LucasArts, la historia de uno de los mejores estudios de videojuegos

El mundo de los videojuegos nos ha deparado muchas malas noticias a lo largo de la historia. Cierres inesperados, proyectos cancelados por no se sabe qué razones y compañías que han desaparecido cuando todos creíamos que durarían para siempre. Pero de todas las que podáis recordar ahora mismo, la más dolorosa nos llegó en abril de 2013 cuando los nuevos dueños de LucasArts, Disney, hicieron público el cierre de la compañía. ¿No sentís todavía un pinchazo en el pecho solo de recordarlo?

Aunque en ese momento se cancelaron todos los proyectos que tenían en marcha (aquel Star Wars 1313, por ejemplo), hace algo más de un año, en enero de 2021, conocimos el regreso de Lucasfilm Games, el nombre original de LucasArts, como gestor de las propiedades intelectuales creadas por la empresa de George Lucas, por lo que su nuevo papel será el de colaborar con otros desarrolladores para llevar al mundo de los videojuegos sus franquicias más conocidas: Star Wars o Indiana Jones pero también Monkey Island, como seguramente ya conocéis tras el anuncio de una nueva entrega que tendremos a la venta en 2022.

Pero entre su (primer) nacimiento a finales de los 70, su despedida en 2013 y el posterior regreso en 2021 hay toda una historia que merece ser contada, y no solo a través de sus videojuegos más conocidos, sino de sus nombres. Parece mentira la cantidad de material que LucasArts tenía ya consagrado y a su disposición, capaz de vender solo con el nombre (como Star Wars, Indiana Jones, etc.), que se hizo famosa por IP originales, creadas desde cero. Y eso tiene mucho mérito.

La historia: de Lucasfilm Computer Division hasta hoy

Aunque la fundación real de Lucasfilm Games data del año 1982, cuando los videojuegos asaltan ya el ámbito doméstico gracias a las consolas de primera y segunda generación pero, sobre todo, a esos microordenadores de 8 bits que empiezan a llegar a las tiendas (Commodore VIC 20 o Sinclair con su ZX81 y luego el ZX Spectrum), debemos retroceder un pelín hasta 1979, cuando en plena producción de El Imperio Contraataca George Lucas crea un área específica para investigar todo lo que tiene que ver con los ordenadores y sus potenciales capacidades. Ahí es cuando nace Lucasfilm Computer Division que, en 1982, se independizará y con el paso de los años terminará convirtiéndose en Pixar.

Es en ese mismo 1982 cuando nace Lucasfilm Games como tal y su primera decisión es la de colaborar con la empresa líder del mercado de los videojuegos en aquel momento. Efectivamente, se trata de Atari, que copa el mercado con su modelo 2600, prácticamente a las puertas del crash del 83. De esa colaboración nacen las dos primeras joyas de la factoría de los californianos, como son Ballblazer y Rescue on Fractalus que tuvieron mucho recorrido en los siguientes años con versiones para prácticamente todos los ordenadores de la época.

Maniac Mansion de LucasArts.

Esa primera época ya apuntaba maneras y a mediados de la década ya estaban experimentando con el concepto de aventura gráfica. Tanto es así que la empresa aprovechó la adaptación de una película producida por el propio George Lucas para iniciar ese camino de gloria de un género que prácticamente le pertenece por derecho: Labyrinth, el film protagonizado por David Bowie, comienza en Commodore 64 como si fuera una aventura conversacional solo de texto y cuando compramos la entrada de cine y empieza la sesión… da inicio lo que es el primer embrión de lo que más tarde veremos en joyas como Maniac Mansion, The Secret of Monkey Island, Indiana Jones y la Última Cruzada, etc.

Lucasfilm Games existió como tal hasta 1990, cuando una profunda reorganización de la compañía se tradujo en un cambio en el nombre, por lo que pasará a partir de ese instante a conocerse como LucasArts Entertainment Company, un área separada del resto de patas de Lucasfilm que incluyen a Industrial Light & Magic (ILM), centrada en efectos especiales para cine y televisión, y Skywalker Sound, especializada en la sonorización de grandes producciones para cine, sobre todo.

