Nokia 9 PureView, mi tripofobia y yo tenemos un problema contigo

La tripofobia es el miedo o repulsión que se siente al mirar un patrón de figuras geométricas muy juntas, especialmente si estas son orificios pequeños. Muy posiblemente cuando HMD pensó en lanzar el Nokia 9 PureView no consideró esta fobia ni a todos los que por desgracia la padecemos. Hoy he querido comprobar si efectivamente el teléfono y sus infinitos agujeros traseros me provocan tanta repulsión en directo como pensaba. Y no te niego que el encuentro… ha sido tenso.

Nokia 9 PureView y sus incómodas cinco cámaras traseras

HMD presentó este domingo su nuevo Nokia 9 PureView. Este teléfono se venía rumoreando desde hacía meses y aunque al principio pocos fuimos los que creímos en su disparatado diseño, finalmente se ha terminado confirmando que el teléfono monta, nada más y nada menos que, cinco cámaras en su espalda -que se dice pronto. Debo confesar que cuando lo vi por primera vez en imágenes me sentí algo incómoda, pero aún así, sin verlo en persona, quería seguir dándole un voto de confianza al smartphone… hasta ahora.

Podría considerarse que padezco cierta tripofobia, aunque la sensación que me generan los patrones diminutos en una superficie siempre es de ansiedad, nunca de miedo, y me es muchísimo más acusada cuando se muestran en la piel (a este caso concreto se le denomina dermatopatofobia). Si me encuentro una imagen «incómoda» siento un cosquilleo y picazón en todo el cuerpo (especialmente en la cara), se me pone la piel de gallina, me genera bastante angustia y hasta he llegado a sentir náuseas.

Con semejante historial, saber que el Nokia 9 PureView asomaría por la feria me generaba entre rechazo y curiosidad. Ya había visto, como cuento, las imágenes filtradas y me daban cierto «repelús», pero tenía ganas de comprobar si esa sensación también se extendía a una toma de contacto en directo -con eso de que es un teléfono, quizás consiguiera engañar a mi mente.

Nada más lejos de la realidad. Es cierto que mirar el Nokia PureView 9 no me provoca náuseas ni me genera ansiedad (son muy pocos agujeros) pero tenerlo en la mano ha hecho que se me ponga la piel de gallina por esa cierta incomodidad que su imagen me despierta -su agarre, ya que estamos, es cómodo, y el manejo aparentemente fluido, excepto en la interfaz de la cámara, aunque esperemos que sea debido a que las unidades mostradas son de preproducción. En el momento de escribir estas líneas y revisar las fotos, sin ir más lejos, estoy volviendo a recordar todos esos agujeros (7 en total) dispuestos en el chasis trasero y no, no estoy del todo a gusto. Algo pasa.

Evidentemente no se puede contentar a todo el mundo y dado que según algunos estudios, el porcentaje de hombres y mujeres que lo padecen es relativamente pequeño (11% y 18%, respectivamente), posiblemente HMD no lo haya considerado demasiado relevante como para no apostar por este diseño tan particular. La tripofobia de hecho tan siquiera figura como tal en el DSM o la CIE (los manuales de criterio diagnósticos de psicología), englobándose directamente dentro de las fobias simples (junto a otras muchas conocidas).

Se cree que el origen de la tripofobia podría ser evolutivo, dado que los patrones provocarían en ciertas personas un rechazo instintivo relacionado con la evocación de ciertos rasgos de animales que nuestros antepasados tenían que evitar si querían sobrevivir.

Un teléfono provocándome un rechazo instintivo de supervivencia… Nunca pensé que llegaría a escribir algo así.