Elon Musk twittea usando su red de satélites conectados Starlink

¿Recuerdas cuando SpaceX lanzó a la órbita de la tierra cientos de satélites? La idea no era otra que crear una malla de nodos conectados que permitieran ofrecer conexión a internet en todo el mundo. Pues bien, parece que parte de la red ha comenzado a funcionar, y el mismísimo Elon Musk ha decidido probarla como mejor sabe: enviando un tweet.

La red de Starlink

La prueba ha sido bastante sencilla. Con un tweet que rezaba “”Enviando este tweet por el espacio a través del satélite Starlink”, el tweet que continuaba el hilo celebraba con éxito la publicación del mismo con un “Whoa, ¡ha funcionado!”. Esto, aunque pueda parecer una excentricidad más del genio de Tesla, en realidad se trata de un paso muy importante en la meta de llevar conexión a internet a todo el mundo.

Gracias a esta red de satélites, el número de zonas oscuras en lo que a conexión de datos se refiere será nula, así que podremos estar comunicados siempre que queramos sin importar el lugar remoto en el que estemos. Pero… ¿a qué precio?

Esa es una de las controversias que está generando la implementación de este sistema de satélites en malla, ya que la red que se requiere es increíblemente grande. Para que te hagas una idea, tras el primer despliegue de 60 satélites lanzados el pasado mes de mayo, la compañía aeroespacial tiene previsto enviar a la órbita un total de 30.000 satélites más en los próximos lanzamientos, una cifra que aumentó considerablemente desde la primera cifra de 12.000 satélites que plantearon.

El problema está en la basura espacial que genera el lanzamiento de tantísimos satélites a la órbita de la tierra, ya que, al operar a semejante altura, cualquier problema de control o pérdida de órbita los transformaría inmediatamente en basura espacial. Una de las soluciones que plantea SpaceX para evitar este conflicto es lanzarlos a una altura inferior de unos 550 kilómetros, una distancia que permitiría tenerlos bajo control, y que una vez agotado el combustible de propulsión, puedan ser acercados a la Tierra para acabar desintegrados cuando sean atraídos por la gravedad.

Además, reducir la altura de operación reduciría también el número de satélites necesarios para crear la malla, por lo que se rebajaría también el número de unidades presentes en el aire, disminuyendo el riesgo de colisiones y la contaminación visual que éstos podrían provocar. SpaceX ya solicitó los permisos necesarios para operar a alturas más reducidas, y las unidades que fueron desplegadas en mayo ya están realizando su trabajo actualmente en estas condiciones.