Facebook tiene un grave problema con sus moderadores (y ni siquiera sabe cómo solucionarlo)

Un artículo publicado ayer por un medio norteamericano ha revuelto las cosas en Facebook -una vez más. El relato desvela una vez más las malas condiciones de los moderadores de contenido en la red social, que no reciben el apoyo psicológico suficiente ni tan siquiera un salario acorde con su trabajo. Facebook se ha visto obligada a comentar al respecto.

Malas condiciones para los moderadores de Facebook

Para que tú no te encuentres auténticas barbaridades cuando entras en Facebook existen los moderadores, empleados encargados de filtrar determinados contenidos que no están permitidos y violan las normas de la red social. Revisar día tras día este tipo de información (a veces muy dura o que incurre incluso en delitos sexuales o de violencia) puede llegar a suponer un desgaste importante, algo que ahora denuncia The Verge en un reportaje en el que destapa lo mal pagados y desatendidos que se encuentran estos moderadores.

Para ello, el medio estadounidense ha entrevistado a un moderador de la red social (anónimo, claro), que cuenta los problemas de ansiedad, los traumas y la mala atención que reciben esta clase de trabajadores, en su mayoría contratados a empresas de terceros. Por si fuera poco, se denuncia además del bajo salario que perciben, declaraciones que han terminado, como era de esperar, salpicando a Facebook y obligándola a dar algún tipo de declaración oficial.

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Justin Osofsky, vicepresidente de operaciones globales de Facebook, ha querido mediar y conciliar en esta nueva crisis, explicando en un post en el blog oficial de la plataforma que desea por todos los medios intentar abordar este problema, pero defendiendo al mismo tiempo que su compañía jamás ha tolerado este tipo de carencias. Osofsky explica que Facebook emplea a gente de terceros (empresas como Cognizant, Accenture o Genpact) para este trabajo por una cuestión de volumen -necesitan a muchísima gente vigilando los contenidos que se suben a diario en todo el mundo- y que tiene contratos “muy claros” sobre la calidad que debe tener este puesto de trabajo y el apoyo psicológico necesario para desempeñarlo adecuadamente.

A la vista de la denuncia, el ejecutivo reconoce que aún hay “mucho que hacer” -no le queda otra vaya- y deja constancia de que se compromete a implementar nuevas medidas, más rigurosas y estrictas, para auditar a los empleados con mayor frecuencia, comprobar que se cumplen las políticas de bienestar y trabajo necesarias, garantizar un suelo a la altura de las circunstancias y exigencias y reforzar las comunicaciones directas entre Facebook y estos trabajadores.

¿Servirán estas medidas para algo? Esa es ahora la gran pregunta y sobre todo el miedo de todos esos anónimos que trabajan para la compañía de Zuckerberg enfrentándose a diario a contenidos de todo tipo. Ya hace dos años se destapó una situación similar en la que se denunciaba, otra vez, lo mal pagado que estaba este trabajo y la poca ayuda psicológica que reciben -tener que filtrar imágenes de una decapitación, por ejemplo, no lo aguantan todos los estómagos. ¿Cómo saber si ahora sí que van a cambiar las cosas?