De todas formas, antes de ir con los juegos que han marcado la historia de LucasArts, vamos a recordar algunas tecnologías desarrolladas por los norteamericanos y que les han permitido imprimir ese sello único que durante años enamoró a buena parte de la comunidad gamer: una calidad gráfica extraordinaria, un nivel en las historias inolvidable, un humor corrosivo y absurdo y una manía por autoreferenciarse a sí misma y sus franquicias que han hecho la delicias de millones de usuarios. ¿O es que nadie se acuerda de dónde está el SCUMM Bar?

Las palabras mágicas de LucasArts

Ese espíritu pionero de Lucasfilm en general, pero del área de videojuegos en particular, le sirvió para crear algunas tecnologías que se adelantaron a su tiempo y que hoy en día nos parecen absolutamente habituales dentro de un videojuego, aunque fue gracias a los de George Lucas que dieron sus primeros pasos en los años 80 y 9o. ¿No recordáis esas palabras mágicas? Aquí os dejamos las dos más importantes.

iMuse

Interactive Music Streaming Engine es el nombre que LucasArts le puso a una idea genial que consistía en crear una atmósfera musical única en sus videojuegos, y que es capaz de reproducir un tema concreto de la banda sonora en función del toque dramático que necesita cada fase. Aventura, suspense, misterio, tragedia, comedia… solo hay que pedir ayuda a iMuse para que sintamos la acción de la forma más fiel imaginable, creando una banda sonora dinámica, única y que encaja como un guante en la acción que estamos protagonizando. El primer título que lo incluyó fue The Secret of Monkey Island 2 LeChuck’s Revenge.

Homenaje a las aventuras de LucasArts.

SCUMM

Como en el caso anterior, SCUMM nació como una necesidad, la de crear un motor para aventuras gráficas que podría permitir a LucasArts desarrollar con mayor rapidez nuevos proyectos. Se trata de una base que permite gestionar las acciones, los objetos y las mecánicas que esconde el juego a modo de scripts que gestionan la lógica de la aventura. Como en el caso de iMuse, se trata del acrónimo de Script Creation Utility for Maniac Mansion, y como podéis adivinar, efectivamente, la razón de su desarrollo fue culpa de una de sus aventuras más recordadas. Concretamente, la segunda tras Labyrinth para Commodore 64. Como podéis ver, fue el primer engine como tal.

GrimE

Cuando SCUMM no pudo aguantar el ritmo de los tiempos, LucasArts desarrolló un nuevo motor para sus aventuras. Su nombre fue GrimE (Grim Edit) que ya era capaz de manejarse con gráficos 3D. El primer título, como seguramente habréis adivinado, fue Grim Fandango y no fue tan utilizado como el original diseñado a partir de Maniac Mansion.

Los mejores juegos de LucasArts

La lista de juegos de LucasArts es gigantesca y no tendría sentido nombrarlos todos así que, si os parece, vamos a señalar aquéllos que de verdad viven todavía en el corazón de los gamers, unos más y otros menos, pero en general lanzamientos influyentes que han cincelado un camino de éxitos que infinidad de estudios han copiado a lo largo de las últimas cuatro décadas. Estos son:

Ballblazer (1984)

Un juego muy sencillo, con espíritu deportivo y que mezclaba dosis de baloncesto con fútbol. Una temática futurista que años más tarde tuvo un remake para PlayStation mucho más cercano a la idea original de Lucasfilm Games. En el año que salió, resultó muy interesante y divertido.

Rescue on Fractalus (1984)

Lucasfilm Games se sacó de la manga un juego de naves con escenarios generados con gráficos fractales que hizo volar la imaginación de los jugadores. Un desarrollo muy sencillo, limitado por el hardware de los ordenadores y consolas de la época, pero que sirvió ya para que la empresa de George Lucas se forjara un buen nombre.

