Historia de España: un paseo por sus mejores videojuegos

El software español existe y es muy bueno. Tanto que el talento nacional en el desarrollo de videojuegos sigue vivo hoy en día a pesar de los casi 40 años que han transcurrido desde que comenzaran a nacer los primeros estudios profesionales (entonces muy amateurs), aquellos que ya lanzaban sus primeras creaciones bajo sellos como los de Dinamic, Opera Soft, Topo, Amsoft, etc. en un formato que hoy parece formar parte de la prehistoria: las cintas de casete.

Una historia de idas y venidas

El devenir de los videojuegos made in Spain son como el Guadiana, con partes a la vista y otras casi ocultas en las que apenas tuvieron protagonismo. Seguramente sean los años 80 los más recordados, en aquello que se dio en llamar como La Edad de oro del software español y que constituyó el panorama más importante de todo lo que hemos vivido hasta ahora. Aquéllos fueron años de copar prácticamente el mercado, con publishers y estudios por todas partes que lanzaban decenas de novedades al año y, lo más importante de todo, aceptados por un público para el que el software español significaba diversión y calidad.

La razón era muy sencilla: desarrollar para los ZX Spectrum, Amstrad CPC, MSX y Commodore 64 no era complicado, no había que realizar un desembolso económico en adquirir kits de desarrollo y era posible poner en marcha con muy poco esfuerzo un proyecto entre dos, tres o cuatro personas. Luego, si el resultado era bueno, podía encontrarse un distribuidor rápidamente y entrar en la rueda del desarrollo profesional.

Dinamic en Torre Madrid.

Pero llegaron los 90 y con ellos las consolas. Ahí ya se daba un salto extra a los 8 y los 16 bits pero, sobre todo, a un mercado mucho más exigente, sobre todo en lo económico. Los desarrolladores no solo tenían que trabajar sobre kits especiales para esas máquinas (que costaban lo suyo), sino hacerse cargo luego de una costosa producción de cartuchos que, en aquel entonces, corrían a cargo de Sega y Nintendo. Eso hizo imposible a la mayoría de empresas españolas dar el salto y por eso muy pocas lo intentaron. Solamente Dinamic se atrevió con un cartucho como Risky Woods, que llegó a tener su versión para Mega Drive, pero esa experiencia ya les desalentó de trabajar para esa industria que se estaba gestando (su historia merece un aparte).

En esos años 90 la industria se retrajo, los desarrolladores buscaron el PC como refugio, al ser el único mercado que mantenía las normas de desarrollo de los viejos microordenadores. Aun así, apenas sobrevivieron un puñado de aquellas empresas de La Edad de oro del software español con algunos títulos que son hoy historia del talento patrio del que tanto, y con mucha razón, presumimos. De todas formas, fue a principios de siglo cuando se produjo un cambio radical en la forma de financiar, desarrollar y distribuir videojuegos.

Llega el formato digital, la salvación

Fue en 2003 cuando Steam se estrena en PC. A partir de ese instante se abre una ventana nueva por la que muchos estudios pueden evitarse uno de los mayores gastos al que tienen que enfrentarse: la fabricación y distribución de sus juegos en todo el mundo. Con la plataforma de Valve (a la que seguirían PlayStation y Xbox o la propia Nintendo con Wiiware) ya es posible desarrollar un juego, con recursos limitados pero apelando al talento para ofrecer buenas ideas, y distribuirlo en decenas de países sin apenas esfuerzo, simplemente esperando a que el boca oreja de los usuarios haga su trabajo y lo convierta en un éxito.

The Game Kitchen.

Es ahí cuando una nueva generación de programadores, mejor formados y con ganas de acceder a la industria, comienzan a trabajar, primero, para PC y, después, para consolas y móviles una vez que el éxito les ha asegurado la posibilidad de afrontar retos económicos mayores. También el crowdfunding hace acto de presencia, lo que mejora las opciones de viabilidad de muchos proyectos gracias a la confianza que depositan en ellos los usuarios, que pagan por adelantado. La tienda de Microsoft y Xbox, PlayStation Store, Nintendo eShop, la App Store de Apple o Play Store de Android comienzan a recibir infinidad de nuevos títulos que muchos empiezan a llamar indies (independientes) por su naturaleza prácticamente salvaje, alejada de los grandes estudios que dominan el mercado de los AAA.

Es justo en ese instante cuando el software español resurge con nuevos estudios que crean auténticas obras de arte, maravillas jugables que alcanzan, incluso, a compañías veteranas consagradas, como Mercury Steam, que llegan a hacerse cargo de proyectos de peso relacionados con franquicias de primer nivel. ¿Sabéis cuáles son? Por si acaso, aquí os dejamos una lista con los que creemos son más importantes.

La Pulga (1983)

No podía faltar La Pulga, el que es considerado como el primer videojuego español lanzado comercialmente por Indescomp en 1983. Un personaje saltarín que debe arriesgar su vida esquivando enemigos y alcanzando áreas recónditas del mapa, que es obra de Paco Suárez, uno de los nombres míticos de la industria. Distribuido fuera de España como Bugaboo, La Pulga es un auténtico clásico que deberías conocer… y jugar.

Army Moves (1986)

Qué decir del éxito que consolidó a Dicamic como la empresa referente del mercado en España, con un juego que vendió decenas de miles de unidades. Es, seguramente a nivel nacional, uno de los grandes éxitos indiscutibles (de muchísimos más que llegarían) de la época y que dio para una continuación y un regreso años después que se vio parcialmente frustrado. Muy divertido.

