beneficios. ¿O no?

Llega la reacción de los usuarios

Pero claro, ante prácticas así, algunos usuarios de vehículos de marcas como BMW, Volkswagen o Audi han decidido saltarse esos planes y rebelarse para activar todas las funciones recurriendo a servicios que hacen lo mismo que los concesionarios oficiales pero por un precio bastante inferior. Al fin y al cabo no hablamos de invertir dinero en componentes o sistemas extra (que cuestan lo suyo), sino en activar los que tenemos instalados y que el fabricante ha puesto ahí a pesar de que no los solicitamos en su día.

Por ejemplo, hay usuarios que optan por esta activación (¿pirata?) lejos de los servicios oficiales de las marcas y pueden, en el caso de algunos modelos de BMW, activar CarPlay y las órdenes de voz en su coche por apenas 48 euros. Bastante menos que lo que les van a pedir en un concesionario oficial.

BMW CarPlay.

Los coches, con sus sistemas operativos y funciones inteligentes se han convertido en una especie de teléfonos móviles donde se puede poner y quitar lo que queramos a demanda: no solo activar los asientos calefactables, sino también mejorar la navegación satelital y la precisión de los mapas, permitir que la TV reproduzca contenido cuando se circula por carretera (algo que está terminantemente prohibido) o que las ayudas a la conducción como la gestión de velocidad, seguimiento del carril, etc. se pongan en funcionamiento sin necesidad de tener que pagar lo que pide, en este caso, BMW.

Lo que parece claro es que en los próximos años se decide si los coches se convierten en un servicio o no. Y los usuarios que no estén muy de acuerdo con eso, siempre encontrarán la forma de saltarse esas protecciones. Al fin y al cabo hablamos de software y allí donde hay un programa, existe un pirata dispuesto a romperlo. Y en eso parece que están muchos conductores de marcas como BMW.

Fuente > Wired

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