The Eidolon (1985)

Lucasfilm Games vuelve a utilizar gráficos fractales para llevarnos al interior de cuevas donde habitan bestias gigantes. Un título extraordinario, muy divertido y que representa ese espíritu de la época donde desarrolladores y jugadores iban descubriendo y experimentando nuevas ideas de la mano.

Labyrinth The Computer Game (1986)

Primera de las obras maestras de Lucasfilm Games. El primer esbozo de lo que será la querencia de la empresa por las aventuras gráficas y que dejó sin palabras a todos los que querían revivir la película protagonizada por David Bowie en casa. Commodore 64, como siempre, dejando su impronta de extraordinaria calidad con un juego absolutamente único.

Habitat (1986)

Ahora que los juegos online masivos son el pan nuestro de cada día, Lucasfilm Games ya lanzó uno hace más de 35 años. Habitat mezcla elementos sociales, chats y escenarios y avatares donde los jugadores pueden relacionarse con otros participantes que se conectan a sus servidores. Justo encima podéis ver un interesante vídeo promocional de esta idea que se adelantó varias décadas a la fiebrel multijugador masivo online.

Maniac Mansion (1987)

Qué decir de este clásico. La aventura que marca el punto de partida de un género que, con cambios, se mantiene en el imaginario colectivo como uno de los más divertidos y revolucionarios de la historia. Esa mansión de locos, con inventores diabólicos y visitantes estrafalarios marca el momento en el que Lucasfilm Games empezó a tomarse a chiste todo. ¿O es que nadie recuerda su ácido sentido del humor? ¡A jugarlo ya hombre!

Zak McKracken (1988)

El éxito de Maniac Mansion llevó a Lucasfilm Games a explotar el concepto de aventura gráfica. Un argumento de locos, con extraterrestres e invasiones, da pie a una locura solo al alcance de los genios californianos. No fue tan popular en su tiempo pero con el paso de los años fue tomando más y más reconocimiento por parte de los fans.

Their Finest Hour: The Battle of Britain (1989)

Además de esas aventuras, Lucasfilm Games demostró en los 80 que tenían una especial querencia por los simuladores de vuelo. Their Finnest Hour es uno de ellos, y no sería el último antes de dar el salto a una galaxia muy, muy lejana gracias a la magia de Lawrence Holland y su Totally Games.

Indiana Jones and the Last Crusade (1989)

Lucasfilm Games saca la artillería pesada con un juego basado en una película que a finales de los 80 arrasó en taquilla. Se cerraba la trilogía de Indiana Jones buscando el cáliz de la eterna juventud y los pixels convirtieron esa película en una aventura gráfica soberbia, que reproducía paso a paso cada escena donde teníamos que resolver puzles a partir de diálogos y acciones vistas en los cines. ¿Quién no recuerda este juego?

Night Shift (1990)

Lucasfilm Games se toma a guasa su propia empresa y lanza este juego, más discreto, pero que marca el tono de lo bien que se lo pasan los californianos. Como operarios de la Industrial Might & Logic, debemos mantener activa por la noche la maquinaria que fabrica sin descanso merchandising y objetos basados en Star Wars y otras franquicias creadas por George Lucas. ¿Hay algo más divertido?

Loom (1990)

Uno de los juegos más recordados de Lucasfilm Games fue, en realidad, un pequeño fiasco de ventas, lo que evitó que se concluyera la trilogía prevista sobre Los Grandes Gremios. Aunque resulta extraño, mantiene esa magia del espíritu SCUMM y toda la complejidad de los puzles, personajes, escenarios y ambientación marca de la casa. Otra obra maestra.