La Abadía del crimen (1987)

Para muchos es la obra maestra de la historia del software patrio. La creación de Opera Soft. diseñada por Paco Menéndez y Juan Delcán, es uno de los videojuegos más complejos que han visto la luz nunca: una desarrollo medido, con personajes que van y vienen en tiempo real por la abadía y una rutina que tenemos que completar para descubrir al asesino. Si eres capaz de acabarlo sin pistas o instrucciones, ¡eres un crack!

PC Fútbol (1992)

Con este juego Dinamic se aseguró su supervivencia en el nuevo mercado de los videojuegos gobernado entonces por las consolas de 16 bits. Este éxito les permitió centrarse solo en PC y convertir este mánager de fútbol en una de las sagas más recordadas de toda la historia del software español. ¿O no?

Risky Woods (1992)

Se trata de un plataformas extraordinario, que no tenía nada que envidiar a los muchos que salieron por aquella época para consolas y que se convirtió en el experimento de Dinamic para comprobar si podría competir con garantías en el nuevo mercado de 16 bits. Llegó para Commodore Amiga y Mega Drive y es una de esas joyas nacionales que pocos recuerdan… sobre todo en su versión para la máquina de Sega.

Commandos (1998)

Qué decir del que es hasta hoy el videojuego español más vendido en todo el mundo. Un concepto completamente original, inspirado en esas maquetas bélicas de los fans de las figuritas de plomo, y que nos sedujo con su acción cooperativa entre un grupo de aliados que intentan reventar las líneas enemigas. Aunque seguramente Commandos 2 sea recordado como el mejor, este primero debe estar aquí por ser el que lo inicio todo. ¡Gracias Pyro Studios!

Blade (2001)

Rebel Act fue la responsable de uno de los juegos que mayor expectación causaron en España a principios de siglo. El anuncio del ambicioso proyecto hizo que se le exigiera más de lo que luego ofreció, que aun así era sobresaliente, sobre todo a nivel técnico donde llegaba a un nivel de calidad que pocos juegos de aquella época eran capaces de alcanzar. Para muchos, es el primer Dark Souls de la historia (antes del propio Dark Souls) y sirvió para que algunos de los miembros del estudio se marcharan a fundar, ni más ni menos, que Mercury Steam.

Runaway (2001)

Runaway no es ni la primera ni la mejor aventura de todas las que desarrolló Péndulo Studios, pero sí la que los consagró internacionalmente. Antes con Igor Objetivo Uikokahonia. o Hollywood Monsters ya habían dado muestras de su talento, pero en esta ocasión su técnica y manejo de las aventuras gráficas dio un salto descomunal. No os perdáis esta trilogía de Runaway y mucho menos Yesterday Origins, Hidden Runaway, New York Crimes o Hollywood Monsters 2.

Scrapland (2004)

Mercury Steam es la más importante desarrolladora española visto su catálogo de juegos en esta selección, pero si existe uno que es especialmente bueno (y desconocido), es este Scrapland. Técnicamente es su primer juego y es una auténtica maravilla, con un espíritu pre-sandbox en los tiempos en los que no había ni se conocían casi los sandbox como tal, y con un acabado técnico soberbio. Su versión de Xbox merece ser revisitada y tanto es así, que en 2021 contó con una remasterización.

Castlevania Lords of Shadows (2010)

Konami confió en Mercury Steam para el retorno de una de sus franquicias más conocidas. Atrás quedaron las plataformas de Super Nintendo y en esta ocasión tenemos un juego muy inspirado en el éxito de los God of War. El resultado es extraordinario y un título que se convirtió en un éxito para PS3 y Xbox 360.

Rime (2017)

Tequila Works es otro de los estudios más importantes españoles de los últimos 10 años, que alcanzó el culmen de su trayectoria con Rime. Un juego precioso a nivel visual, extremadamente divertido y con mecánicas muy trabajadas que nos dejaba para el final el desenlace de una historia de esas que le llegan a uno a lo más profundo del alma. Tiene que jugarlo.

Metroid Samus Returns (2017)

Mercury Steam ya había traspasado fronteras y Nintendo, por vez primera, se fijaba en ellos para desarrollar un título de una de sus franquicias más importantes. En este caso para Nintendo 3DS y con Samus Aran de vuelta. El resultado es un Metroid de los buenos, heredero directo de las glorias de las versiones de Super Nintendo y que le serviría de catapulta para seguir trabajando con los japoneses.

GRIS (2018)

Nomada Studio es el responsable de esta auténtica obra maestra que demuestra que los videojuegos son algo más que un simple entretenimiento y que pueden alcanzar la categoría de obra cultural. Partimos de un título donde los colores no existen pero los vamos recuperando a medida que buceamos en la mente de la protagonista y su mundo va conquistando la alegría. Una experiencia que deberías probar y que tiene acento español.

Blasphemous (2019)

Nunca volverás a ver la Semana Santa sevillana con otros ojos que no sean los de este sensacional Blasphemous. Ejemplo de juego indie desarrollado por The Game Kitchen y que fue todo un éxito en su fase de crowdfunding, fue corriendo de boca a oreja hasta que su éxito le permitió llegar a todas las consolas (y PC). Con gráficos pixel art y un desarrollo roguelike (o como se diga), es de los juegos españoles más destacados del último lustro. Con mucha diferencia.

Metroid Dread (2021)

Tras el buen sabor de boca que dejó el cartucho de Nintendo 3DS, los japoneses se decidieron a confiar de nuevo en Mercury Steam para el estreno de Samus Aran en Nintendo Switch. El resultado es un soberbio juego de Metroid, de los mejores, que incorpora toda una serie de nuevas mecánicas y formas de movernos por unos escenarios que, como vienen siendo costumbre en la franquicia, han creado escuela (metroidvania dicen algunos). Y ahí estuvo un estudio español para poner la calidad y el talento.

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