The Secret of Monkey Island (1990)

Llegamos al juego que revoluciona los videojuegos. Ese en el que confluyen todas las virtudes que se atisbaban en anteriores aventuras gráficas y que crea una de las sagas de personajes más queridos. Guybrush Threepwood, el pirata LeChuck o Eleine nos llevan de la mano por el Caribe a una aventura que forma parte de la cultura popular. ¿El mejor juego de Lucasfilm Games?

Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge (1991)

La continuación de The Secret of Monkey Island fue un salto de calidad extraordinario, aprovechando la mejora del hardware de PC (sobre todo). La historia se expande, aparecen nuevos (e imposibles) puzzles, personajes y escenarios, y la profundidad argumental alcanza cotas de absoluta locura. El humor rebosa y las carcajadas son continuas y, por cierto, atentos al final porque tendrá mucho que ver con lo que veremos en Return of Monkey Island.

Secret Weapons of the Luftwaffe (1991)

Totally Games crea un nuevo simulador de combate basado en hechos de la Segunda Guerra Mundial y se convierte en una de las compañías referencia del género. Se nota que Lawrence Holland va completando etapas hasta su gran creación que llegará apenas dos años más tarde. Este Secret Weapons of the Luftwaffe llegó a tener expansiones que alargaban las campañas de combates entre aliados y nazis.

Indiana Jones and the Fate of Atlantis (1992)

Dos años más tarde llega la que debería haber sido la cuarta película de Indiana Jones. Así, al menos, se dio a entender en la época porque la historia era obra del mismísimo George Lucas. Aun así, todo quedó en el videojuego pero el argumento, los personajes y los escenarios son una delicia que consagra a LucasArts como la mejor compañía del mundo en el género de las aventuras gráficas.

Super Star Wars (1992)

Los juegos de Star Wars para consolas habían sido bastante discretos hasta ese instante aunque LucasArts, harta de las versiones desarrolladas bajo licencia por otras empresas, decidió coger el toro por los cuernos. Producto de esta decisión nace la trilogía de Super Star Wars para Super Nintendo (con Super Empire Strikes Back y Super Return of the Jedi). Antes, ya habíamos tenido cartuchos para NES muy buenos basados en los Episodios IV y V de la saga galáctica.

Maniac Mansion Day of the Tentacle (1993)

LucasArts vuelve a demostrar al mundo que es la mejor. La segunda parte de Maniac Mansion es un catálogo de soberbias virtudes que comienzan con sus gráficos, continúan con los personajes y terminan con una historia alucinante con viajes en el tiempo. La perfección de este juego es, seguramente, completa y define el instante más álgido de una filosofía propia capaz de deslumbrar a los usuarios.

Sam & Max Hit the Road (1993)

LucasArts evoluciona, llena la pantalla de gráficos y elimina la parte inferior con las acciones clásicas de los juegos SCUMM. El motor ahora decide las órdenes predeterminadas según el clic de ratón que hacemos sobre un objeto, lo que ayuda a agilizar todo lo que ocurre en la aventura. De nuevo, la tecnología está a la altura de la historia, de los protagonistas y del tono gamberro de lo que ocurre en escena.

X-Wing (1993)

Star Wars estaba en un segundo plano aunque es con este X-Wing es cuando de verdad comenzamos a soñar con pilotar los cazas de combate rebeldes atacando bases imperiales. Lawrence Holland crea un juego divertido, fácil de controlar y con unos gráficos 3D que, para la época, fueron todo un hito. ¡Naves de Star Wars en 3D!

Star Wars Rebel Assault (1993)

En los 90 se puso de moda la palabra multimedia. Es decir, el formato CD-ROM como lugar en el que almacenar escenas de vídeo para después sorprendernos con juegos como Rebel Assault. Se trata de un matamarcianos con mucho argumento y fases que jugamos sobre raíles. Es decir, que el juego nos lleva por un camino predeterminado mientras acabamos con los peligros que nos acechan. Ahora parece malete, pero en su día fue un absoluto shock de lo que la tecnología comenzaba a regalarnos.

Zombies Ate My Neighbors (1993)

Aunque el territorio natural de LucasArts es por estos años el PC, de vez en cuando da el salto a las consolas y, con la ayuda en la distribución de Konami, desarrollan esta maravilla que es un homenaje al cine de terror y fantástico de los años 50 y 60. Monstruos, extraterrestres, fantasmas y dos protagonistas que se mueven por un escenario plagado de enemigos y unos gráficos tan maravillosos como recordados. Una joya.

Ghoul Patrol (1994)

El éxito de Zombies Ate My Neighbors envalentonó a LucasArts, que volvió a desarrollar un juego con unas mecánicas muy parecidas, pero ahora ambientadas en un mundo lleno de zombies y fantasmas. Divertido como pocos y con un extraordinario sentido del humor que enamoró a los jugadores de consolas de 16 bits.

TIE Fighter (1994)

Tras el éxito de X-Wing y las misiones rebeldes, le toca el turno al Imperio. Por primera vez nos ponemos en manos de Darth Vader y sus generales para atacar las posiciones de la Alianza Rebelde. Lawrence Holland nos pone a los mandos de naves clásicas como los TIE Fighter, TIE Bomber, etc. Un clásico entre los clásicos.

Full Throttle (1995)

Las aventuras gráficas son lo que diga LucasArts y Full Throttle es otra de las genialidades que nacen de la factoría de los californianos. Un motero más chulo que un ocho, escenarios impresionantemente bonitos y, por vez primera, toda una colección de secuencias animadas que lanzan el género a una nueva dimensión. Si no lo has disfrutado, ¿a qué esperas?

The Dig (1995)

Este juego es una pequeña maravilla. Se trata de una historia nacida de la mente de Steven Spielberg y que en algún momento llegó a rumorearse que tendría una versión de película. La historia del asteroide que se dirige hacia la Tierra y esconde un misterioso secreto es una gozada que, aunque se aleja del tono humorístico de las otras aventuras, tiene su magia propia. Esa que exuda el genio creador de E.T. El Extraterrestre.

Star Wars Dark Forces (1995)

En plena fiebre de Doom, LucasArts no dudó en darle un empujón al universo Star Wars con una obra maestra de lo que ahora todo el mundo llama como shooters. Una historia que acabó siendo canon, escenarios monumentales, naves gigantescas, puzles que resolver y muchos combates cuerpo a cuerpo contra soldados imperiales. Fue la primera vez que nos creímos formar parte de la Alianza Rebelde. Dark Forces dio pie a una saga de títulos extraordinarios como Jedi Knight, etc.

Afterlife (1996)

Este título es un desconocido de LucasArts, pero da una idea de cómo de vez en cuando se liaban la manta a la cabeza y desarrollaban un juego que no tenía nada que ver con lo visto hasta ese instante. Estrategia y gestión a lo Sim City solo que en el más allá, con versiones del cielo y el infierno que teníamos que guiar para llevar a las almas hasta su último descanso. Raro, raro, pero a tener en cuenta…

Star Wars Shadow of the Empire (1996)

Juego que comienza a desvelar momentos inexplorados por las películas originales. En esta ocasión viviremos acontecimientos ocurridos entre El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi, con un personaje que se hizo famoso en la franquicia: Dash Rendar. En él revivimos la batalla de Hoth y aprovechando el hardware de Nintendo 64 (y PC) pudimos disfrutar de combates espaciales y fases de acción en tercera persona nunca vistos hasta ese instante.

Herc’s Adventures (1997)

De nuevo LucasArts vuelve a las consolas. A PlayStation concretamente, con un juego que hereda el estilo visual y el cachondeo de los Zombies Ate My Neighbors y Ghoul Patrol, pero centrando el argumento en Hércules y toda la imaginería de la mitología griega. Divertido, extraño pero con ese espíritu LucasArts que lo impregna todo.

Outlaws (1997)

Shooter en primera persona que es un homenaje a los spagetti western de Sergio Leone. Un juego con una gran historia, mejores músicas y, por vez primera, un multijugador realmente entretenido. Una rara avis dentro del universo de LucasArts pero que es recordado como uno de los mejores de los lanzados en aquella segunda mitad de la década de los 90.

The Curse of Monkey Island (1997)

The Secret of Monkey Island volvió seis años más tarde con un lavado de cara completo que nos pone en la pantalla una película de dibujos animados. Era evidente que la saga tenía que evolucionar y su historia gustó, aunque no fue tan sorprendente como los dos primeros. Prueba de ello es que Ron GIlbert, con Return to Monkey Island, ha decidido obviarlo y no seguir nada de lo que nos cuentan en él. Es el tercero por fecha de lanzamiento, pero ya está, aunque la referencia al coche de choque en la intro tendrán que explicarnos algún día qué significa ahora.

X-Wing vs TIE Fighter (1997)

Lawrence Holland y su Totally Games llegan a su momento álgido. Al instante en el que consiguen tocar el cielo: el hardware de PC ya permite aplicar texturas, más calidad gráfica, podemos elegir bando para combatir con dos campañas separadas y, por si fuera poco, nos encontramos con el multijugador online. Para qué queremos más. Por fin podemos combatir contra amigos en batallas espaciales como las de las películas.

Grim Fandango (1998)

LucasArts no se olvida del género que tanta gloria le ha reportado y crea una de las aventuras más perfectas de su catálogo. Una historia de muertos que están muy vivos en un mundo absolutamente alucinante donde todo huele a clásico, a años 30. Es el primero en usar el motor GrimE, el que sustituyó a SCUMM y ya en su momento fue un completo éxito, admirado y valorado tanto por los jugadores como por la crítica y los medios especializados.

Star Wars Rogue Squadron (1998)

Nintendo 64 vio llegar un juego enfocado solo a los combates espaciales, pero sin pretender ser un asimulador. Fue como coger el Shadows of the Empire y dejar solo las fases de naves. Un éxito, divertidísimo, con todo el encanto Star Wars y que en GameCube tuvo una segunda entrega que mejoró todavía más la fórmula del original. En estos tiempos, los juegos de Star Wars todavía son admirados.

Star Wars Rebellion (1998)

Si Afterlife era más raro que un perro verde, esta ya ni os contamos. Un juego de estretegia, diplomacia, gestión de recursos pero con un formato casi de juego de mesa. Con un tablero de planetas que debemos conquistar para el Imperio o la Alianza Rebelde. A los que les gustó la acción más pausada y pensada, les encantará sin duda.

Escape from Monkey Island (2000)

Con la llegada del siglo XXI LucasArts (que ya empezaba a perder un poco de fuelle) lanza la cuarta parte de The Secret of Monkey Island. Un juego diseñado ya para lanzarse en consolas y manejarse con un gamepad, que no estaba mal, pero había perdido parte del encanto de los originales. No podemos decir que sea un mal juego, porque no lo es, pero está a años luz de la lucidez de los dos primeros y, seguramente, también del tercero.

Star Wars Empire at War (2006)

LucasArts se atreve con un RTS (estrategia en tiempo real) donde podemos gestionar un bando, crear estructuras, fabricar un ejército y acabar con le adversario. Aquí no solo tenemos al Imperio sino que, como ya se habían estrenado los Episodios I, II y III, aparecen otras facciones. Fue muy celebrado y realmente sirvió para llevar a Star Wars a una dimensión, hasta ese instante, desconocida.

Star Wars Battlefront (2004)

Destacamos por último una franquicia que sobrevivió más allá de la propia LucasArts. Star Wars Battlefront es una adaptación de la idea multijugador de los Battlefield de DICE, pero con tropas, armas y vehículos de la franquicia galáctica. Un extraordinario título que todavía podéis disfrutar en consolas actuales a través de Star Wars Battlefront II.

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